Toño Ruíz. Abril de 2026

“… la guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de la actividad política, una realización de la misma por otros medios” Carl Von Clausewitz

La nueva guerra en el medio Oriente contra Irán, se puede interpretar entonces como “una realización de la misma política” global agresora y colonizadora de EE.UU. y a la vez, de una reafirmación  del genocidio en Gaza y del avance sionista contra el pueblo palestino, nada más que “por otros medios”.

Encuentro entre Trump y Netanyahu en Jerusalén. © Sebastian Scheiner / AP

Han transcurrido  más de 50 días desde que el imperialismo yanqui y su gendarme en

medio oriente, el régimen sionista de Israel, agredieran militarmente de nuevo a Irán, y que el sionismo reiniciara los ataques contra las milicias de Hezbolá devastando el sur del Líbano, por supuesto sin abandonar su ocupación y bombardeos en Gaza o el avance criminal de los colonos en Cisjordania.

El régimen iraní se ha trazado una táctica de resistencia, lanzando misiles contra algunas ciudades de Israel, atacando bases militares de estados unidos en los países árabes lacayos del imperialismo e impidiendo al máximo el tránsito de barcos “enemigos” cargados con petróleo, gas licuado, granos y otros productos esenciales para la industria mundial por el estrecho de Ormuz, medida que les ha resultado efectiva en su táctica de resistencia.

Recientemente Trump, envió una propuesta de acuerdo de 15 puntos para poner fin a la guerra, al respecto dijo que: “Irán está suplicando por un acuerdo”, que “Irán está deseando llegar a un acuerdo, no yo”. Sin embargo, el régimen de los ayatolás ha desmentido esta versión.

Trump-Netanyahu han manifestado en varias ocasiones que “irán está militarmente acabado”. Es innegable que el poderío bélico de estas potencias le ha ocasionado importantes daños a la infraestructura del régimen y a la población, sobre todo a la más desprotegida.

Sin embargo, el eje agresor imperialista-nazi sionista, ha tenido serias dificultades en su objetivo de derrotar al régimen de los ayatolás. Por un lado, no ha logrado que las masas Iraníes se vuelvan a levantar y por el otro lado, y a pesar de los asesinatos de importantes líderes del régimen, la estructura política teocrática se sigue manteniendo. Aparentemente, aún no hay una derrota militar aplastante pues todavía tienen capacidad de resistencia y reacción. El llamado a establecer una alianza con el imperialismo europeo, con China y Rusia para que se involucren en la guerra, desbloqueando el estrecho de Ormuz, no se ha podido cristalizar. Adicionalmente, si bien tampoco ha surgido un movimiento pacifista masivo, numerosas encuestas indican que la guerra es ampliamente impopular en Estados Unidos, tanto Trump como Netanyahu han tenido una importante resistencia interna y externa de masas y de sus partidos, asunto que para ellos representa dificultades para sus aspiraciones electorales.

Todo esto en un contexto donde a la evidente inferioridad militar de Irán, se suma su aislamiento pues la mayoría de los gobiernos burgueses árabes son aliados incondicionales del imperialismo y del nazi-sionismo, además los grupos armados denominados: “El eje de la resistencia”, como Hezbolá del Líbano, los Hutíes de Yemen y algunas milicias en Irak que han sido sus aliados históricos, hasta el momento no muestran ni la voluntad política, ni la capacidad militar para enfrentar y buscar derrotar la guerra de agresión imperialista y nazi sionista.

Además, los imperialismos Ruso y Chino que apoyan al régimen iraní, hasta ahora no han manifestado su disposición a involucrarse militarmente y enfrentar a Trump-Netanyahu aunque es altamente improbable, de ocurrir  implicaría el cambio del carácter de la guerra, pues se convertiría en una guerra Interimperialista.

La política rusa “se ha centrado en formas de apoyo que fortalecen la capacidad defensiva de Irán sin requerir la participación directa en el conflicto”, incluidos los intercambios de inteligencia que “parecen incluir datos de vigilancia espacial, información sobre la detección de lanzamientos de misiles y el seguimiento de fuerzas regionales derivados de satélites  de alerta temprana rusos y redes de inteligencia de señales que operan en la región del Caspio y Siria”, explicó.[1]

Por otro lado a China le conviene el fin de la guerra por cuanto depende de manera intensa de las importaciones de petróleo procedentes de países del Golfo como Arabia Saudí, Iraq, Emiratos, Kuwait, Omán e Irán,  la mayoría de las cuales transitan por el estrecho de Ormuz, aunque China está siendo favorecida coyunturalmente por la crisis energética creada debido a que posee reservas de millones de barriles de petróleo y sus buques cargueros  de crudo, hasta ahora pueden navegar libremente por el estrecho de Ormuz, gracias a sus acuerdos con Irán.

Antecedentes

Foto: https://www.telemundodallas.com

Antes de esta nueva agresión imperialista iniciada el 28 de febrero de 2026, el régimen sionista de Israel que está llevando Gaza a “la edad de piedra”, había lanzado (el 13 de junio de 2025) una serie de ataques a gran escala en varias regiones de Irán. Según la versión del gobierno de Netanyahu, el objetivo de los ataques… fue dañar las capacidades de armas nucleares de irán, incluidas las instalaciones y los comandantes claves, y evitar así esa amenaza existencial percibida para la supervivencia de Israel”[2] . Es decir fue un infame ataque, sustentado no en una “amenaza” real, sino “percibida”, es decir entendida o interpretada como tal por el sionismo, sin que respondiera a hechos o con bases reales.

Siete meses después D. Trump, presidente del país militarmente más poderoso del planeta, junto con B. Netanyahu primer ministro del estado de Israel y su poderío militar insuperable en la región, decidieron nuevamente atacar militarmente al pueblo iraní a través de una guerra abierta, que marca un punto de inflexión en la coyuntura política mundial, colocando todo su poderío armamentístico con el propósito de nuevo y según ellos  de “…neutralizar el programa de misiles y el potencial nuclear del régimen de los ayatolas… proteger a Israel de una amenaza existencial, prevenir represalias iraníes...y crear las condiciones para que el valiente pueblo iraní tome las riendas de su destino«.3

Las “Justificaciones” o las razones “humanitarias” para ayudar a la “democracia” y la “Libertad” no son nuevas. Recordemos la invasión a Irak, Panamá y recientemente, el ataque militar puntual sobre Venezuela o el cerco energético contra Cuba, entre muchas otras.

A medida que la guerra avanza, los ataques estadounidense-israelíes contra Irán han adoptado cada vez más abiertamente el carácter de una guerra de aniquilación y exterminio. Más de 1400 personas han sido asesinadas, incluyendo a más de 150 niñas en una escuela primaria en la ciudad de Minab. También han asesinado a gran parte del liderazgo iraní, incluido el ayatolá Alí Jameneí, Ali Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Gholamreza Soleimani, comandante de las fuerzas Basij, Esmaeil Khatib, ministro de Inteligencia, Mohammad Pakpour, comandante de la Guardia Revolucionaria, Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa, Abdollah Jalali-Nasab y Amir Shariat dos altos mandos de la inteligencia y recientemente a Alireza Tangsiri, jefe de las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria, responsable del estrecho de Ormuz.

Teherán y otras ciudades han sido azotadas por repetidos ataques aéreos y muchos hospitales han sido alcanzados.

Esta guerra asimétrica del imperialismo y el sionismo contra Irán que, a pesar de su tamaño e importancia en la región sigue siendo una nación oprimida, una semicolonia, no es solo un conflicto entre regímenes burgueses, es fundamentalmente un ataque criminal contra la población desarmada, que infringe un cruel daño a los trabajadores  y los más vulnerables.

El fondo

Foto: https://www.facebook.com/photo/?fbid=26340427485543883&set=a.26288530234066942

Sin embargo, en el marco de la actual crisis política y económica mundiales, las motivaciones de esta nueva ofensiva militar a Irán y a la región nada tienen que ver con llevar la democracia, “derechos humanos” o la libertad a estos territorios. El objetivo de Trump-Netanyahu, va mucho más allá. Además de tratar de provocar un cambio de régimen en Irán que hasta hoy no ha logrado, asesinando a sus gobernantes y llamando hipócritamente a la población a “tomar el control de su gobierno” una vez concluida la operación, en el fondo se trata de una acción geoestratégica para quitar los “obstáculos” que representan regímenes como el iraní y tener el control total y los recursos naturales en esa región del medio oriente, región que disputa con China y Rusia.

En los hechos, se trata de un llamado a que el sector de la burguesía iraní no representada por los Ayatolás, asuma el poder y se ponga al servicio de los intereses de Estados Unidos y del sionismo, entregando nuevamente la independencia política lograda por la revolución de 1979, algo en total retroceso hoy, así como un intento por revivir las épocas de la dictadura del Shah Mohammad Reza Pahlaví, derrocada por la poderosa revolución de 1979.

Y para aquellos que atribuyen estas agresiones sólo al gobierno o al carácter de Trump, veamos esta vieja declaración de George W. Bush, presidente de los EE.UU. desde el año 2001 hasta el 2009:

“Si esperamos que las amenazas se materialicen plenamente habremos esperado demasiado. En el mundo en el que hemos entrado la única vía para la seguridad es la vía de la acción, y esta nación actuará. Nuestra seguridad requerirá a la fuerza militar que Ustedes dirigirán. Una fuerza que debe estar lista para atacar inmediatamente en cualquier oscuro rincón del mundo […] Y nuestra seguridad requerirá que estemos listos para el ataque preventivo cuando sea necesario para defender nuestra libertad y defender nuestra vida. Debemos descubrir células terroristas en 60 países  o más. […] Al enfrentarnos al mal y a regímenes anárquicos no creamos un problema, sino que revelamos un problema. Dirigiremos al mundo en lucha contra el problema”. George W. Bush (Discurso en la Academia militar de West Point).

Aunque omita la palabra militar, estamos entonces presenciando episodios de la “acción definida por EE.UU. para enfrentar lo que ellos definen como el “mal y regímenes anárquicos”, pues según ellos “en el mundo en el que hemos entrado la única vía para la seguridad es la vía de la acción, y esta nación actuará. Los hechos aclaran cualquier duda sobre cómo están actuando los EE.UU. y sus aliados.

Por tanto, Trump y Netanyahu no buscan ayudar ni beneficiar al pueblo iraní ni a los pueblos de la región. Responden, a través del terrorismo exclusivamente a sus intereses geopolíticos y económicos.

Washington pretende someter completamente a Irán a su órbita de control, de manera similar a la tutela que ejerce hoy sobre Venezuela donde está interviniendo decisivamente en sus asuntos internos y en donde las decisiones importantes hoy se están tomando desde la Casa Blanca.

Además, como se mencionó antes, esta guerra es continuidad de la barbarie a la que han sido sometidos los palestinos por cuenta de la histórica persecución, el despojo y muerte del sionismo, ampliada y profundizada con el genocidio en Gaza desde octubre de 2023,  y una escalada de tensión y ocupación colonial  en Cisjordania. Las denominadas “treguas” intermitentes del llamado “plan de paz” de Trump, solo han servido para que el imperialismo y el sionismo profundicen el genocidio es la expulsión y la ocupación total del territorio Palestino.

Esto incluye a los rebeldes armados de Hezbolá en el Líbano, quienes en el marco de esta agresión siguen siendo víctimas, de bombardeos por parte del régimen nazi sionista de Israel, donde la más afectada es la población y los trabajadores  asalariados.

Es una ofensiva global y colonial en expansión, cuyo objetivo fundamental es apropiarse de territorios, en la que Estados Unidos, busca dividir y subyugar a cualquier gobierno que se resista a su dominación imperialista. Esa ofensiva explica el ataque a Venezuela y el estrangulamiento de Cuba.

Estos hechos, combinados con la política comercial intervencionista arancelaria, la persecución a los inmigrantes, la intención de apropiarse del territorio de Groenlandia, el apoyo a los regímenes ultraderechistas, entre otros ratifican que el imperialismo yanqui está dispuesto a utilizar los medios que le sean necesarios para recuperar su influencia  y el terreno perdido a nivel mundial frente a otras potencias como China y Rusia que, de forma desigual, en el contexto de la lucha por la apropiación geoestratégica política y comercial de nuevos mercados, han avanzado en esta rapiña interimperialista.

En este marco se inscriben también otras guerras como la de Ucrania, parecidas en la forma, pero muy diferentes en el fondo. Allí la disputa por zonas de influencia entre Rusia y el imperialismo occidental con su OTAN, muestra que los bandos enfrentados son potencias militares que, si bien desiguales, revisten el mismo carácter imperialista. Se hallan enfrentadas hoy en una feroz rapiña por un nuevo reparto de zonas de influencia  y recursos. Y dónde la nación ucraniana claramente ha sido arrastrada a ser peón de uno de los bandos imperialistas. Su “nacionalismo” no reviste rasgo progresivo alguno, ya que está totalmente hipotecado, armado y financiado por los imperialistas de la Unión Europea, EE.UU. y la OTAN y, lógico, al servicio de sus intereses.

Una guerra injusta

La guerra imperialista de Trump-Netanyahu contra Irán, es abiertamente contraria a cualquier avance o cambio positivo para la nación iraní como para los pueblos de la región y el mundo, por eso la definimos como contrarrevolucionaria. Es continuidad de la escalada militar imperialista y sionista en la región. Al igual que el genocidio en Palestina, pretende derrotar militarmente aquellas expresiones políticas que no se someten totalmente a sus imposiciones.

Manifestantes en Londres, sábado 7 de marzo de 2026. AP Photo/Alberto Pezzali

Es muy claro que Irán no es igual al imperialismo yanqui que tiene presencia e injerencia militar con sus bases en todo el mundo y aliados como el régimen nazi sionista que actúan como garantes locales para proteger sus intereses en regiones estratégicas como Oriente Medio. En contraste,  Irán es una nación históricamente oprimida por el imperialismo estadounidense, cuyos recursos militares son mucho más modestos.

Se trata de una guerra injusta, de agresión de super potencias militares y económica contra un país más débil, una semicolonia.

En ese marco, nos colocamos del lado de la nación y del pueblo iraní, apoyamos la respuesta militar del régimen contra los agresores que, aunque insuficiente y débil frente al imperialismo, representa su justo derecho a defenderse de sus invasores, por la defensa la soberanía de su país. Tenemos claramente identificado el carácter represivo del régimen burgués, clerical y extremista de los ayatolás, opresor de su propio pueblo -recordemos los recientes asesinatos y encarcelamientos por las justas movilizaciones de las masas, entre finales de diciembre de 2025 y enero de 2026 – al que en repetidas ocasiones hemos denunciado por su persecución a los sectores de oposición en sus justas luchas democráticas durante 47 años, desde la revolución de 1979 y al que no apoyamos políticamente.

Lo anterior no justifica que potencias imperialistas extranjeras se consideren con el derecho a definir sobre los conflictos internos del pueblo iraní y del medio oriente. Solo ellos son los responsables de su destino y de su soberanía nacional.

Una escalada regresiva en la que las principales víctimas, los muertos y los desplazados son los trabajadores  y sus familias, además de los sectores de la población social y

económicamente más vulnerables. Pero también sus nefastos efectos serán descargados sobre los escasos ingresos del proletariado mundial, ya que los miles de millones de dólares gastados por Trump para la guerra, el aumento de los costos de los insumos energéticos  por el cierre del paso naval del estrecho de Ormuz y la consecuente inflación, entre otros, traerán más hambre, desempleo y miseria para la mayoría de la población mundial. Es el resultado de la destrucción de las fuerzas productivas y el aumento de las fuerzas destructivas y del gasto militar, que actualmente también es una política de rearme del imperialismo europeo.

Nuestra posición y política frente a esta guerra

Esta nueva inflexión en la coyuntura política mundial, exige de los revolucionarios definir el tipo de guerra, es decir, su carácter de clase. Preguntarnos sobre cómo debemos comprender y caracterizar la guerra. Qué posturas debemos adoptar y cuáles son las tareas políticas más acertadas para responder a esta realidad.

Lo primero es hacer un llamado para ampliar y profundizar la movilización internacional contra la guerra, que acertadamente muchos sectores de masas han realizado en EE.UU., Europa y Argentina, para impulsar el rechazo a la agresión, manifestarse por el triunfo militar de Irán y la derrota del imperialismo estadounidense e Israel. Eso por ningún motivo implica ofrecer apoyo político alguno al régimen totalitario, teocrático  y burgués de los ayatolás.

Guardadas las abismales diferencias, si el imperialismo sale derrotado por la movilización de masas, dentro de EE.UU. y a nivel internacional, como ocurrió en Vietnam en 1979, se darían mayores oportunidades para el desarrollo de la lucha de clases en la región, incluyendo a los Palestinos y a nivel mundial.  Al contrario, si Irán sale derrotado la correlación de fuerzas actual en la lucha de clases a favor de la contrarrevolución, se profundizaría.

Esta ofensiva militar exige a los pueblos árabes y del mundo — incluidos los de América Latina — movilizarse para reclamar a sus gobiernos que asuman la defensa de la soberanía nacional de Irán y de toda la región, rechazando la escalada militar y el avance colonizador de Estados Unidos.

La movilización y solidaridad internacional son indispensables para frenar las agresiones imperiales y proteger la soberanía de los pueblos.

Aunque estos hechos y guerra aparezcan como lejanos y ajenos, es el momento de reconstruir las acciones antiimperialistas, pues las agresiones y guerras del EE.UU. liderado por Trump afectan y golpean directamente a los pueblos y trabajadores  de nuestros países y del mundo.

Por ello, defender la soberanía nacional  de Irán significa también defender la soberanía nacional de Colombia, de Venezuela y de toda América Latina, frente a cualquier ataque económico, político y militar o intento de intervención externa.

La acción bélica global impulsada por la administración de Trump, demandan de los gobiernos que se reclaman de “izquierda”, pero en primer lugar de las organizaciones democráticas, antiimperialistas, sindicales y populares  de América Latina, una respuesta firme y consecuente con acciones antimperialistas, que vaya más allá de las declaraciones o discursos formales y se traduzca en movilizaciones concretas.

Lo nuevo

El 7 de abril se inició un alto al fuego, muy frágil que podría romperse en cualquier momento y se han iniciado unas “negociaciones” entre las partes que no han dado ningún resultado hasta hoy para la finalización de esta guerra. Al contrario, el gobierno de Trump ha mantenido sus acciones, bloqueando el tránsito de barcos desde y hacia Irán.

Pero, se mantenga o no la “tregua”, esta representa un serio revés para los objetivos iniciales de Estados Unidos y para Trump,  pero también para el régimen de B. Netanyahu.

En este marco,  cada una de las partes, tanto Trump-Netanyahu, como el gobierno Iraní han manifestado la implementación de la tregua como una victoria. Solo el tiempo dirá si el alto al fuego se mantendrá y dará lugar a un acuerdo más duradero en las próximas semanas. Sin duda, aún existe la posibilidad de un giro radical.

Independientemente de si se mantiene o no el alto el fuego, más de 40 días de bombardeos indiscriminados han tenido un costo enorme en general para la economía mundial, que en últimas será descargado sobre las masas empobrecidas del planeta.


[1] https://www.jns.org/es/analysis/rusia-y-china-profundizan-su-apoyo-encubierto-a-iran

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Ataques_israel%C3%ADes_contra_Ir%C3%A1n_en_junio_de_2025

3 https://www.bbc.com/mundo/articles/cwy6kzrylnko

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