Norman V.  – 6 de Agosto de 2025

Nota introductoria

Con el compromiso de analizar la realidad de la clase trabajadora colombiana, el presente artículo intenta mostrar aspectos de la realidad actual de la economía del país. Aunque se refiere en parte a conceptos generales, busca particularizar en temas actuales de la misma: «la forma como esta economía capitalista, semicolonial beneficia a una minoría y afecta a los reales productores de la riqueza, los trabajadores.» Para ello, intento analizar de forma concreta aspectos como: crecimiento económico, empleo, desempleo, salarios, la balanza comercial, regla fiscal, Producto Interno Bruto (PIB), reforma laboral, deuda externa, presupuesto.

Busco también establecer las responsabilidades de la burguesía en la situación de pobreza, y las que tiene el gobierno de Gustavo Petro en la falta de soluciones concretas a los problemas sociales de los más pobres; esto es, de acuerdo con su plataforma política de campaña y su gestión de gobierno.

Se plantean también algunas salidas de lucha democrática y laboral, organizada e independiente de los trabajadores que permitan recuperar los derechos perdidos hasta el día de hoy.

***

La economía colombiana, como toda economía capitalista de un país semicolonial, está atada a los intereses de las principales potencias imperialistas.

En Colombia, esta se supedita al imperialismo de Estados Unidos, el cual determina en un alto porcentaje, la dinámica de la misma.[1] La amenaza de aumento de aranceles al 25% sobre los productos colombianos exportados a Estados Unidos,  por el gobierno de Trump en retaliación por la justa protesta del presidente Petro contra la forma inhumana como son deportados los colombianos desde ese país, es prueba de ello;  actitud de protesta que no duró mucho, pues el gobierno de Petro, presionado por la burguesía que temía por la caída en sus negocios cedió ante el chantaje y aceptó las condiciones impuestas por el imperialismo. Otra es la del sometimiento del país a la política antidrogas del pentágono, que lo condena a permanentes certificaciones o descertificaciones que golpean económicamente a Colombia, y ante las cuales, los gobiernos, incluido el de Petro terminan arrodillándose. 

Hoy el gobierno está a la espera de una nueva decisión sobre la certificación o no de Colombia por parte del imperialismo. 

Otro ejemplo es la presión que ejerció el gobierno imperialista encabezado por Donald Trump sobre el juicio que se le sigue al ex presidente de extrema derecha, Álvaro Uribe Vélez, que al igual que el similar caso de Bolsonaro en Brasil, señala de injustos y de persecución política; todo para justificar sus medidas de recorte a las “ayudas” que recibe el país del imperialismo yanqui para mantener su sumisión.

Pese a todo, en la actual coyuntura de gobierno, la economía capitalista colombiana marcha bien para la burguesía. Veamos algunas variables de la misma:

Crecimiento de la economía 

“Los datos más recientes muestran que la economía colombiana crece cerca de su potencial gracias al buen comportamiento del consumo de los hogares…” Según el Dane, entre enero y mayo las variaciones positivas en las ventas reales de los almacenes fueron del 11 por ciento anual y se extendieron a 18 de 19 líneas de mercancías” Ricardo Havila, periódico el tiempo, 19/07/2025

Los últimos informes sobre la economía del país, por parte del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), indican que el crecimiento de la misma fue (2,7% en el primer trimestre; en abril fue de 1,4%; esto apunta a un crecimiento de 2.5% en el año 2025), que aunque leve, muestra que durante el gobierno de Petro la gran burguesía sigue ganando, y ese crecimiento es ligeramente superior al crecimiento proyectado de la economía global, que es del 2,3%, o el de América Latina, que estaría entre el 2 y el 2,5% 

A LOS CAPITALISTAS LES VA BIEN

De acuerdo con su discurso de celebración del triunfo en las elecciones del 2022, Petro es un garante del capitalismo, -“un modernizador del capitalismo”- y de las ganancias de la burguesía que, aunque lo ataca políticamente, sabe que no tiene en éste un gobierno que amenace sus negocios, y que atente contra sus privilegios de clase.

Recientemente, en su acto popular realizado en Barranquilla, Petro lo ratificó, al afirmar que se siente orgulloso de tener a los empresarios (los ricos) ganando. Esto se evidencia en informes elaborados por organismos económicos del país:

«En los últimos dos años, los empresarios colombianos que han experimentado un mayor crecimiento en sus fortunas, según informes de Forbes y otros medios especializados, son Jaime Gilinsky “Bacal y David Vélez. Ambos figuran entre los más ricos de Colombia y han visto un aumento significativo en su patrimonio neto.»

 Jaime Gilinsky“ Bacal ha consolidado su posición gracias a su participación mayoritaria en Nutresa y sus inversiones en los sectores industrial y bancario, tanto a nivel nacional como internacional. 

David Vélez: es reconocido como el hombre más rico de Colombia en 2025, con una fortuna estimada en 14.800 millones de dólares, según Portafolio . 

Además de ellos, otros empresarios notables que han tenido un desempeño destacado en los últimos años incluyen a Luis Carlos Sarmiento Angulo y Beatriz Dávila de Santo Domingo, quienes también figuran en las listas de los más ricos de Colombia.”

Según el informe, ese es el logro de este gobierno: salvar a los grandes capitalistas –nacionales y extranjeros- permitiendo que sus ganancias no sean amenazadas, disminuidas y menos eliminadas. Por eso no hay fuga de capitales, al menos no masiva. ¿Por qué? porque sus empresas no corren ningún peligro. No hay expropiaciones. Y, muy importante, no hay grandes huelgas que obliguen a las distintas patronales a entregar concesiones económicas y reducir sus ganancias. 

A LOS POBRES LES VA MAL 

Desafortunadamente, Petro no debería decir lo mismo de los pobres, pero, lo dice y más grave, dice que es el gobierno de los trabajadores. Y además muchos, incluidas las burocracias sindicales lo pregonan y un sector de las bases les creen. Pero estos siguen padeciendo las dificultades a que los ha sometido la burguesía durante más de 200 años. 

En los puntos clave de su programa de campaña para el cambio, como ha sido su lema, en el fondo no ha logrado nada distinto a cualquier gobierno burgués.  La reforma agraria, la desigualdad social, las reformas pensional y laboral y de salud, la paz total, el gran acuerdo nacional, no presentan logros significativos. Su sumisión al imperialismo, más allá de algunas manifestaciones positivas de rechazo por algunas medidas agresivas, muestran que este gobierno es similar a todos los gobiernos burgueses que lo han antecedido. (Ver recuadro 1) [También le puede interesar: «A dos años y medio del gobierno Petro»].

Importante es aclarar que los vaivenes de la economía actual de Colombia, no se explican solo por lo que ha sucedido con el gobierno de Gustavo Petro, si no que viene de muchos años atrás.

Los propagandistas del capitalismo, entre ellos desafortunadamente los voceros de la izquierda reformista, repiten constantemente que, si a los empresarios les va bien a Colombia le va bien; por supuesto, se refieren a la Colombia de los dueños de las grandes industrias, comercios, tierras, bancos y dinero, los medios de producción y cambio. 

A la Colombia de los cuarenta y un millones de pobres, no le va tan bien, y mucho menos a los casi 11 millones en pobreza extrema (pobreza multidimensional),[2] aquellos a quienes no les alcanzan sus ingresos para consumir las tres comidas diarias, ni tienen una vivienda propia, o deben hacer largas filas durante varias horas para reclamar medicamentos, que por lo general entregan incompletos.

Los siguientes datos nos permiten mostrar tal realidad: 

Empleo en Colombia

La población laboral en Colombia, también conocida como la fuerza de trabajo, incluye a las personas que están empleadas o buscando empleo. En marzo de 2024, la población en edad de trabajar (personas de 15 años o más) superaba los 39,95 millones. De esta población, aproximadamente 25,52 millones formaban parte de la fuerza de trabajo, mientras que 14,42 millones estaban fuera de ella.[3] 

Población ocupada:

  • En el noveno mes del año, la población ocupada en Colombia alcanzó los 23,1 millones de personas, según Min Trabajo .
  • Esta cifra representa un aumento de 717 mil personas ocupadas en comparación con el mismo mes del año anterior

De acuerdo con los informes suministrados por FORBES, un leve incremento del empleo, y del poder adquisitivo de los trabajadores. Ese incremento de la mano de obra empleada, más los puntos porcentuales en el aumento del salario, explicarían el aumento del consumo interno de la población, y la estabilidad de la economía capitalista del país. Este crecimiento es coyuntural y está mediado por la dinámica en la economía mundial, y la dinámica interna de la misma. 

Algunos datos de analistas en economía prueban que el mejoramiento salarial al que alude Petro en sus discursos es relativo, pues no aclara si lo relaciona con la inflación causada el año anterior, o la inflación proyectada, la del año siguiente: 

En su discurso del 20 de julio, el presidente Gustavo Petro dijo: “subí el salario mínimo como ninguno. Aún me queda un año, voy a aprovechar. “Populista dirán, por encima de la inflación del año presente que es como los economistas miden el salario real”.

Pero esa afirmación es debatible, porque depende de cómo se mire.

Hasta ahora el gobierno Petro ha hecho tres aumentos al salario mínimo. El primero fue en 2023, cuando quedó en $1.160.000, lo que representó un aumento nominal del 16% frente al mínimo de 2022. Es decir, sin tener en cuenta la inflación.

En 2024 quedó en 1.300.000 pesos, un incremento nominal del 12%. Y para 2025 el mínimo subió a $1.423.500, un aumento del 9,53% frente al año anterior.

Como dice Petro el salario real se mide restando la inflación. El aumento real del salario mínimo se calcula restando la inflación (el aumento general de los precios) lo que permite saber cuál fue realmente el poder adquisitivo de los trabajadores.

Es la forma de saber si el aumento del mínimo se traduce en más poder de compra para los trabajadores, o si la subida de precios se comió el alza.” María José Echeverry20 de julio 2025.[4]

El aumento del salario mínimo para el año 2024, del cual se jacta Petro por haber sido según él el más alto de la historia, entonces alcanzó en términos reales el 4.3%, una vez descontada la inflación del en enero del mismo año, y es el segundo mayor aumento de la historia.

Cifras de desempleo.

En mayo de 2025, el desempleo en Colombia se ubicó en el 9%; estaba en 2 dígitos y bajó a uno, lo cual equivale, de acuerdo con los datos anteriores a 2.838.000 personas, que sigue siendo una cifra alta, a pesar de la disminución del 1,3% en comparación con el mismo mes de 2024. Esta realidad es una constante en todos los países capitalistas, y es mucho más grave en los países semicoloniales; forman el ejército de desocupados que el sistema capitalista mantiene como alternativa para la producción en caso de requerirla y como arma de chantaje contra la clase obrera durante sus acciones de lucha por mejores condiciones laborales.

Dentro de la fuerza laboral contabilizada, están los del empleo informal, conocidos popularmente como trabajadores del rebusque o del día a día; son aquellos que no cuentan con ningún tipo de prestación y deben pagarla de su bolsillo si sus ingresos se los permiten. La informalidad laboral en Colombia está entre el 58% y el 60% en 2025. 

De acuerdo con las estadísticas del DANE, el empleo formal en Colombia solo llegaría al 40% de los trabajadores ocupados. Numéricamente la cifra estaría en 9.240.000 personas, mientras los del empleo informal, equivalentes al 60%, serian 13.860.000. 

Reformas mínimas y coyunturales

A pesar de que coyunturalmente se pueda lograr una diminución porcentual  mínima en el desempleo, y un mínimo incremento en los ingresos, los cuales son  mostrados por el  gobierno como un avance a la equidad económica y social, estas reformas  no apuntan a una solución definitiva de los agudos problemas de pobreza que sufre la población, porque en un estado burgués, lo que hoy se da como soluciones mínimas, mañana se quita, dependiendo de la coyuntura socioeconómica por la que se esté pasando, y fundamentalmente, por la dinámica de la lucha de clases. Si la lucha de los sectores populares se mantiene, los capitalistas se ven obligados a respetar los derechos adquiridos, o a reconocer otros; Pero si la lucha retrocede y la burguesía pasa a la ofensiva, se van recortando todos esos derechos, Como sucedió con la ley 50, de 1990, ley 100 de 1993 y ley 789 de 2002.

Desigualdad en la distribución de la riqueza.

La desigualdad en la distribución de la riqueza, a pesar del autoproclamado gobierno del cambio, permanece como venía. Somos el tercer país más desigual del mundo, y el segundo en América latina, según el informe Gini de distribución de la riqueza. En 2025, la desigualdad global sigue siendo un problema significativo, con países como Sudáfrica y Namibia liderando la lista de los más desiguales. Colombia, aunque ha mostrado avances en la reducción de la desigualdad, sigue siendo uno de los países más desiguales, ocupando el tercer lugar a nivel mundial…”  informe del PNUD. (Ver recuadro 1)

Recuadro 1 En Colombia, la riqueza se concentra significativamente en manos de una minoría. El 1% más rico de la población posee una porción considerable de la riqueza nacional, mientras que la mitad más pobre de la población apenas accede a una pequeña fracción. Esta alta concentración de la riqueza contribuye a una profunda desigualdad económica en el país. 

Distribución de la riqueza:

·       El 1% más rico: Se estima que en este grupo se concentra alrededor del 38% del patrimonio nacional, según datos del CELAG. 

·       La mitad más pobre: Apenas acceden al 12% de la riqueza total, según información de RTVC Noticias. 

·       El 10% más rico: Concentra el 65% de la riqueza. 

·       El 50% más pobre: Posee solo el 4% de la riqueza. 

·       Ingresos: En el 20% más rico de la población colombiana se concentra alrededor del 59,6% de los ingresos. 

Desigualdad:

·       La distribución de la riqueza en Colombia es altamente desigual, con una gran concentración en manos de unos pocos y una baja participación para la mayoría de la población. 

·       La desigualdad en Colombia es uno de los problemas más graves de la región latinoamericana, con cifras de Oxfam que muestran que la riqueza creada se distribuye de manera muy desigual. 

·       La desigualdad en el campo es aún mayor que en las ciudades. 

·       El índice de Gini que mide la desigualdad alcanzó 0,52 en 2021, según cifras oficiales. 

Implicaciones:

·       La concentración de la riqueza en Colombia contribuye a la persistencia de la desigualdad y la pobreza, según Las2orillas . 

·       Esta desigualdad tiene graves implicaciones sociales, económicas y políticas, afectando la cohesión social y el desarrollo sostenible del país. 

·       El acceso a la educación, la salud y otros servicios básicos puede verse limitado para la población más vulnerable debido a la falta de recursos. 

Factores que contribuyen a la concentración de la riqueza:

La estructura económica del país, con un sector empresarial concentrado en pocas manos. 

 

 

·       Políticas fiscales que pueden no ser efectivas en la redistribución de la riqueza. 

·       Desigualdades en el acceso a la tierra y otros activos productivos. 

·       La concentración de la propiedad en empresas y activos financieros. 

En resumen: La concentración de la riqueza en Colombia es un problema estructural que contribuye a la desigualdad y la pobreza, con implicaciones significativas para el desarrollo social y económico del país.

 

Deuda externa colombiana

Uno de los graves problemas que sufre el país en su sometimiento a los dictámenes del imperialismo es el de la deuda externa. La cual viene condicionada a los parámetros de ejecución que le impongan las entidades prestamistas y ata al mismo a los organismos de crédito internacional, dominados por las grandes potencias. 

La deuda externa jamás ha permitido el desarrollo y modernización total del país, mucho menos al mejoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de la población que no ha alcanzado a tener ingresos que les permitan dignificar su existencia.

Nunca, desde la independencia de España, el Estado colombiano ha dejado de deber:

La deuda externa de Colombia tiene raíces históricas que se remontan al siglo XIX, específicamente a la época de la independencia y la financiación de las guerras. Sin embargo, el endeudamiento más significativo y problemático ocurrió a partir de la década de 1920, con un auge en la contratación de préstamos externos, especialmente de Estados Unidos, y luego con la crisis de la deuda de los años 80.” Banco de la república.

Actualmente, la deuda externa pública colombiana, al cierre del primer trimestre de 2025, asciende a 207.900 millones de dólares, lo que equivale al 48,1% del Producto Interno Bruto (PIB) del País, casi la mitad. Esto sin incluir la deuda privada que equivale a US$90.297 millones, aumentando el monto del PIB para responder por la misma en un -21,4%. 

En cifras concretas, la deuda externa e interna del país compromete un-69,5% del PIB de Colombia, quedando solo El 30.5% del miso para destinar a gastos e inversión.

Una parte significativa del presupuesto nacional se destina al pago de la deuda 112,6 billones de pesos (21,5% del presupuesto total) para responder por la deuda, según el ministerio de hacienda y crédito público. Esto representa más de la quinta parte del presupuesto del país.

Esta deuda, que no se termina de pagar, condiciona todos los aspectos de la economía, pues para responder a sus compromisos con la banca internacional, Colombia debe recortar año a año el presupuesto, o endeudarse más para completar el mismo en cada entidad; dicho presupuesto es distribuido por los ministerios a las regiones, pero teniendo en cuenta las cuotas políticas de cada partido en la composición de los poderes  regionales de la burguesía, quienes hacen de los mismos un festín de repartos, quedando muy poco para inversión, en especial la inversión social, en salud, educación vivienda, empleo, subsidios, etc., es decir,  es una deuda que ata al país, impidiéndole un mayor  desarrollo, y con ello mejorar el nivel de Vida de su población más pobre. Esto lo condiciona a estar sometido a las entidades bancarias mundiales, como el Fondo monetario internacional (FMI), banco mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) controladas por los imperialismos.[5] A lo anterior se suma que la gran burguesía colombiana, menos del 7% de la población se lleva un importante porcentaje de las riquezas producidas por el trabajo. 

Estos hechos refutan a aquellos que gustan hablar de “dignidad y soberanía”. La sumisión casi total del país a los intereses de las trasnacionales e Instituciones Financieras dominadas por las potencias, es una hecho.

Déficit fiscal

El déficit fiscal de un país se produce cuando los gastos son superiores a los ingresos; es decir cuando el dinero no alcanza para cubrir los gastos; esto se puede compensar aumentando impuestos, emitiendo más dinero, acudiendo a créditos, lo cual, en un estado burgués, trae otros problemas como la inflación, aumento de la deuda pública, pérdida de competitividad frente a otros países. 

Déficit Fiscal en el actual gobierno[6]

Es necesario aclarar que el actual déficit fiscal no se da solo en este gobierno, viene de los anteriores. El gobierno de Duque rompió la regla fiscal (disciplina en el gasto para responder por las deudas) debido a la pandemia que paralizó casi por completo la economía del país, ampliando la deuda pública  207,800.000.000 millones de dólares, con el compromiso de adquirir vacunas contra el virus, pero sobre todo, para subsidiar a los grandes empresarios del país y al sector financiero, que vieron reducidas sus ganancias, mientras se profundizó el abandono a la atención de la población más pobre que se vio mucho más afectada por el hambre, las enfermedades y la muerte. La mayoría de la población conoció las imágenes de habitantes de barrios populares ondeando ‘trapos rojos’, como mensaje de su necesidad de ayudas para sobrevivir. 

La actitud cínica y descarada del gobierno de Duque con la población más vulnerable, sumada a su decisión de implementar una Reforma Tributaria, que en gran parte buscaba garantizarle a la banca internacional el pago a cinco años de la nueva deuda con más impuestos a la población, fue, entre otros, el acicate del gran estallido social del 29ª., en el año 2021.

Balanza comercial del país

Colombia siempre ha tenido una balanza comercial negativa. En 2024, dicha balanza cerró con un déficit de US$10.881 millones, lo que representa un aumento del 11.7% respecto al año anterior” DANE.,” por lo tanto, siempre son mayores los gastos por importaciones que los ingresos por las exportaciones. 

Las soluciones que busca el gobierno de Petro

A nivel interno, aplicando su política de que es mejor algo que nada, o del ahogado el sombrero, también mediante acuerdos políticos y concesiones en el parlamento, mermelada de por medio, logra algunas mínimas reformas como la laboral, aprobada recientemente, donde es un hecho que a los trabajadores se les aprueban unos pagos mínimos por horas trabajadas dependiendo de la jornada laboral y los días en que labore, con lo cual no se solucionan los grandes problemas de pobreza y desigualdad que enfrentan los trabajadores y sectores populares. (Ver recuadro 3)

Del 1 de enero al 14 de julio

$1.423.500

46 horas

230

$6.189

Del 15 de julio al 31 de diciembre

$1.423.500

44 horas

220

$6.470

Hora extra diurna

25 %

$7.736

$8.088

Hora extra nocturna

75 %

$10.831

$11.323

Hora extra diurna dominical o festiva

100 %

$12.378

$12.941

Hora extra nocturna dominical o festiva

150 %

$15.473

$16.176

Recargo nocturno

35 %

$8.355

$8.735

Recargo dominical o festivo

75 %

$10.831

$11.323

Recargo nocturno en dominical o festivo

110 %

$12.997

$13.588

             

 

15 de julio de 2023

47

235

15 de julio de 2024

46

230

15 de julio de 2025

44

220

15 de julio de 2026

42

210

Revista Actualícese

Comparando el régimen laboral anterior, -decreto 1075/2015, cuya jornada laboral es de 230 horas mensuales, con el nuevo régimen, -ley 2466/2025- que rebaja la jornada a 220 horas mensuales, se incrementa el costo de la hora de trabajo en $271, partiendo del salario mínimo que es de 1.423.500 pesos. 

La hora extra diurna pasa de 7736 pesos a 8088, marcando una diferencia positiva de 352 pesos. Si, por ejemplo, el trabajador labora 2 horas extras y recibiría 754 pesos diarios adicionales, o 4524 pesos semanales, o $18.096 mensuales.

Horas extras nocturnas. Aumenta de 10.831 pesos a 11.323, la diferencia son 492 pesos por hora. Si se trabajaran 3 horas durante la semana (jornada laboral de 50 horas), el trabador recibiría $1.476 adicionales, y durante el mes $5904 pesos.

Hora extra diurna, dominical o en festivo. Aumenta de 12378 a 12941 pesos, un incremento por hora de $ 563. Si calculamos 4 horas al mes, el pago adicional seria 2.252 pesos.

Hora extra nocturna dominical o festiva. Se pagará con el 150%, pasa de $15473 a $16.176, una diferencia de $763. Si el trabajador se aumenta la jornada durante 3 horas extras al mes, recibiría un adicional de $2.289.

Recargo nocturno. 35%, pasa de $8.355 a$ 8.755, una diferencia de 400 pesos por hora. Trabajando 2 horas extras nocturnas semanales, se ganaría 800 pesos más que con el régimen laboral anterior; con la jornada laboral de 44 horas semanales, sumaria 3.200 pesos, mensuales. 

Recargo dominical festivo. 75% sobre el valor de la hora normal. Pasará de $10.831 a $11.323, incremento de 492 pesos. Si trabajara 2 horas adicionales, por 4,5 semanas al mes, recibiría $3984 pesos adicionales en su salario mensual.

Recargo nocturno en dominical o festivo. 110%, $12997 con el régimen anterior, $13.588 con la nueva reforma. Diferencia de 591 pesos. Suponiendo que se trabajen 2 horas más de la jornada -10 horas-, aumentaría $1.182 diarios; por 4,5 semanas durante el mes, incrementaría sus ingresos en 4728 pesos. [Le puede interesar: La Reforma Laboral en el Gobierno Petro: logros positivos y mínimos, en clave electoral»].

Petro y sus seguidores se enorgullecen de todos estos datos: con toda razón dicen que antes que expropiar a los grandes empresarios (la que para los discursos en plaza pública llama oligarquía esclavista), les ha ayudado a seguir acumulando ganancias

Es cierto que, con la nueva reforma laboral, ley 2466/2025, se mejoran un poco los ingresos monetarios del trabajador, pero gran parte de ellos implicarían, al igual que en el régimen anterior, un esfuerzo individual grande, lo que llevaría en la práctica a un aumento considerable de su jornada laboral, tal como se ha venido dando desde el 2003, por unos incrementos mínimos durante el mes. Es una reforma mínima, hecha por un gobierno reformista, cuyos seguidores magnifican y muestran como el gobierno del cambio.

Suponiendo que el trabajador, con una jornada supremamente extrema de trabajo, se aumentara en dos horas cada jornada, debería laborar 12 horas adicionales a su jornada semanal, de acuerdo a lo que permite la ley, que llegaría a 56 horas semanales, 252 mensuales, a partir del año 2026, para recibir unos ingresos adicionales de 41.000 pesos, aproximadamente. 

A lo anterior se debe adicionar que, en el nuevo régimen de contratación, los contratos a término fijo están limitados máximo a 4 años, que al vencerse se convertirán en contratos a término indefinido, pero que los patrones se adelantarán a finalizar para evitarse mayores costos a favor del trabajador.

La conclusión final a la que se puede llegar es que el resultado de los acuerdos hechos entre el gobierno de Petro y los sectores políticos de la oposición, continúan precarizando el trabajo y garantizándole a la patronal sus ganancias permanentes a costa de explotar más al trabajador.

La riqueza debe ser para quien la trabaja

Como marxistas sabemos que el trabajo es el que  produce la riqueza, y que es la clase obrera quien la produce, no es el capital financiero industrial o comercial;  y es la explotación de la fuerza de trabajo asalariado la que permite que la mayor parte de ella (plusvalía) se convierta en capital y se concentre en unos pocos, los capitalistas dueños de los grandes medios de producción; por lo tanto, cuando hay crecimiento en la economía capitalista esto es expresión de una mayor extracción de plusvalía a los obreros, lo que significa un mayor grado de explotación de la fuerza de trabajo, así aumenten los ingresos por generación de empleos o haya incrementos mínimos  en el pago  de la fuerza de trabajo.  

 

No más conciliación con los parlamentarios burgueses

Las conquistas del movimiento obrero y popular se han logrado solo con la lucha y la movilización de masas; ningún gobierno burgués ni sus parlamentos han entregado nada por vías de la concertación y la conciliación. La jornada de 8 horas, las vacaciones, El derecho a la salud, el antiguo estatuto docente (2277), las organizaciones sindicales, etc., son algunos de muchos ejemplos que nos da la realidad. [Puede ver: 1o. de mayo, Día internacional de los trabajadores: día para recordar el poder de la lucha obrera”][7].

En los últimos 30 años ha hecho carrera entre el movimiento obrero, influenciado por sus direcciones de las Izquierdas reformistas, la ideología de que solo hay que luchar y movilizarse para presionar a los parlamentos burgueses a que aprueben las reformas propuestas por las direcciones sindicales o por los gobiernos de las Izquierdas “progresistas.” Desde el peronismo en Argentina, pasando por Chávez y todos los pregoneros de la ideología del socialismo del siglo XXI, hasta el gobierno de Gustavo Petro en Colombia, han tratado de borrar de la consciencia de los trabajadores, las experiencias de lucha para enfrentar a la patronal. Han utilizado de manera oportunista las fechas   históricas de luchas de las masas en el mundo, para conquistar y defender derechos, colocándolas al servicio del gobierno, como lo han sido en los últimos Años las convocatorias a movilización, incluidos los primeros de mayo. Han engañado a los trabajadores generándoles falsas ilusiones en cambios profundos, si a través de elecciones ponemos individuos “más comprometidos,” que por voluntad individual decidan aprobar medias a favor de los más necesitados. 

Esos gobiernos de conciliación de clases, cuando pueden, hacen populismo, con políticas asistencialistas, cuando la economía se los permite, y entregan algunos beneficios a los más pobres, como lo hicieron Chaves, Lula, Correa, Evo Morales, pero sin tocar las riquezas de la burguesía para lograr cambios profundos, revolucionarios.

Cuando la economía entra en crisis, empiezan a recortar dichos beneficios, perdiendo apoyo popular y, pavimentando con sus políticas la autopista que conduce a los sectores de derecha o extrema derecha nuevamente a retomar el poder; tal Como sucede con Noboa en Ecuador, Milei en Argentina, Boluarte en Perú, Bukele en Salvador, o con los gobiernos de extrema derecha que han triunfado en Europa, EE. UU, etc. 

Esa experiencia ha sido trágica para la clase trabajadora. Como resultado de esa política de engaño, hoy los trabajadores soportan las consecuencias de las contrarreformas laborales impuestas por dichos parlamentos, con las cuales se han perdido importantes derechos que habíamos logrado.

Lucha y movilización permanentes, única solución 

Es necesario que los trabajadores empecemos a discutir para recuperar esa memoria histórica y esa conciencia de lucha que nos ha permitido a través del tempo reconquistar los derechos importantes ya mencionados. Debemos rescatar las discusiones democráticas en asambleas. Necesitamos direcciones combativas y revolucionarias en los sindicatos, que permitan discutir libremente las acciones de lucha necesarias. No más dictaduras burocráticas en las organizaciones de los trabajadores. Necesitamos partidos de izquierda revolucionarios, con independencia de clase, no coaliciones policlasistas que se presentan como progresistas, mientras se aplaza la solución de los enormes problemas de las masas cada vez más empobrecidas. 

Los revolucionarios, no solo luchamos para reducir o paliar la desigualdad, si no para acabar con la misma, dando igualdad de oportunidades a todos los trabajadores para que accedan a los beneficios de la riqueza de acuerdo a su esfuerzo en el trabajo. Estas posibilidades se miden en alimentación y salud, vivienda, educación gratuita y de calidad, empleos con salarios dignos, recreación, y derecho a la superación permanente para todas las personas. Esto no sucede en ningún país capitalista por mas ponderoso que sea; la existencia de la burguesía, como clase monopolizadora de los medios de producción y de cambio, y su control sobre la economía y el aparato estatal, impiden la equidad social. 

Para los trabajadores conscientes sigue siendo válido lo definido por Carlos Marx:

No se trata de reformar la propiedad privada [de los medios de producción], si no de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, Sino de establecer una nueva…. Nuestro grito de Guerra ha de ser siempre: ¡La revolución Permanente!”


[1]  Nuestras exportaciones an ese país representan más de una tercera parte de la oferta exportadora al mundo, con el 37,9% – DANE

[2] En Colombia, la pobreza multidimensional se ubicó en11,5%en 2024, lo que representa una disminución de 0.6 puntos porcentuales con respecto a 2023, según el DANE . Esto significa que 251.000 personas superarán la pobreza multidimensional en 2024.

[3] La diferencia entre «fuerza laboral» y «fuerza de trabajo» es sutil y a menudo se usan indistintamente, pero pueden tener matices diferentes según el contexto. Fuerza laboral se refiere al número total de personas empleadas y desempleadas que están disponibles para trabajar en una economía. Fuerza de trabajo, por otro lado, puede referirse a la capacidad física e intelectual de los trabajadores para realizar tareas, o al conjunto de personas que participan en la producción de bienes y servicios.

[4] https://www.lasillavacia.com/author/maria-jose-echeverry/

[5] Deuda pública en Colombia: creció 179 billones de pesos, y es un 20% mayor que hace un año. Avila, Ricardo: “el peso de las acreencias públicas se encamina a ser el más alto de la historia.

[6] El déficit fiscal de Colombia se estima actualmente en un 7.8% del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2024. Infobae.

[7]https://opcionmarxistainternacional.com/1o-de-mayo-dia-internacional-de-los-trabajadoresdia-para-recordar-el-poder-de-la-lucha-obrera/

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