Huelga general en Italia. Foto: https://x.com/lucabonfante_/status/1994432565873140184/photo/1

Irene Idris. 29/11/2025

La presente conmemoración del Día Mundial de Solidaridad con el Pueblo Palestino se realiza en medio de la desgarradora realidad que vive el pueblo palestino tanto en Gaza como en Cisjordania.

Hoy, en medio de escombros y ruinas, de  la  desnutrición, la escasez extrema de alimentos, de las enfermedades y de los constantes asesinatos que persisten tras el reciente «cese al fuego», los sobrevivientes del genocidio en Gaza intentan reconstruir sus vidas desde las cenizas. Sin embargo, su situación trágica se complica aún más con la llegada de intensas lluvias que inundan las precarias tiendas en sus campamentos improvisados, quedando una vez más sin un lugar seguro donde resguardarse y dormir:

Mena Ismael Husein, una mujer que dio a luz hace solo tres días, teme por la seguridad y el calor de su recién nacido. Su refugio es una tienda improvisada que levantó con solo tres barras de hierro. “Tengo mucho miedo porque el invierno anterior no tenía un hijo, pero ahora sí. Necesito cuidar a mi bebé y quiero una tienda y un refugio para él, pero no hay nada. El agua, como ves, cae sobre nosotros”, explicó a EFE.[1]

Por su parte,  el doctor Refaat Alathamna, quien  recientemente llego a  España desde Gaza relató a El País: “Israel ha hecho del dinero de los palestinos algo inútil. No había nada que comprar…Un kilo de azúcar costaba 200 euros”. (COP $860.000). En ocasiones, el doctor llegó a pagar precios exorbitantes para conseguir comida: casi siete euros por un solo huevo (COP $ 30.000), y unos 30 para el kilo de harina (COP $ 130.000)... “Gaza no es apto para vivir”, se lamenta. [2]

La realidad en la Cisjordania ocupada no es igual pero también es desastrosa: sus habitantes enfrentan el asedio militar permanente del ejército de ocupación israelí, los asesinatos y ataques constantes de los colonos sionistas que destruyen sus cultivos, avanzan en la apropiación de las tierras agrícolas y demuelen sus viviendas; todo ello, en medio de las múltiples penurias cotidianas que marcan su cotidianidad.

Hoy, el pueblo palestino —que se niega a doblegarse— necesita con extrema urgencia que la solidaridad internacional se mantenga firme. Que continúen las movilizaciones y protestas exigiendo tanto el fin del genocidio como el fin de la ocupación sionista de su territorio para poder reconstruir sus vidas y recuperar su nación.

Familias en Khan Younis y Gaza afrontan el tercer invierno sin refugios dignos, mientras las lluvias agravan la crisis humanitaria. REUTERS/Ramadan Abed

El ascenso de la resistencia mundial: Protestas y huelgas históricas pro palestinas

Entre septiembre y octubre, el mundo presenció una oleada de resistencia obrera y popular que unió a diversos sectores sociales en un clamor mundial contra el genocidio en Gaza. Trabajadores, estudiantes, artistas y deportistas, mediante múltiples movilizaciones y distintas acciones de solidaridad, exigieron un cese al fuego inmediato y denunciaron la masacre en curso.

Los carteles que portaban, con lemas como “Alto al genocidio”, “Palestina será libre desde el río hasta el mar”, “Estado sionista, Estado terrorista” o “La lucha es el único camino”, no solo expresaban la indignación de los manifestantes, sino que se convirtieron en un grito universal de apoyo a la causa palestina.

Si bien esta movilización solidaria con Palestina se ha mantenido constante desde el inicio de la ofensiva israelí en Gaza, durante estos meses la lucha de resistencia se intensificó y se fortaleció especialmente con la participación obrera en algunos países de Europa.

En Italia, los puertos de Génova, Venecia, Livorno y Trieste se paralizaron por la huelga general convocada por las centrales sindicales, en apoyo a la Flotilla de La Libertad que se desplazaba hacia Gaza, a la par que exigían al gobierno de Meloni la ruptura de relaciones comerciales con Israel, así mismo, los trabajadores portuarios bloquearon el envío de armas a Israel; en incluso devolvieron un barco de la entidad sionista.  Millones de manifestantes salieron a las calles en Roma, Génova, Milán, Nápoles, Bari, Tarento, Livorno, Venecia, y se unieron con la bandera palestina bajo el grito: ¡Palestina será libre desde el río hasta el mar!

 “Los sindicatos de base de Italia, que representan a cientos de miles de personas, desde maestros hasta trabajadores metalúrgicos, convocaron la huelga general de 24 horas en los sectores público y privado, incluyendo el transporte público, trenes, escuelas y puertos”.[3]…”

En España, los estibadores de Bilbao —y en general la clase obrera— detuvieron sus actividades durante dos horas en solidaridad con el pueblo palestino. A su vez, los estudiantes realizaron dos huelgas generales – 2 y 15 de octubre- que vaciaron las aulas y llenaron las calles. Un gran sector de la población española salió a manifestarse para respaldar la Flotilla de la Libertad que iba rumbo a Gaza e impedir que el equipo ciclista de Israel continuara compitiendo en la Vuelta a España. Huelgas antecedidas por la jornada de lucha nacional contra el genocidio del 27 de septiembre.

Simultáneamente, se desarrollaron marchas multitudinarias en otras ciudades de Europa, Estados Unidos, Australia, Japón y diversos países árabes. También en eventos deportivos y culturales, artistas, deportistas y público asistente, expresaron de manera abierta su rechazo al genocidio.

También, músicos, escritores, deportistas convirtieron los escenarios culturales y deportivos en un espacio de solidaridad con el pueblo palestino. Denunciaron el genocidio y exigieron el inmediato alto al fuego. “Las protestas, que bloqueaban la ruta y en las que se ondeaban banderas palestinas, obligaron a los organizadores de la competencia a acortar o modificar algunos tramos del recorrido que debían seguir los deportistas”[4]

En Londres, diversas personalidades de la cultura y el deporte, juntaron sus voces en el histórico concierto Juntos por Palestina (Together for Palestine), que se realizó el 17 de septiembre en el estado de Wembley. Este evento convirtió  a Palestina en el epicentro de las mayores movilizaciones culturales del año.

Por su lado, el rapero Residente, ofreció un concierto gratuito en el Zócalo de Ciudad de México el 6 de septiembre,  como un acto de solidaridad con el pueblo palestino y de protesta contra el genocidio en Gaza.

De este modo, mientras millones de personas se manifestaban en diversas partes del mundo, la clase trabajadora italiana, seguida por la española, revitalizó el movimiento de solidaridad internacional y la lucha de los trabajadores en general en apoyo al pueblo palestino. Junto a la juventud, se erigieron como la vanguardia de este movimiento internacional.

Por otra parte, más de 200.000 judíos ortodoxos protagonizaron una protesta histórica en la calles de Nueva York el 5 de octubre, ciudad donde reside la mayor parte de esta comunidad en el extranjero. Asimismo, el 30 de octubre los judíos realizaron protestas en Jerusalén. Ambas acciones destinadas a expresar su rechazo al genocidio y a la obligatoriedad del servicio militar.

“Queríamos ayudar a Palestina a liberarse, pero Palestina nos está ayudando a liberarnos”

Esta consigna surgió en Italia durante las multitudinarias movilizaciones y las dos huelgas generales. Frase que sintetiza la lucha a nivel internacional contra las injusticias y  la opresión que el capitalismo causa a jóvenes, trabajadores y pueblos. De alguna manera, las acciones de solidaridad con Gaza entrelazaron las diversas movilizaciones y lucha internacional.

Gaza y la causa palestina se convirtió en un eje de las luchas y transciendo objetivamente las fronteras nacionales.

La ola de resistencia contra el genocidio se entrelazó con el descontento social

En esta oleada de lucha, el descontento social en Estados Unidos se expresó a través de 2.600 marchas masivas el 18 de octubre de 2025, en contra del gobierno de Trump, donde millones de estadounidenses se unieron bajo el lema “No Kings”. Simultáneamente, en diversas ciudades europeas, como Berlín, Madrid y Roma, miles de manifestantes expresaron su solidaridad con la lucha de los estadounidenses. (Puede ver: ¡No King’s! Trump y su guerra contra las libertades democráticas”).

Así mismo esta rebeldía social se expresó en otras latitudes en Francia las protestas contra el gobierno de Macron, impulsadas por recortes en salarios, pensiones y servicios públicos, se extendieron por todo el país. Este clima de descontento alcanzó su punto más alto con las insurrecciones juveniles y populares en Nepal y Madagascar, que derribaron sus respectivos gobiernos.

En Nepal, en  apenas dos días, la juventud y la población, en una  acción fulminante derribaron al gobierno,  logrando así lo que definimos como una revolución triunfante, aunque limitada a derrocar al gobierno  y desmantelar el Parlamento. Este fenómeno se replicó en Madagascar, donde las masas también se levantaron contra otro gobierno y lo pusieron en fuga, en un contexto de protestas en países como Marruecos, Filipinas, Perú y Ecuador.

En Perú estallaron movilizaciones masivas contra la administración de Dina Boluarte y el Congreso, en respuesta a la aprobación de la reforma de pensiones y al creciente problema de inseguridad. Y en Ecuador, los pueblos indígenas organizados en la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), la mayor organización indígena del país, junto con estudiantes, se manifestaron contra el presidente Daniel Noboa debido a la eliminación del subsidio al diésel.

El deterioro de las condiciones de vida y el descontento social

El deterioro de las condiciones de vida constituye la base material que alimenta el descontento social e impulsa las movilizaciones, tanto de solidaridad con el pueblo palestino como en la oposición a los gobiernos y sus políticas de ajuste económico contra los trabajadores y la población. Esta realidad, que en muchos casos se torna insostenible, también está en la base de las recientes insurrecciones en Nepal y Madagascar.

Todo ello junto a los ataques colonialistas de Trump contra los pueblos de América Latina y otras áreas del mundo, pone de manifiesto que, cada vez más, amplios sectores de la juventud, de la clase trabajadora y de las poblaciones empobrecidas en todo el mundo se niegan a continuar en la pasividad que predominó hasta hace pocos años.

La solidaridad internacional y la lucha política

De esta suerte, las acciones de lucha directa de la clase trabajadora y las masas, inician el resurgir de principios como la solidaridad política y el internacionalismo, como fundamentos históricos del movimiento obrero, contra atrocidades como las de Gaza y demás lacras del sistema capitalista y en la defensa de los  derechos de los oprimidos.

Las acciones de resistencia directa de la clase trabajadora y las masas marcan el resurgir de principios fundamentales como la solidaridad política y el internacionalismo, que han sido pilares históricos del movimiento obrero en su combate contra las atrocidades de los gobiernos y los capitalistas, las  injusticias, las diferentes formas de opresión y en la lucha por adquirir o defender sus derechos.

De igual manera, a través de la lucha amplios sectores de la clase obrera, los estudiantes, así como las masas en general asumieron que la fuerza capaz de detener la barbarie sionista reside en sus propias manos y en su acción colectiva. Acciones que podrían ser convocadas, organizadas por los dirigentes de las organizaciones obreras y populares, extendiendo el rechazo al asedio imperialista contra los pueblos. (Puede ver aquí: ¡Urge la más amplia y unitaria movilización antiimperialista en américa latina!).

La resistencia de solidaridad sin precedentes logró el cese al fuego

Por contradictorio que parezca, el reciente ascenso de la resistencia mundial forzó el “cese al fuego” que,  logró disminuir la cantidad y frecuencia de los bombardeos y los asesinatos masivos así como el intercambio de prisioneros, trayendo un  mínimo respiro temporal en la desdichada vida de los gazatíes.

Trump, junto con la administración sionista liderada por Netanyahu y los otros gobiernos imperialista, así como con los gobiernos árabes, decidió implementar un cese al fuego en Gaza, como  medida para apaciguar la lucha internacional sin precedentes contra el genocidio y las  tensiones internas en sus respectivos países, especialmente en un contexto donde la clase trabajadora en Italia y España  se unía a la resistencia mundial contra el genocidio y en Francia protagonizaban luchas contra el gobierno de Macron.

“Alto fuego” que se da en el contexto del nefasto plan de Paz de Trump que legitima el genocidio y a su portaaviones en la región, el estado nazi sionista israelí. (Le puede interesar: “El acuerdo de paz de Trump para gaza: avance en la colonización sionista de palestina”).

Detener el genocidio y la ocupación requiere mantener el grito internacional unificado. “Palestina será libre desde el río hasta el mar”

La tragedia del pueblo palestino en Gaza y Cisjordania, no da margen a amplias pausas, exige con urgencia mantener la movilización permanente, así lo entienden los cientos de miles que en Italia, España y otras ciudades de Europa, que siguen haciendo presencia en las calles, particularmente en el Día de solidaridad con Palestina.

Los habitantes de Gaza no solo sufren la brutalidad del sionismo y su potente ejército de ocupación, uno de los más poderosos del mundo, sino que también deben enfrentan a las administraciones de Estados Unidos, actualmente bajo el liderazgo de Trump, así como la de los  otros regímenes imperialistas. Esta situación se ve agravada por el apoyo  al  llamado Plan de Paz de Trump de la mayoría de los gobiernos de la región de medio oriente (Qatar, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Indonesia, Pakistán, Jordania y Turquía) y de casi todos los estados capitalistas.  

Plan, respaldado unánimemente por todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU  mediante resolución.

Lamentablemente, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) no solo ha acogido  el nefasto y colonizador plan de ocupación de Palestina, sino que además se ha comprometido a reinterpretar la dolorosa y violenta historia de colonización y ocupación sufrida por el pueblo palestino, con el fin de limpiar la imagen del sionismo. Con ello, traiciona la histórica lucha del pueblo palestino por su liberación nacional y se posiciona directamente del lado de sus victimarios.

Sin ningún papel previsto para ella en Gaza, la Autoridad Palestina saludó, no obstante, los “esfuerzos sinceros y decididos” de Trump para poner fin a la guerra y afirmó su “confianza en su capacidad para encontrar un camino hacia la paz”. Continuó diciendo que quería “un Estado palestino moderno, democrático y no militarizado”.

La autoridad también dijo que se comprometía a cambiar los libros de texto que, según los críticos, demonizan a Israel y a abolir el pago de estipendios a los presos palestinos y a sus familias. Dijo que invitaría a la comunidad internacional a examinar esos cambios.

Por ello, el pueblo palestino solo cuenta con el respaldo del movimiento obrero y de masas: de los millones que se han levantado y continúan movilizándose mediante con múltiples acciones para exigir el fin de la ocupación y una vida digna para los palestinos. Para que los sobrevivientes de Gaza, acosados por aire, mar y tierra,  puedan finalmente respirar en paz y reconstruir sus vidas. Para que finalice el genocidio y cese la ocupación de Gaza y Cisjordania.

Así lo hizo la clase obrera italiana que en su jornada de movilización y huelga contra el plan de presupuesto de 2026 del  gobierno de Giorgia Meloni que aumenta el gasto militar y recorta el gasto social. Exigir incremento de salarios y rechazar el plan de pensiones, levantó las banderas de la causa palestina en una articulación de las luchas.

En palabras de trabajador ferroviario la huelga y jornada de movilización nacional se hace:

Contra el genocidio en Palestina que sigue, no obstante la falsa paz de Trump y contra un presupuesto bélico que el gobierno de Meloni quiere imponernos.  Como ferroviarios participamos en esta huelga general porque el gobierno quiere hacernos cómplices de las políticas de rearme en la movilidad militar, el transporte de armas en infraestructuras civiles el llamado uso dual civil y militar. Esta huelga general une nuevamente a trabajadores y trabajadoras y estudiantes y mañana nos veremos nuevamente en las plazas de Roma para la manifestación nacional. Decimos no a la economía de guerra, al genocidio contra el pueblo palestino. [5]

La situación actual de Gaza y Cisjordania resalta la necesidad urgente de mantener en pie la lucha solidaria, tal  como lo vienen  haciendo la clase obrera italiana, España y los millones de manifestantes en varias ciudades a nivel mundial.

Es imprescindible que  siga resonando el grito internacional: ¡CESE AL GENOCIDIO, LA OCUPACION Y COLONIZACION EN GAZA!, hasta conquistar una Palestina libre, democrática y no racista, libre de toda forma de discriminación, desde el rio hasta el mar.

También, requiere que al interior de Palestina- Gaza y Cisjordania, se prepare la resistencia de masas o  Intifada, que recoja la experiencia de ese poderoso levantamiento juvenil, obrero y popular masivo contra la ocupación israelí que sucedió en diciembre de 1987, conocido como la Primera Intifada.

 


[1] Las lluvias vuelven a inundar la devastada Gaza: “Los animales viven mejor que nosotros”. Infobae. 25 Nov, 2025

[2] Refaat Alathamna medico gazatí. El País de España Madrid 26 nov 2025

[3] Miles de trabajadores italianos hacen huelga en solidaridad con Gaza; movilización en todo el país. Giada Zampano.September 22, 2025. AP. Cartel del evento. Fuente: La Vanguardia.

[4] La cultura y el deporte, los altavoces para denunciar la barbarie en Gaza. Hugo Caro Jimènez. 04/10/2024. France 24

[5]  Publicado en X – Izquierda Diario – Telesur)

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