El agresivo ataque del gobierno de Donald Trump hacia Colombia, Venezuela y la región, con acusaciones políticas y el poderoso despliegue militar en el mar Caribe y el pacífico, viene  escalando y expandiéndose.

En primer lugar, a la descomunal concentración naval frente a Venezuela se ha sumado el despliegue del portaviones USS Gerald Ford, (24-10-2024), el más grande de la flota estadounidense. En segundo lugar, se ha incrementado el número de efectivos militares y se ha intensificado el asedio a Venezuela con el acoso aéreo con dos bombarderos B-52 procedentes de Luisiana, que sobrevolaron la costa de Venezuela. En tercer lugar, los ataques letales con varios bombardeos contra  embarcaciones en el mar Caribe, se han extendido hacia el océano Pacifico, donde una embarcación también fue bombardeada frente a las costas colombianas.

Finalmente, la administración Trump ha extendido su agresión del plano militar al político, al descertificar a Colombia y retirar la Visa e imponer sanciones directas contra el presidente Gustavo Petro, al incluirlo junto con Armando Benedetti y otros, en la llamada “lista Clinton”. Además calificando falazmente a Petro de “matón” y “líder del narcotráfico” y otros ataques verbales, al tiempo que amenazó con imponer sanciones económicas y eventualmente agresiones militares, no sólo contra Venezuela sino contra Colombia.

Ejecuciones extrajudiciales

Los asesinatos extrajudiciales de los tripulantes de las embarcaciones en aguas del Caribe y Pacífico, bajo la acusación, sin pruebas, de ser narcotraficantes, demuestran una vez más que para EE.UU. el derecho internacional es papel mojado. A la par, estos hechos muestran los rasgos fascistas del régimen de dominación internacional que impone EE.UU. a los pueblos del mundo.

La lucha contra el narcotráfico: una cobertura para avanzar en colonizarnos

La guerra contra el narcotráfico, señalado ahora como «narco-terrorismo», no es más que una cobertura que Estados Unidos y en particular Donald Trump, utilizan  para someter a los gobiernos y pueblos de América Latina. Tal como señalamos en el artículo “No a la Intervención Militar de Estados Unidos en la región”: “la verdadera motivación de Estados Unidos en América Latina es garantizar el control sobre recursos estratégicos vitales para su economía y mantener su hegemonía frente al avance de potencias competidoras (Rusia y China).” (También puede ver: No a la intervención militar de EEUU a Venezuela). 

A ello, debe  añadirse el objetivo de asegurar el control geopolítico sobre las aguas del mar Caribe y el océano Pacifico como áreas de influencia para sus intereses y saqueo imperialistas.

El propio presidente Petro reconoce las motivaciones imperialistas: “La excusa de la lucha contra las drogas…es en realidad un programa de control colonial”. Esto dijo su alocución durante la manifestación realizada en la Plaza de Bolívar aunque no pasa de allí, sin tomar alguna medida concreta de defensa del país.

Una dominación  histórica y  ofensiva global

La actual ofensiva del gobierno de Estados Unidos forma parte de la política histórica de intervenciones y agresiones de los gobierno  de este país contra nuestro continente. Y en la actualidad, responde a su política de recuperar el control de América Latina, hoy en  disputa con sus rivales mundiales, China y Rusia. (También puede ver: “La ofensiva colonizadora de Donald Trump”).

Por otro lado, al mandatario estadounidense con ínfulas de monarca, esa agresión le sirve de “cortina de humo” para ocultar la llama del descontento en su país, donde  miles se movilizan en la mayoría de las ciudades de ese país, repudiando sus atropellos autoritarios, bajo las consignas de “No Kings” (“No reyes”) y ”Hands off”, («Manos fuera») de los inmigrantes, los derechos laborales, democráticos y políticos. (También puede ver:«¡No Kings! Trump y su Guerra Contra las Libertades Democráticas»).

La soberanía de Colombia, Venezuela y la región, bajo amenaza

Lo que se presenta como una operación “antinarcóticos” o de “seguridad nacional para Estados Unidos” no es más que una política  para  someter aún más a Colombia y recuperar su control político y económico sobre Venezuela.

Estas acciones constituyen una flagrante injerencia en los asuntos internos de ambos países y una amenaza directa a la ya menguada soberanía de toda la región latinoamericana.

El desprestigio del régimen de Maduro así como los desaciertos, torpezas y vacilaciones constantes de Petro, para nada justifican hacer eco al argumento simplista de que se trata de un ataque personal a Petro o a Maduro. Como ha señalado el propio Trump, “tomaremos medidas muy serias contra él y su país”. La extrema derecha y la derecha interna venezolana y colombiana al sostener ese argumento, se colocan, como siempre han hecho, como miserables agentes de los intereses imperiales de Trump.

Por la más amplia unidad de acción de los pueblos de América Latina

Ante esta agresión, se impone con urgencia la más amplia movilización unitaria de los pueblos de América Latina y el Caribe. Es indispensable que el gobierno de Gustavo Petro y los demás gobiernos de “izquierda” de la región convoquen a una gran movilización antiimperialista continental, que exija el retiro inmediato del despliegue militar estadounidense en las aguas caribeñas, el cese de los ataques políticos contra los mandatarios latinoamericanos y el pleno respeto a la soberanía nacional.

Corresponde al presidente Petro, al Pacto Histórico y a las organizaciones de la clase trabajadora —como la CUT, FECODE y demás centrales sindicales — asumir la responsabilidad histórica de convocar a sus bases y organizar acciones de movilización en el país, con un criterio amplio de unidad. Esta convocatoria no puede limitarse a quienes apoyan al gobierno, ni instrumentalizarse o subordinarse a cálculos electorales y partidistas.

El presidente Petro bajo el lema de defensa de la soberanía, citó una concentración de la Plaza de Bolívar de Bogotá (24 de octubre), dónde proclamó: “a Trump  no se le responde arrodillándonos, se le responde parándose firme y saliendo a las calles…”. Sin embargo no hizo un llamado específico a movilizarse o a llevar a cabo acciones concretas en defensa de la soberanía nacional y de rechazo al intervencionismo estadounidense.

A pesar de que Petro concluyó su discurso afirmando que “Llegó el momento del pueblo, llegó el momento de las revoluciones y son de multitudes y son pacíficas”, tanto él como el Pacto Histórico, PH,  desaprovecharon esa oportunidad. En lugar de capitalizar el momento para llamar a  la unidad continental para organizar una resistencia articulada contra la agresión de Trump, su gobierno se limitó a aclarar que esa manifestación tenía como objetivo iniciar la recolección de firmas para y promover que “se convoque a las urnas para elegir constituyentes”, es decir para su campaña electoral.

Sin embargo, aún es posible rectificar, convocando urgentemente y sin exclusiones, a todas las fuerzas políticas, sociales y populares en el país y el continente que se opongan a los atropellos de Trump y que, se reclamen democráticas, para movilizarse en defensa de la soberanía tanto nacional, como de Venezuela y demás países de la región.  

Un llamado a adelantar movilizaciones en todo el continente similares y articuladas a las de “No reyes” («No Kings») contra Trump dónde millones de estadounidenses marcharon en las principales ciudades y pequeñas localidades, de los 50 estados del país. Además, dichas acciones, podrían combinarse y dar aliento regional a las protestas y movilizaciones que están en curso en Ecuador y Perú, contra sus reaccionarios gobiernos.

Una posición de principios antiimperialista

Como Opción Marxista Internacional, organización de trabajadores, socialistas internacionalistas, reafirmamos nuestra posición de principios antiimperialista, independientemente de las claras diferencias políticas que mantenemos con los gobiernos de Gustavo Petro y Nicolás Maduro. Diferencias que hemos expresado de manera pública y que para nada nos impiden ubicarnos al frente de la movilización contra la agresión de Estados Unidos. De manera similar a como lo hemos venido haciendo en solidaridad con Palestina y de rechazo al genocidio perpetrado por el sionismo, sin que esto signifique apoyar la política de sus dirigentes.

Nuestro compromiso no es con los gobiernos. Es con los trabajadores y los pueblos oprimidos en la lucha antiimperialista, en defensa de la soberanía nacional y por la emancipación de América Latina.

Por ello, esta posición no implica algún tipo de apoyo político a los gobiernos. Sino la firme convicción de que solo la movilización unitaria de la clase trabajadora, de los jóvenes y pueblos oprimidos del continente, podrá detener la ofensiva imperialista y abrir el camino hacia la segunda independencia y hacia la liberación definitiva de Latinoamérica.

UN SOLO GRITO CONTINENTAL:

¡FUERA EE.UU. DE COLOMBIA, VENEZUELA Y LA REGIÓN!

TRUMP: ¡MANOS FUERA DE AMÉRICA LATINA!

¡FUERA YANQUIS DE LA REGIÓN… EL CARIBE NO ES SU NACIÓN!

¡POR LA SEGUNDA INDEPENDENCIA DE AMÉRICA LATINA!

¡PALESTINA RESISTE… LA SOLIDARIDAD EXISTE! 

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