DECLARACIÓN DE OPCIÓN MARXISTA INTERNACIONAL

1 de Marzo de 2026

Rechazamos de manera categórica la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, así como la acción terrorista mediante la cual asesinó a su “líder supremo”, el ayatolá Alí Jamenei, y a otros miembros del gobierno de la nación persa.

Esta agresiva ofensiva militar lanzada el 28 de febrero de 2026, tiene como propósito declarado por Washington y Tel Aviv provocar un cambio de régimen en Irán, asesinando a sus gobernantes y llamando hipócritamente a la población a “tomar el control de su gobierno” una vez concluida la operación.

En los hechos, se trata de un llamado a que un sector de la burguesía iraní asuma el poder y se ponga al servicio de los intereses de Estados Unidos y del sionismo, en un intento por revivir las épocas de la dictadura del Shah Mohammad Reza Pahlaví, derrocada por la poderosa revolución de 1979.

Esta guerra no busca ayudar ni beneficiar al pueblo iraní ni a los pueblos de la región. Responde exclusivamente a los intereses geopolíticos y económicos de Estados Unidos y del sionismo. Washington pretende someter completamente a Irán a su órbita de control, de manera similar a la tutela que ejerce hoy sobre Venezuela donde está interviniendo decisivamente en sus asuntos internos y las decisiones importantes hoy se están tomando desde la Casa Blanca.

En consecuencia, los trabajadores y el pueblo no deben confundirse ni caer en esta trama urdida por los genocidas de los palestinos en Gaza y Cisjordania; de los ocupantes y despojadores del territorio de Palestina. Trump – Netanyahu pretenden aprovechar el descontento y la indignación de la clase trabajadora y de la población con el gobierno iraní, para imponer sus propios intereses imperiales, en el marco de su ofensiva global expansionista y colonizadora, en su agria disputa por un nuevo reparto de petróleo y otros recursos, así como de áreas de influencia, con Europa, Rusia y China.

La historia de Estados Unidos, el reciente genocidio en Gaza, el asedio en Cisjordania y la persecución y deportación de trabajadores inmigrantes y sus familias dentro del propio territorio estadounidense, son muestras recientes de esta política.

Ante esta situación, Irán tiene todo el derecho a defenderse con todos los medios a su alcance, como nación agredida por la mayor potencia del sistema mundial secundada por Israel, su portaviones en la región, que posee una de las fuerzas armadas más poderosas del mundo, incluido armamento nuclear.

Reiteramos que la decisión sobre el futuro de Irán debe ser tomada exclusivamente por su población, sin injerencias ni tutelas externas.

Cabe señalar que en el país ya se venía desarrollando un proceso de movilización a través de recientes, masivas e históricas protestas contra el régimen de los ayatolás — las más significativas en 47 años — que, pese a la brutal represión, comenzaron a reactivarse con manifestaciones estudiantiles en diversos campus universitarios, entre ellos, la Universidad Tecnológica Sharif en Teherán. Este proceso, que amenazaba con desestabilizar al régimen mediante la acción de masas, constituye otro de los móviles de la actual guerra.

La ofensiva actual tiene como antecedente los bombardeos realizados por las fuerzas estadounidenses e israelíes en junio del año pasado contra tres instalaciones nucleares iraníes, en medio del avance del genocidio del pueblo palestino en Gaza por parte de las fuerzas de ocupación sionistas.

Lamentablemente, el régimen de la República Islámica más allá de discursos supuestamente antiimperialistas y anti sionistas, no respondió a esa agresión con la firmeza ni la contundencia necesarias. No intervino directamente para detener el genocidio, con el argumento de evitar una guerra regional. Esa política vacilante envalentonó al imperialismo, cuyas consecuencias hoy resultan evidentes. Estados Unidos le midió el aceite al régimen.

Nuestra postura de defensa de la nación iraní y de rechazo contundente al ataque imperialista-sionista no implica, en modo alguno, apoyo político al régimen dictatorial de los ayatolás, responsable de reprimir violentamente las legítimas protestas del pueblo iraní y de la muerte de miles de manifestantes, así como de la brutal represión desatada tras el fallecimiento bajo custodia de la joven Mahsa Amini en 2022.

Aun así, este ataque exige a los pueblos árabes y del mundo — incluidos los de América Latina — movilizarse para reclamar a sus gobiernos que asuman la defensa de la soberanía nacional de Irán y de toda la región, rechazando la escalada militar y el avance colonizador de Estados Unidos.

El ataque militar y la ofensiva global impulsada por la administración de Trump, demandan de los gobiernos que se reclaman de “izquierda”, de las organizaciones democráticas, antiimperialistas, sindicales y populares de América Latina, una respuesta firme y consecuente, que vaya más allá de las declaraciones o discursos formales y se traduzca en acciones de movilización concretas.

La movilización y solidaridad internacional son indispensables para frenar las agresiones imperiales y proteger la soberanía de los pueblos.

Aunque estos hechos y guerra aparezcan como lejanos y ajenos, afectan y golpean indirectamente a los pueblos y trabajadores de nuestros países y del mundo. Por ello, defender la soberanía nacional de Irán es defender la soberanía nacional de Colombia, de Venezuela y de toda América Latina, frente a cualquier ataque económico, político y militar o intento de intervención externa.

POR LA SOBERANÍA NACIONAL DE LOS PUEBLOS:

 ¡ALTO A LOS ATAQUES MILITARES DE ESTADOS UNIDOS – ISRAEL CONTRA IRÁN!

Protesta fuera de la Casa Blanca en Washington. Feb 28 de 2026. Foto: Jim Lo Scalzo/EPA. https://www.theguardian.com/us

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