Toño Ruíz. 20 de Septiembre

Miguel Uribe Turbay, senador del partido de extrema derecha, Centro Democrático y precandidato de ese grupo a la presidencia de Colombia para las elecciones que se realizarán en el 2026, falleció dos meses después de un atentado ocurrido en un parque de la ciudad de Bogotá. Este importante hecho político, ha significado un fuerte impacto en el panorama nacional y ha generado, desde distintos análisis, una serie de posicionamientos políticos y opiniones encontradas. Empezando por los voceros políticos de los poderosos del país y también las frases tibias y conciliadoras, de muchos que se reclaman voceros del “pueblo”.

Como era de esperarse, la inmensa mayoría de los partidos y políticos de la burguesía nacional y mundial, sus gobiernos (incluido el de Petro), junto con los grandes medios de información, lamentaron con vehemencia su muerte, se rasgaron las vestiduras y se volcaron a ofrecer solidaridad política a su familia y a sus copartidarios, y muchos lo llamaron “magnicidio”:

“El magnicidio no solo deja un impacto profundo en el ánimo de la sociedad, que se había manifestado en unidad para rechazar el atentado, sino que podría terminar determinando el devenir de las próximas elecciones presidenciales en Colombia”.1

Marco Rubio, el Secretario de estado de EEUU, manifestó en un corto mensaje: “Con profunda tristeza nos enteramos del trágico fallecimiento del senador colombiano Miguel Uribe Turbay. Estados Unidos se solidariza con su familia y el pueblo colombiano, tanto en su duelo como exigiendo justicia para los responsables”.2

“El mal todo lo destruye, mataron la esperanza. Que la lucha de Miguel sea luz que ilumine el camino correcto de Colombia”, lamentó en un escueto mensaje en redes sociales su mentor político, el expresidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2010)3

Por su parte el presidente Petro escribió:

“Mi sentido pésame a la familia del senador Miguel Uribe Turbay, y a las y los colombianos todos”

Foto: https://metropolitano.com.co/

Con su “sentido pésame” el mandatario expresó un sentimiento de “pesar por la pérdida de alguien como Uribe Turbay. Y lo hizo extensivo a “las y los colombianos todos” pues para él padecen ese “sincero pesar” por la pérdida sufrida. Es decir, no sólo a los copartidarios y miembros de la clase social de ese político reaccionario, sino a los colombianos todos, es decir a los trabajadores y a los pobres, a quienes según él, debería embargarnos la tristeza por lo sucedido. Más allá de la justificaciones de sus seguidores, Petro en los hechos expresó condolencias y un acto de acompañamiento emocional, para una familia de extrema derecha y la oligarquía, que ataca en plaza pública, para congraciase con sus adeptos.

Además, Petro agregó:

“La vida está por encima de cualquier ideología”. “La violencia en Colombia viene siendo derrotada a través de las últimas décadas. Después de un genocidio político desatado entre liberales y conservadores, que dejó 300.000 campesinos muertos, después de otro genocidio político, cometido contra la izquierda del país, hemos pasado a una violencia centrada en las economías ilícitas, que se arrincona, cada vez más, en las fronteras y los puertos. Pero la muerte nos da sorpresas y nos asalta aún” 4

Nosotros los socialistas revolucionarios también tenemos nuestra opinión al respecto, sin confundirnos respecto del hecho que todas las expresiones que reseñamos, provienen de quienes lamentan y magnifican los muertos de su misma clase social, la de los poderosos empresarios que dominan y han dominado por siempre el país. La clase de los opresores, que son los grandes responsables de la violencia que ha asolado al país por años. Y Uribe Turbay constituía un ejemplar ‘soldado’ de esa política opresora ejercida contra los débiles, por clase social dominante y de sus intereses, del cual era vocero.

Nosotros lo hacemos ubicándonos consecuentemente desde la orilla contraria, la de los oprimidos del país. Es decir, del lado de los intereses de las masas trabajadoras, los desposeídos y los explotados en el marco del principio de la independencia de clase. Y por eso no expresamos ningún gesto de solidaridad o dolor con esa clase, ni sus muertos.

La Violencia histórica y la lucha de Clases en Colombia.

La violencia política en Colombia ha sido un fenómeno estructural surgido de la profunda desigualdad en la tenencia de la tierra, la explotación de la fuerza de trabajo y la imposición de un modelo económico al servicio de la histórica sumisión del país a los intereses del imperialismo, principalmente del yanqui y el capital transnacional. El Estado, a lo largo de la historia, ha utilizado la violencia de manera sistemática para reprimir las luchas del campesinado, de los trabajadores, la juventud, a los pueblos indígenas y a los desposeídos, así como a quien ha osado enfrentar el régimen despótico implementado por las élites dominantes.

Así, las masas desposeídas del campo y la ciudad, han sido las principales víctimas de fenómenos como el paramilitarismo, el narcotráfico y la represión estatal. Que no son desviaciones del sistema, sino herramientas inherentes a la opresión y explotación del pueblo trabajador al servicio de la acumulación capitalista, en un país cuya clase dominante ha utilizado permanentemente estos métodos violentos para combatir los procesos de la lucha de clases.

La represión durante el estallido social

Métodos que le han servido a la burguesía para despojar a millones de campesinos de sus tierras, aniquilar movimientos sociales, perseguir opositores, sindicalistas y políticos de izquierda. Casos como los de miles de dirigentes sindicales y populares, incluidos los líderes estudiantiles y juveniles asesinados en el gran “Estallido social y juvenil” del 28A de 2021, se suman a los de José Antequera, Manuel Cepeda, Bernardo Jaramillo, Héctor Abad Gómez, Jaime Pardo Leal, Carlos Pizarro, Luis Felipe Vélez, etc.

Igualmente, no es nuevo que las contradicciones existentes entre sectores de la propia burguesía se han dirimido a través de los asesinatos entre uno y otro bando de los capitalistas. Casos como los de Jorge Eliecer Gaitán, Luis Carlos Galán, Rodrigo Lara Bonilla, Álvaro Gómez Hurtado, entre otros, nos ratifican que ese método ha sido parte de la historia de este país, para no mencionar la violencia de los sectores burgueses emergentes, con sus carteles de la industria del narcotráfico, dónde trabajadores y pobladores fueron los que pusieron la mayoría de los muertos. ¿Qué condolencias y sentido pésame, fueron noticia entonces?

Miguel Uribe Turbay: ¿defensor de las clases marginadas?

Desde nuestra perspectiva, la noción de que un representante de la burguesía como Miguel Uribe Turbay pueda ser presentado por los grandes medios y los interesados, como un defensor de las clases marginadas, es una contradicción en sus términos. Uribe Turbay, heredero de una influyente familia política y candidato de un partido de extrema derecha burguesa y de clase media, que ha defendido históricamente los intereses del gran capital y los terratenientes, todos asociados en los grandes negocios con el imperialismo, por supuesto que representaba los intereses políticos y económicos de la clase dominante opresora.

Él y su partido dirigido por Álvaro Uribe, con sus propuestas, centradas en la seguridad “democrática” que dejó a miles de asesinados por ese régimen, hablan por sí solas. La defensa de los intereses de los de arriba y la reducción del aparato estatal, entre otras, buscan perpetuar la pobreza y la exclusión. La candidatura y campaña de Uribe Turbay, hoy las de su padre y sus partidarios, están dirigidas a fortalecer el estado burgués, garantizando las condiciones para la mayor explotación del trabajo ajeno y de la acumulación de capital por parte de una minoría de potentados. La «defensa» que proclamaba hacia ciertos sectores populares era, en la práctica, una estrategia para conquistar seguidores y votos; para cooptar y fragmentar a la clase trabajadora, generando una base social que respaldara sus políticas que, en última instancia, van en contra de sus propios intereses de clase.

Las condolencias y pésame de Petro: reformismo y límites de clase

Como ya mencionamos, la respuesta del gobierno de Gustavo Petro, a la muerte de Uribe Turbay, como a la violencia contra las demandas populares, chocó, una vez más, con los límites de la clase social que representa y defiende. Está limitada por su decisión de postularse como administrador de los negocios de los capitalistas y su negativa a cuestionar la propiedad privada de los grandes medios de producción y oponerse a enfrentar de manera decidida al poder de las élites y del imperialismo.

Eso explica su respuesta de aparente neutralidad, pero de solidaridad política de clase con Uribe Turbay, como vocero diferente pero defensor de los criterios e intereses de una misma clase social, la dominante.

Esa conducta, reveló que el gobierno Petro si bien generó expectativas de cambio en amplios sectores de clase media juveniles y populares, no deja de ser un gobierno que opera dentro de los marcos de la democracia burguesa y el sistema capitalista. Sus reformas positivas, aunque limitadas a ciertos aspectos, no apuntan a una ruptura con los criterios y fundamentos del modo de producción capitalista, sino a una modernización y supuesta “humanización” del mismo. Por ello, entre otras, su propuesta de “Paz total” está en una profunda crisis.

Benedetti, Roy Barreras, Santos, Samper y Montealegre

Desde la perspectiva de los intereses de la clase trabajadora, el gobierno de Petro puede caracterizarse como un gobierno burgués de conciliación de clases, presionado por las masas que lo eligieron, pero a la vez atado a los intereses de la burguesía «progresista» que representa (Benedetti, Roy Barreras, Santos, Samper, Montealegre, etc.) y el imperialismo.

Uso electoral de la violencia y las contradicciones inter burguesas.

En la arena de la democracia burguesa, los acontecimientos políticos, especialmente los actos de violencia, son utilizados, en el marco de sus contradicciones, por los distintos sectores políticos para obtener réditos electorales. La ultra derecha, representada por figuras como Uribe Turbay, utiliza la inseguridad para agitar el miedo y querían presentarse como los únicos garantes del orden, justificando así políticas de mano dura que criminalizan la lucha de masas y su movilización.

Por otro lado, el otro sector de clase representado por gobierno de Petro, si bien condena la violencia, en su programa no incluye sus causas estructurales, limitándose a los llamados a la “paz y la reconciliación” y a construir un “frente político y social” que no cuestiona el sistema que genera esa violencia. Esta dinámica crea un falso debate entre una derecha autoritaria y un “progresismo” muy limitado, opciones diferentes, pero ambas burguesas, dejando por fuera una alternativa de clase e independiente. La violencia, sobre todo para los de abajo, en el marco del sistema Imperialista y capitalista no será posible erradicar, en esta sociedad ya que esta es su esencia.

El Imperialismo y su Injerencia

Colombia ha sido históricamente un país estratégico para el imperialismo norteamericano en América Latina. A través de la financiación militar (Plan Colombia), la asesoría en seguridad, la imposición de tratados de libre comercio y la injerencia en la política interna, como lo hizo con el caso de Uribe Turbay y la “condena” judicial al expresidente Uribe, entre muchos otros, son una muestra de que el imperialismo Yanqui, ha buscado siempre que el Estado colombiano sirva a sus intereses geopolíticos y económicos y las elites criollas sumisas, se lo han garantizado.

Cualquier análisis de la situación política colombiana que no contemple el factor que cumple la dominación imperialista sobre nuestra nación y sus consecuencias es incompleto. Ejemplo palpable de esto es el sometimiento del país como peón de la “guerra contra las drogas” que, junto con otros factores, explica la violencia de los últimos años. Por eso la lucha de clases en Colombia está indisolublemente ligada a la lucha antiimperialista que este gobierno tampoco ha decidido liderar. La superación de la violencia y la desigualdad social pasa necesariamente por la ruptura de los lazos de subordinación del país a Washington.

Efectos para la clase trabajadora y el qué hacer

La actual coyuntura política, está marcada por el enfrentamiento entre campos u opciones electorales distintas, pero de la misma raíz burguesa. Y, sobre todo, agudizado en esta época electoral y con la persistencia de la inseguridad en el país, es un factor negativo para el avance de la lucha y de la conciencia de la clase trabajadora. Los trabajadores están atrapados en el juego de la polarización entre distintas facciones políticas y candidatos de la burguesía, apoyando al «mal menor» del reformismo o el “progresismo”, o siendo intimidados por la retórica autoritaria de la ultra derecha.

Todo en el marco de la nefasta política de colaboración de clases que las direcciones políticas y sindicales inculcan entre sus seguidores y entre los trabajadores.

La tarea fundamental debe ser la lucha y la movilización por la defensa de los intereses de los pobres y las masas desposeídas con una política absolutamente independiente de los partidos y políticos de la burguesía y de la clase media. Que levante un programa que trascienda las reformas del gobierno Petro y plantee una salida desde la óptica de la clase trabajadora y el pueblo pobre a la crisis.

En conclusión, la superación de la violencia estructural en Colombia y la verdadera emancipación de las clases marginadas no vendrán de la mano de los representantes de la burguesía, como el que representaba el asesinado senador Uribe Turbay, ni de la conducta solidaria del gobierno actual con él, y menos de sus tibias reformas. La única salida es la organización y la movilización sostenida e independiente de la clase trabajadora por sus derechos fundamentales.


1 https://cnnespanol.cnn.com/2025/08/11/colombia/muerte-miguel-uribe-turbay-analisis-violencia-politica-elecciones-orix

2 https://www.senado.gov.co/index.php/el-senado/noticias/6744-reaccion-internacional-por-el-fallecimiento-del-senador-miguel-uribe- turbay

3 https://elpais.com/america-colombia/2025-08-11/las-reacciones-de-colombia-tras-la-muerte-de-miguel-uribe-turbay-mataron-la- esperanza.html

4 Ídem

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