Por: H.K – 25 de Enero de 2026 Actualizado 29 de enero 2026

Este 25 de enero se cumplió el aniversario 39° de la muerte del revolucionario marxista e internacionalista Nahuel Moreno, fundador y estratega de la corriente internacional por la que seguimos batallando en construir.                                                                 

Esta conmemoración se inscribe en un contexto internacional marcado por una ofensiva global de gobiernos ultrarreaccionarios, encabezada por el más peligroso de todos: el de Trump, al frente de la principal potencia imperialista del capitalismo. Se trata de una ofensiva feroz, dirigida especialmente contra los países pobres y dependientes, que avanza en paralelo, así sea a la defensiva, con la resistencia aguerrida y valiente de la clase trabajadora y de amplios sectores populares.

Esa resistencia se expresa tanto en Estados Unidos como en los países imperialistas europeos: ahí están, como muestra, las movilizaciones contra los crímenes del ICE, las jornadas del No Kings y las huelgas obreras en Europa y EEUU; así como el estallido popular contra el hambre en Irán y, previamente, el ascenso de las movilizaciones contra el genocidio sionista y en solidaridad con el pueblo palestino en Gaza. Aunque, aun sin lograr triunfos contundentes.

Esta realidad, atravesada por una creciente tensión entre la movilización de los trabajadores y los pueblos y la ofensiva de sus enemigos, coloca en primer plano la necesidad urgente de impulsar campañas internacionales de solidaridad y boicot, desarrollar acciones sostenidas de denuncia y avanzar en la construcción de una respuesta coordinada a escala internacional.

Los resultados negativos de muchas de estas luchas ponen de relieve, entre otras cosas, la necesidad imperiosa de construir organizaciones internacionales, tanto sindicales como políticas democráticamente centralizadas, que permitan coordinar y centralizar las acciones de solidaridad con las luchas, el boicot y las distintas iniciativas de denuncia.

Se trata de una herramienta fundamental que la clase trabajadora y el movimiento de masas perdieron hace ya años. Esta carencia pone de manifiesto la plena vigencia del legado de Nahuel Moreno, quien —como citamos en el artículo que hoy re-publicamos— planteaba:

    Mientras la realidad objetiva plantea la necesidad urgente de una coordinación de la solidaridad internacional, muy pocos   se proponen hacer algo al respecto.

Y esto es así porque dicha necesidad choca frontalmente con el estrecho nacionalismo que embriaga a la mayoría de las organizaciones de la “izquierda” reformista y de clase media, que renunciaron a denunciar al  imperialismo como un enemigo central, para centrar sus denuncias y su “lucha” contra la “globalización”, el “neoliberalismo”, el “unilateralismo”, el “colonialismo” y “belicismo” de Estados Unidos, cayendo prisioneras de una estrategia abiertamente nacionalista, limitada a la ilusión de buscar, por la vía electoral, “humanizar” y administrar eficientemente el capitalismo.

Esta situación se vio agravada porque, cediendo ante la presiones de la derrota mundial de finales de los años 80s y al auge de la democracia burguesa, no pocas organizaciones que se reivindican trotskistas, abandonaron el combate al imperialismo como el enemigo fundamental (Yugoslavia) y se deslizaron hacia el nacionalismo: centrados en proyectos de construcción esencialmente nacional, encubiertos tras consignas, frases y publicaciones formalmente “internacionalistas”. En palabras de Moreno: «Agrupamientos internacionales dominados por la sección ‘madre’ nacional-trotskista y sometidos a ella…».

El ceder a esa terrible presión de la derrota y la «opinión pública» imperante, llevó al estallido y destrucción de la LIT-CI revolucionaria fundada por Moreno y al abandono del antimperialismo militante y a su perfil revolucionario e internacionalista, por cuenta de la mayoría de las organizaciones de esa corriente. Muchas empezaron a subordinarse a las necesidades de construcción nacional de un «partido madre». Algo que que no cambió por el hecho de que un sector de la LIT de Moreno, se apropiara del nombre (desde al menos 1.994), para llevar adelante una «LIT» diferente. Un proyecto muy distinto, usado por varios agrupamientos nacionales, como «sobrilla internacionalista» para ocultar una  construcción centrada para ellos en lo nacional, como prioridad casi única, es decir una práctica nacional-trotskista.   

Desviación que permite ayudar a explicar el predomino de un régimen interno regido por un centralismo burocrático y la decadencia moral, utilizados para acallar —mediante mecanismos administrativos y expulsiones— las críticas y la democracia interna a fin de salvaguardar al «partido madre». Tal como diría Nahuel Moreno: «… todo nacional trotskista, inventa un centralismo democrático internacional a la medida de sus necesidades de «defender» a su “partido madre… ”.

Esta deriva contrasta con la mejor trayectoria de la corriente internacional fundada por Moreno, quien, en paralelo a su lucha por insertar en la clase obrera a los grupos y partidos de la corriente internacional, dedicó su militancia a la construcción de una organización política internacional, democráticamente centralizada, combatiendo el nacional trotskismo, que ayer como hoy, corroe a muchas de esas organizaciones.

El internacionalismo de Moreno se inscribía en la continuidad histórica de la tradición marxista, desde los esfuerzos de Marx, Engels, Lenin y Trotsky por construir una dirección revolucionaria mundial. Sin embargo, con la derrota mundial de fines de los años ochenta, la ausencia de esa perspectiva estratégica condujo a su abandono, lo que se tradujo en la dispersión y destrucción del embrión de una organización internacional con mando unificado.

Desde esta perspectiva, Moreno combatió de manera sistemática la concepción de supuestas “internacionales” reducidas a federaciones laxas o meras coordinaciones de partidos nacionales. Lejos de tratarse de un problema del pasado, esta concepción continúa hoy afectando a la mayor parte del movimiento trotskista. No es casual que, en los hechos, muchos hayan olvidado la actualidad de esta batalla de Nahuel Moreno, consignada en las Tesis de fundación de la LIT-CI:

 La mayor necesidad material, objetiva, de la humanidad, la revolución socialista mundial, tiene un correlato         subjetivo: una dirección revolucionaria mundial. Sin ésta, aquélla es imposible…Afirmamos que, más de seis décadas de   revoluciones y contrarrevoluciones prueban inapelablemente que con direcciones burocráticas, sin dirección revolucionaria   internacional, hasta los más grandes triunfos del proletariado, los más grandes avances en el camino de la revolución   socialista mundial, se trasforman en sus contrarios.

En este marco de creciente tensión entre la movilización de los trabajadores y los pueblos respondiendo como mejor pueden a la ofensiva de sus enemigos, vuelve a colocarse en primer plano la necesidad urgente de reconstruir una dirección y una organización internacional.

Es desde esta perspectiva estratégica que compartimos a continuación el artículo publicado en 2025, convencidos de que la reconstrucción del internacionalismo no es una consigna abstracta, sino una tarea práctica urgente para enfrentar la crisis actual y evitar que las luchas en curso sean conducidas a la derrota por los defensores de este sistema decadente: Artículo de Moreno 2025 y una breve biografía]

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