Norma Reyes, Illie Pérez – septiembre 22 de 2025

Desde el inicio del genocidio sionista en octubre de 2023 hemos visto multitudinarias movilizaciones de rechazo en varios países y sobre todo en Europa, lo que hace parte de la heroica resistencia del pueblo palestino. Aún más alentador es el incremento reciente de esas movilizaciones en varios puntos del planeta, así como la aparición de nuevas manifestaciones y denuncias a Israel por parte de aficionados deportivos, artistas, ONG´s, intelectuales y periodistas que han visto a sus compañeros asesinados mientras informaban del exterminio.

Durante casi dos años el mundo ha sido testigo en vivo y en directo de la hambruna y múltiples métodos de exterminio nazi para arrasar a los gazatíes con el propósito expreso de desterrarlos y ocupar su territorio con nuevos asentamientos de colonos.

Además de la sistemática masacre, monstruosidades como la implementación de las “trampas de la muerte” para acribillar a la población que acude a recibir algo de comida, sumado a la actual arremetida aérea y terrestre en Gaza por parte del ejército sionista para arrasar completamente la ciudad, han provocado la actual marea de indignación y repudio, que entra como bocanada de aire fresco a revitalizar la lucha de resistencia contra la limpieza étnica de los palestinos. [También puede ver: Entre los bombardeos y el hambre: Gaza se ha convertido en un infierno para la población palestina].

Si las gigantescas movilizaciones llevadas a cabo en agosto en Estambul (Turquía), Madrid y otras ciudades españolas, Ámsterdam (Países Bajos), Ginebra (Suiza) y Kuala Lumpur (Malasia), entre otras, alegraban los corazones de quienes defendemos la causa palestina, las icónicas imágenes de los manifestantes abarrotando uno de los principales puentes y las calles de Brisbane (Australia) nos hicieron estallar de júbilo.

Ese impulso se ha multiplicado en septiembre, con masivas protestas en Londres, París, Seúl, Pensilvania, Bruselas, México, Frankfurt, Tokio y Buenos Aires, entre muchas otras. En todas ellas se expresa un mismo mensaje: el nazi sionismo genocida de Israel y sus financiadores yanquis y europeos no son imparables.

GENOVA (Italia), 22/09/2025.- Manifestantes ondean banderas y sostienen carteles durante una marcha pro-Palestina en Génova, Italia.

Otro símbolo de esta ola de solidaridad son las acciones de masas en los puertos de Barcelona, Madrid, Génova, Paris, Estambul, para despedir a la Flotilla de La Libertad, una buena iniciativa de activistas de 44 países, que en un gesto de desafío a Israel, han decidido zarpar desde distintos lugares para llevar insumos y ayuda a Gaza.

Una acción de especial relevancia en este pulso mundial entre el genocida Israel y quienes apoyamos la causa palestina, que también es la causa de los trabajadores y los pobres del mundo, es el bloqueo al envío de carga militar con destino a Israel por parte de los estibadores del puerto de Génova (Italia) en el pasado mes de agosto. Antes de llegar a Génova, el barco que transportaba la carga fue recibido con protestas por parte de los estibadores griegos en El Pireo, quienes además convocaron manifestaciones masivas para impedir la descarga del acero de uso militar, en el buque Ever Golden. Estas y muchas otras medidas, donde la clase trabajadora portuaria europea se ha negado a manipular cargamentos con destino a Israel desde que inició el genocidio, son un buen ejemplo a seguir. Se demuestra así el poder que tiene en sus manos la clase obrera para paralizar la máquina de guerra, pues son ellos los que producen todos los bienes que constituyen la riqueza social. Fortalecer este tipo de métodos y extenderlos a más países podría dar un mayor impulso a la lucha por detener el genocidio sionista.

A todo lo anterior se suma la actuación de aficionados y activistas durante la vuelta ciclística a España que culminó el pasado 14 de agosto. Durante algunas etapas de la competencia la población, portando banderas palestinas, bloqueó el paso de los ciclistas a modo de protesta por la participación del equipo de Israel. En la etapa final, miles se volcaron a las calles en Madrid impidiendo la finalización de la carrera, al grito de “No es una guerra, es un genocidio” y “Que viva la lucha del pueblo palestino”. A pesar de que no hubo podio ni los actos protocolarios acostumbrados, se podría decir que el gran ganador de la vuelta a España fue ¡EL PUEBLO PALESTINO!

Aunque hay muchas más acciones positivas y alentadoras que se han dado en este nuevo impulso de rechazo al genocidio, cabe destacar los diversos pronunciamientos y denuncias por parte de reconocidos actores e intelectuales, así como las manifestaciones de solidaridad con Palestina en el pasado Festival de Cine de San Sebastián. También vale la pena destacar la extensa y emotiva ovación de pie dada en el reciente Festival de Cine de Venecia a la película «La voz de Hind», basada en las últimas y angustiosas llamadas de emergencia que la pequeña Hind hizo a la Medialuna Roja y el esfuerzo del equipo de rescate por salvarla.

La fuerza de las protestas y acciones de rechazo a Israel han provocado que los gobiernos de Reino Unido, Canadá y Australia hayan tenido que modificar su apoyo total a Israel y declarar que reconocen al Estado palestino, incluso antes de la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2025, lo que generó inmediatamente el rechazo de Israel, quien cuenta con el firme respaldo militar y político de EE. UU. y Europa.

En este mismo sentido se puede entender las condenas de los ministros de Asuntos Exteriores de Islandia, Irlanda, Luxemburgo, Noruega, Eslovenia y España a la reciente ofensiva israelí lanzada en la Franja de Gaza, o el reciente anuncio del gobernante español Pedro Sánchez de aprobar un decreto -que aún debe ser aprobado en el Congreso- con sanciones a Israel incluido el embargo total de armas. Al igual que la actitud de la Comisión Europea, que el pasado 17 de septiembre propuso una serie de medidas contra Israel y sanciones para algunas asociaciones de colonos.

Así, la resistencia palestina cuenta cada vez con más apoyo de pueblos y sectores que desafían el silencio cómplice de las potencias. Estas múltiples expresiones de solidaridad que recién se han aumentado y difundido mundialmente son alentadoras, pero también hay que reseñar la ofensiva terrestre que se intensifica contra los gazatíes, obligándolos a desplazarse masivamente hacia el sur.

«Son 42 kilómetros cuadrados donde pretenden que viva casi 2 millones de habitantes y cuando el acceso al agua, los alimentos y los servicios médicos están totalmente sobrepasados», plantea Esperanza Santos, coordinadora de Médicos sin fronteras en Gaza.

Sin embargo, que el sionismo logre la consolidación de la limpieza étnica y ocupación de Palestina, que deja hoy aproximadamente 65.000 fallecidos, dependerá del movimiento de masas.

EL EFECTO DE LAS MOVILIZACIONES

Uno de los más importantes efectos de la reciente ola de movilizaciones ha sido el impulso moral y político a la resistencia palestina, que sigue en pie pese a la brutalidad del sionismo. Cada marcha, cada bloqueo y cada denuncia pública se convierten en un recordatorio de que el pueblo palestino no está solo y que su causa resuena en todos los rincones del planeta. Pero este fenómeno no sólo fortalece la resistencia en Gaza y Cisjordania, sino que también impulsa las luchas de los trabajadores, pobres y sectores oprimidos del mundo, que en otras latitudes se movilizan y levantan contra sus gobiernos, contra la opresión y la explotación.

Aunque el sionismo continúa recibiendo el respaldo político, militar y financiero de Estados Unidos y Europa, como decimos arriba, el repudio internacional ha agudizado contradicciones de algunos gobiernos con Israel, entre ellos los de las burguesías árabes que se han visto obligados a pronunciarse ante el alevoso bombardeo israelí a Catar, un firme aliado de los EEUU en la región.

Podríamos afirmar que el campo de los países que apoyan al sionismo sufre un lento debilitamiento, lo cual es un efecto positivo de estas acciones que se han dado a nivel mundial y que da aliento a la lucha. Esto se hizo evidente cuando pedro Sánchez, gobernante español, por causa de las protestas que impidieron la finalización de la vuelta a España, se vio forzado a declarar que “Reivindicamos lo correcto, que es estar del lado de las víctimas, no de los agresores”. La respuesta inmediata de Netanyahu, acusándolo de “antisemita”, confirma que la presión de las calles está obligando a ciertos gobiernos a tomar distancia del genocidio. [También puede ver: Crece el rechazo internacional al genocidio sionista contra el pueblo palestino].

Otro efecto visible es la postura de los gobiernos, que presionados por la magnitud de las protestas y para contener el movimiento de masas en sus países, han anunciado el reconocimiento del Estado palestino. Esto que se juzga como un hecho absolutamente positivo por muchos, es una forma de proponer la vieja política de los dos estados y que acepta la existencia del Estado de Israel, legitimando, de ese modo, la ocupación y la usurpación sionista del territorio. [También puede ver: La respuesta de Irán a Israel y la ocupación interminable de Palestina].

Las tensiones también se trasladan al interior de otros países europeos. Recientemente en Países Bajos, cinco ministros dimitieron por la negativa del gobierno a sancionar a Israel, mientras que en España el movimiento de solidaridad mantiene una presión creciente para que se concrete un embargo de armas. Estos hechos reflejan cómo las movilizaciones empiezan a fracturar el férreo apoyo de los gobiernos de las potencias europeas al estado genocida israelí.

La ola de protestas también ha tenido repercusiones dentro de Israel. Cada vez más sectores juveniles, académicos, intelectuales y ONG denuncian abiertamente la política genocida del gobierno. Si al inicio se trataba sólo de un distanciamiento electoral con Netanyahu, hoy se escuchan voces que critican directamente el genocidio y muestran —así sea de manera limitada— gestos de solidaridad con Gaza. Este posicionamiento indica una división hacia la izquierda que favorece la lucha palestina y debilita, en cierto sentido, al gobierno de Netanyahu.

En este marco es importante reconocer la iniciativa de la creación de la Flotilla de la Libertad, una acción que decidió desafiar abiertamente el bloqueo para llevar ayuda a Gaza. La decisión de los empresarios que financian las embarcaciones con ayuda rumbo a Gaza, más allá de sus limitaciones, muestra un rechazo al sionismo incluso desde sectores de la burguesía que históricamente habían guardado silencio frente al genocidio.

Así como la clase obrera soviética, vistiendo uniforme y pese al gobierno estalinista que había pactado previamente con Hitler, propinó en 1943 una importante derrota a las fuerzas alemanas en la Batalla de Stalingrado, con la cual se inició el colapso del nazismo, el triunfo contundente de la actual lucha democrática contra el estado genocida de Israel y el de la revolución obrera, podrían hacer posible un cambio a favor de la causa palestina y de los trabajadores del mundo. [Le puede interesar: A 80 años de la derrota del nazismo alemán: presenciamos el genocidio al pueblo palestino por el nazi sionismo israelí].

¿ES LA ONU UNA INSTITUCIÓN DE AYUDA AL PUEBLO PALESTINO?

La declaración oficial de la ONU el pasado mes de agosto reconociendo “oficialmente” que Israel si está cometiendo un genocidio, así como la hambruna en Gaza, ha recibido bastante despliegue y generado entusiasmo.

Benjamín Netanyahu y Donald Trump. Foto: Archivo de la Casa Blanca

La ONU, a pesar de estar mayoritariamente financiada -y por ende dominada por los EEUU- su país sede, es definida por sus promotores como “el foro multilateral más inclusivo del planeta”. Aún más, si como sucede, es blanco de ataques por parte del gobierno Trump quien, entre otras medidas antidemocráticas, negó la visa a los delegados de la Autoridad Nacional Palestina -ANP- para la cumbre de septiembre de 2025.

Por ello muchos activistas y trabajadores que apoyan sinceramente la causa palestina y rechazan el genocidio, honestamente confían y creen en esa Institución, como si se tratara de un organismo democrático y neutral. Bajo la influencia de la propaganda liberal democrática de sus dirigentes políticos y sus gobiernos “progresistas”, muchos miran esperanzados “hacia arriba” a la espera que algún pronunciamiento o declaración de la ONU logre detener el genocidio. En una seria confusión, confían en un organismo respaldado o reivindicado como institución defensora de la democracia por todos los gobiernos burgueses del mundo, tanto de derecha como de “izquierda”. Organismo que además es absolutamente dominado por los gobiernos de las potencias capitalistas del mundo, en primer lugar, por EE. UU. Esta confianza en la ONU no le da importancia o desconoce que fue precisamente la ONU quien desde el año 1948 legitimó la colonización y la ocupación del sionismo de Palestina.

Es por ello que la importancia de las declaraciones de la ONU es relativa, pues se trata de algo formal y de acuerdo con la experiencia, sin consecuencias prácticas. En este caso no sólo por reconocer tardíamente algo que Israel viene haciendo desde 2023, sino porque esta declaración no ha detenido ni aislado al sionismo.

En este punto conviene recordar la vigente definición hecha por el dirigente revolucionario Nahuel Moreno:

“La ONU y sus organismos especializados son cómplices del imperialismo. No son neutrales: encubren las intervenciones, los golpes militares y hasta los genocidios. Son una mascarada diplomática para legitimar las políticas de las grandes potencias”.

Una definición que precisa la función de la ONU como “encubridora” del genocidio tras “una mascarada diplomática”. A eso obedece su aparente pasividad y el objetivo de sus declaraciones y comunicados “humanitarios” ante la tragedia palestina.

Por un lado, con su histórico rol de coordinación de la “ayuda humanitaria” al pueblo palestino, la ONU ha cumplido un papel de otorgar paliativos como contención de la lucha de las masas palestinas. Y por el otro lado, con el genocidio a Gaza y el asedio a Cisjordania ha quedado al descubierto la farsa de su andamiaje para la supuesta defensa de los derechos humanos: el “Derecho Internacional Humanitario” y la “Corte Internacional de Justicia”, así como la ideología del “nunca más el nazismo” con que se encubrió la creación de la ONU.

Fue la ONU, con su Resolución # 181 del 29 de noviembre de 1947, la que legalizó la ocupación y colonización de Palestina por parte del sionismo y su permanencia en Gaza y Cisjordania. Igual que su rol de coordinación de las ayudas en los campos de refugiados, con el cual ha permitido paliar las consecuencias del proceso de limpieza étnica iniciado en 1948, pues este no inició el 8 de octubre de 2023.

¡ISRAEL GENOCIDA! GRITO DE LAS MASAS A NIVEL MUNDIAL

Como se ha señalado, las multitudinarias movilizaciones que hemos presenciado en muchos países de Europa, Australia, Asia, África, EEUU y con menor intensidad en América Latina, así como las demás acciones de rechazo a Israel en el mundo del arte y la cultura, la academia, el deporte, entre otras, se han venido incrementando en el último período, lo cual ha tenido un impacto político positivo a nivel mundial ya que la causa palestina es la causa de los trabajadores y los pobres por no dejarse expoliar de aquellos que gobiernan el mundo. Se requiere aumentar la presión de la movilización obrera y popular sobre los gobiernos genocidas, ampliando y extendiendo la fuerza de las acciones de protesta a más países y que la clase obrera, que ya viene realizando acciones de solidaridad con Palestina, entre de lleno a liderar el proceso y participe con sus métodos como la huelga, tomas de fábricas, entre otros.

Una manifestación propalestina en Nueva York (EE UU), el pasado 25 de abril. Selcuk Acar (Anadolu/Getty Images)

Apostamos a que la lucha de la clase obrera y la lucha popular que ha protagonizado diferentes estallidos sociales en varias regiones del mundo, con esto se retroalimente y siga manifestándose. Esas luchas y las que se dan en otros países, así sea por razones económicas o políticas internas, de hecho, ponen en nuevas y mayores dificultades a los gobiernos de las potencias y países capitalistas, aliados del sionismo y cómplices del genocidio.

En perspectiva, el inevitable ataque al nivel de vida de las masas, inherente a todos los gobiernos de este sistema capitalista, tenderá a producir respuestas de inconformidad, malestar, movilización y lucha de sectores de trabajadores e incluso capas de clase media, tal como sucedió con las huelgas y revoluciones producto de la crisis económica de 2008 y como sucedió recientemente en Nepal, lo cual abre la posibilidad de revertir la situación actual, si triunfa la revolución obrera. A parecer se avizora “un horizonte de puños levantados”, como se ha dado a conocer periodísticamente.

ES POSIBLE DERROTAR EL AVANCE DEL SIONISMO  

El nuevo impulso de la lucha pro-palestina a nivel mundial plantea objetivamente la posibilidad de derrotar al sionismo. Por eso se hace imperativo el fortalecimiento de las actuales acciones y masivas movilizaciones de protesta y su extensión a más países, para redoblar la presión sobre los gobiernos exigiéndoles medidas concretas que afecten los intereses de quienes se enriquecen con la guerra genocida en Palestina, como el embargo de armas y la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con Israel.

No menos urgente es exigir a los gobiernos “progresistas”, que afirman estar en contra del genocidio, seguir los pasos dados hasta ahora sólo por Bolivia y Colombia y romper toda relación diplomática y económica con el Estado sionista y llamar a conformar un club de países que se propongan aislar a Israel.

Para derrotar a Israel es indispensable fortalecer la participación de la clase obrera internacional, y que avance a ser protagonista de huelgas y boicots que detengan la producción en las fábricas que abastecen de armas al ejército genocida de Israel. Se requiere que la clase obrera entre a liderar la solidaridad, con sus métodos lucha y acción directa como los bloqueos y las huelgas.

Por eso los líderes sindicales y políticos del movimiento obrero y de masas están ante el desafío de organizar a sus afilados y bases para realizar eventos e involucrar a los trabajadores en un plan de acciones de protesta, boicot, plantones, mítines, marchas, etc., que obligue a los gobiernos a tomar medidas que detengan el genocidio. Tarea particularmente planteada para América Latina, donde las acciones de solidaridad han sido menores y bastante débiles.

¡Por la derrota del Estado nazi sionista de Israel!

¡Urge extender y fortalecer las movilizaciones de masas, los bloqueos y el boicot en los puertos a los envíos de suministros a Israel!

¡Urge detener el exterminio de la ciudad de Gaza con acciones de masas en todo el mundo árabe y musulmán!

¡Huelgas de solidaridad con Palestina a nivel mundial!

¡Los líderes de la clase obrera tienen el deber moral de organizar a los trabajadores para que entren a liderar las acciones de protesta contra el genocidio!

¡Por una Palestina laica, democrática y no racista!

 

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