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Norman Bastidas  09 -11 – 2025

El gobierno imperialista de Donald Trump arrecia su ofensiva contra América latina, enfilando sus ataques, primero contra Venezuela y luego contra Colombia.

La agresión del imperialismo, no es solo contra los gobiernos, es un ataque   contra  la soberanía nacional, sin precedentes en la historia reciente.

La ofensiva no para solo en la descertificación, va más allá en su intención de ejercer un mayor sometimiento y profundización de la semicolonización de nuestro territorio; se apodera de las aguas internacionales y ataca, con métodos fascistas, las embarcaciones de Colombia y Venezuela que se desplazan por su mar territorial, sumando ya más de 60 asesinatos, acusando sin pruebas a sus tripulantes de ser narcotraficantes, violando incluso, el derecho internacional humanitario burgués, que ordena advertir y detener antes de atacar. 

Hace parte de una redoblada ofensiva del   gobierno Trump hacia los países de América latina (su patio trasero). Se trata de una ofensiva colonizadora en contra de países oprimidos, expresada en órdenes ejecutivas, amenazas y medidas arbitrarias como:   

  • Deportación y/o expulsión de inmigrantes. Envío de deportados a las cárceles de máxima seguridad en el Salvador
  • Proyecto para grabar con un 3.5% las remesas enviadas desde USA hacía Colombia
  • Subida de aranceles y nuevos aranceles a productos de los países oprimidos o dominados por las potencias (semicolonias). Para Colombia aranceles del 25% para el acero y el aluminio y del 10% para el resto de productos exportados como el café, las flores, el banano y el aguacate.
  • Amenaza de retomar el control del Canal de Panamá
  • Amenazas a Panamá si continúa haciendo negocios con China que involucren el control del tráfico por el Canal
  • Encarcelamiento y/o retiro de visas a estudiantes internacionales que participen en las protestas a favor del pueblo palestino
  • Prohibición de entrar al país y negación de visas a extranjeros que hayan participado en protestas antinorteamericanas o anti Trump
  • Amenazas a Colombia y demás países latinoamericanos si realizan acuerdos comerciales con China (La ruta de la seda) u otros países como Rusia, los de la U.E., etc. Es decir, imperialismos, así los dos primeros sean emergentes.
  • Cambio de nombre al golfo de México” (Sergio García, la ofensiva colonizadora de Donald Trump-EE.UU. Opción Marxista Internacional, 21/06/2025.)
  • Descertificación de Colombia y la decisión del gobierno norteamericano de retirar las visas a Petro y a algunos miembros de su gobierno.
  • Nuevas amenazas de aranceles y eliminación de ayudas para combatir el narcotráfico
  • Ofensiva en el mar caribe con su flota de guerra, con ataques indiscriminados a embarcaciones venezolanas y colombianas.
  • Acusación a Petro de ser jefe del narcotráfico.
  • Inclusión de Petro y su familia en la lista OFAC[1]

(También le puede interesar: «La ofensiva colonizadora de Donald Trump-EE.UU»)

¿Por qué una potencia como EEUU descertifica a otros países? 

La realidad, así se la quiera ignorar, es que todos los países no son iguales. Son desiguales en su poder económico, tecnológico o militar. Existen unas potencias que oprimen y expolian a otras naciones más débiles, dependientes de los primeros y oprimidos por ellos. Detrás de cada medida tomada contra países más débiles, sus semicolonias, los imperialistas siempre buscan someterlas a una mayor opresión, para expoliarlos y controlarlos con más firmeza.

Con la falaz excusa de la lucha contra el narcotráfico, el gobierno imperialista yanqui siempre ha intervenido en Colombia. Bajo esa fachada, el objetivo que busca es avanzar más en el dominio del país y así controlar un negocio que genera más de 320.000 millones de dólares al año, y que internamente el imperialismo permite lavar, para garantizar las ganancias de los capos estadounidenses, aliados del mismo, y, por supuesto, ejercer un mayor control sobre algunas de sus semicolonias en América latina.

Los estupefacientes son una mercancía capitalista, y como tales entran en la disputa de los mercados nacionales y mundiales. Esa realidad se ha repetido a través de la historia; así ocurrió con las guerras del opio adelantadas por el imperialismo inglés contra China en el siglo XIX, la producción de morfina, heroína y cocaína por los laboratorios alemanes a finales del siglo XIX y principios del XX; las guerras a las mafias del alcohol entre 1922 y 1929; la guerra que le declaró a las mafias de la marihuana en los años 1960 a 1970, en colaboración con los gobiernos burgueses de Latinoamérica; prohibición que llegó hasta que la burguesía tradicional gringa los legalizó y convirtió en un gran negocio del cual se lucran en la actualidad con enormes ganancias.

Con ese mismo pretexto hoy amenaza a Venezuela y Colombia, movilizando su flota naval de guerra hacia aguas del caribe, con el “objetivo” de controlar el paso del tráfico de drogas hacia Estados Unidos. (También puede ver: ¡No a la intervención militar de EE.UU. a Venezuela!).

El USS Sampson, un destructor lanzamisiles de la Armada de EEUU en Panamá, el 2 de septiembre de 2025. Anadolu (Anadolu via Getty Images)

Pero, sobre todo, su mayor interés es recuperar y aumentar el control de América latina, apoderándose de las aguas internacionales del mar Caribe, para intentar ejercer desde allí un absoluto control sobre la región. “El presidente Trump parece decidido a utilizar el poderío militar para apoderarse del Caribe, definido desde la primera mitad del siglo pasado como un área de influencia propia, que no está dispuesto a compartir con ninguna otra potencia.” El País España, 2025-10-22.

La excusa de combatir el tráfico de estupefacientes, se cae de su peso, cuando varias agencias investigadoras demuestran que el principal problema de consumo en EE. UU actualmente, no son la cocaína o la heroína, que es cierto se producen en estos países, si no el fentanilo, que es producido en los laboratorios chinos, europeos y estadounidenses, y se ha convertido en la droga de mayor consumo en el país del norte.

Con la política antidrogas, los únicos perdedores son los campesinos pobres y los sectores populares empobrecidos de los países productores, ya que muchos de ellos no tienen más alternativas de sostenimiento económico que participar como trabajadores en el cultivo, la elaboración, tráfico o distribución de los narcóticos.

Un sometimiento histórico al Imperialismo

Desde hace varias décadas, Colombia ha sido el principal aliado de Estados unidos en América Latina. Los gobiernos burgueses y, desgraciadamente incluido el de Petro, más allá de sus diferencias, se han plegado a la misma. Como gobiernos de los grandes empresarios, así sean distintos, saben que esa relación les representa ganancias económicas que no se arriesgan a perder, aunque entreguen la soberanía y perjudiquen a los trabajadores y los más pobres, sometiéndolos a las políticas empobrecedoras que implica esa subyugación y a seguir colocando los muertos en esa guerra. Dicha realidad se expresa en:

  • Acuerdos militares de sumisión y asesoría permanentes.
  • Pertenencia a la OTAN
  • Acuerdos políticos de acatamiento a sus dictados.
  • Sometimiento a la política antidrogas: guerra al narcotráfico.
  • Saqueo de recursos naturales.
  • Apoyo a las agresiones de EE. UU y sus socios a otros países.
  • TLC colonizantes

Todos los gobiernos burgueses colombianos, la mayoría de ellos de derecha o extrema derecha, han administrado el país en beneficio de la gran burguesía y se han sometido a los mandatos e intereses del imperialismo yanqui, sin mayores reparos, llegando a una posición de sumisión cipaya.

¿Qué significa que Colombia sea descertificada?

Foto de: https://www.bloomberglinea.com/

Aunque algunos analistas venían hablando de descertificación blanda, esta se enmarcaría en una política de zanahoria y garrote. En este caso, inicialmente decidió golpear suave, de momento, manteniendo coyunturalmente su apoyo a la política antinarcóticos, pero con el garrote levantado para obligar al gobierno a seguir sus directrices políticas y garantizar la obediencia y acatamiento por parte de Gustavo Petro, quien, es justo reconocerlo, ha asumido una crítica positiva contra las decisiones de Donal Trump. En ese sentido debe entenderse la decisión de retirarle la Visa al presidente, de retirarle el esquema de protección antidrones del palacio de gobierno y de atacarlo nuevamente con la decisión de cortar la ayuda que en este sentido le venía dando, y amenazar con aumentar más los aranceles a los productos colombianos, acusándolo sin pruebas de ser el jefe   del narcotráfico, hasta incluirlo en la opresiva lista Clinton, junto a integrantes de su familia y su gobierno.  Así manda un mensaje claro: se somete a las presiones que vengan de Washington, o se arriesga a recibir mayores sanciones del imperialismo; de esa manera se profundiza la semicolonizacíon y dependencia del país.

Disputa con los imperialismos emergentes

En el trasfondo de totas estas disputas, está la lucha por tratar de superar la crisis económica que vive el mundo capitalista desde 2008, agravada por la que generó la pandemia en el 2020, y que a pesar de mínimos crecimientos, hasta la actualidad no se logra recuperar, a pesar de los mínimos crecimientos que se logran. Es entonces una lucha de rapiña con los imperialismos tradicionales, como la Unión Europea, pero fundamentalmente contra los imperialismos emergentes, China y Rusia.

Estados Unidos ha ido perdiendo parte de su influencia en América latina debido al surgimiento de China como potencia imperialista y segunda economía del planeta, la cual le disputa los mercados y áreas de influencia en diferentes partes del mundo, y en el caso concreto en Latinoamérica. También Rusia, como imperialismo emergente, aunque más débil, le disputa el control de la región. Por eso, esta ofensiva hace parte de la consigna de Trump de hacer a los Estados Unidos grande de nuevo (MAGA). De esa forma busca recuperar el terreno perdido como potencia hegemónica en el mundo.

Los ataques de la extrema derecha

Como no podría ser de otra manera, ante las salidas en falso y discursos etéreos de Petro, la burguesía colombiana lo ataca políticamente. Aprovecha y hace gala de su tradicional postura arrodillada ante los EEUU, exigiéndole un discurso más prudente y conciliador, responsabilizándolo de no acatar los dictados del mismo en sus exigencias frente al narcotráfico, dando la razón al gobierno de Trump. Preocupada por las fracturas que el discurso de Petro en la ONU pueda causar, sobre todo en lo económico. Aunque como sus ganancias en estos tres años lo indican, la política de este gobierno no ha significado ningún riesgo para sus negocios, pero aun así quieren tener un gobierno más afín y sin discursos tan inútiles como provocadores, no pensando el país, como dicen, sino en sus negocios.

Más allá de las diferencias políticas que tenemos con el gobierno de Petro, repudiamos los ataques de los opositores de derecha y extrema derecha y lo defendemos, sin apoyar su política, para enfrentar juntos esta ofensiva imperialista contra el país, a la vez que lo denunciamos por no asumir medidas prácticas y consecuentes para enfrentarla, ni llamar a la movilización común de todos los pueblos de América Latina, contra Trump.

Las relaciones con el gobierno de Petro

Palestina destruida. Foto: GettyImages

Petro tiene mucha razón de protestar contra el genocidio en Gaza y tomar todas las medidas que ha tomado contra Israel. Pero los medios que utiliza nos alejan de ese fin. También muestra un discurso crítico positivo contra las agresiones de Trump. Pero lo hace escondido y limitado en general a inflamados discursos y a posturas verbales ‘agresivas’, sin avanzar a tomar alguna medida económica respecto de las trasnacionales de EEUU o de Israel en el país; lo hace así para ocultar y aunque sus seguidores lo ignoren, que su gobierno sigue cumpliendo a cabalidad con las exigencias del imperialismo estadounidense. Esto se evidencia en:

  • Mantiene todos los acuerdos militares que someten al país a su permanente intromisión y vigilancia
  • Mantiene la pertenencia del país en la OTAN
  • Sigue con la entrega del cuidado de la Amazonía al ejército de EE. UU, argumentando que garantizarían la conservación del medio ambiente. 
  • Continúa sumiso, acatando su política antidrogas.
  • Entrega de la isla de Gorgona para instalar una base militar norteamericana, con el pretexto de proteger la biodiversidad y crear una zona de desarrollo turístico ambiental.
  • Mantiene la llamada “Misión Cauca”, con la intervención del Ministerio de Defensa (DOD) y la Oficina de Narcóticos Internacionales de Estados Unidos.
  • Cumple los acuerdos comerciales que solo someten el país a esa potencia
  • Paga cumplidamente la onerosa deuda externa.
  • Sigue atado a los acuerdos con el FMI y el BM 

Desgraciadamente, Petro abrogándose un poder que no tiene, llama a conformar una fuerza militar mundial para combatir contra el genocidio que comete Israel en Gaza, y que hasta el día de hoy no muestra resultados.  

Acusa a Donald Trump de genocida por su apoyo a Israel, pero trata de actuar como su consejero para que no se deje manipular por personajes siniestros como Netanyahu: «Aléjese Trump de Hitler, aún es tiempo. Yo recé por los soldados de los EE. UU. que, en el frente de la batalla de la línea gótica, cerca de Florencia, la ciudad del renacimiento, en Italia, murieron por la libertad. Recé en su campo santo. No mate usted la libertad, mis ancestros vivieron hace 30.000 años en América y construyeron lenguas, y arte y civilización».

Seguidamente, como fiel gobernante de una semicolonia, pasa a relación, explicando parte de lo que ha hecho para la aplicación de la política antidrogas que impone el amo del norte: “En Colombia se ha incautado la más alta cantidad de cocaína en toda la historia del mundo, lo hizo este gobierno y me descertifican”. Además, insistió en que fue descertificado por Trump “sin que él tuviera ningún derecho a hacerlo, ni humano, ni divino, y sin razón mental”. (Discurso de Petro en la ONU).

Mientras en la ONU denuncia las acciones agresivas de Trump en América latina y su apoyo al estado nazi-sionista en Gaza, no avanza a llamar a los gobiernos afines de “izquierda” a unificarse para resistir con mayor fortaleza dicha agresión.

Por el contrario, engaña con su discurso a sus seguidores, afirmando que somos un país igual a los demás, y que en esas circunstancias se puede negociar con el imperialismo “Aunque manifestó respeto por la familia de Donald Trump recordó «que me tomaría un whisky, a pesar de mi gastritis, en su casa o en la mía, o donde quiera, pero hablando de tú a tú, entre iguales, como hombres y sin mentiras», situación que, según el mandatario colombiano, no había tenido respuesta…” (Discurso de Petro en la ONU). Oculta que somos un país dependiente, semicolonial, sometido a políticas trazadas por el imperialismo.

Las respuestas de Petro ante la ofensiva, al no ir acompañadas de acciones concretas, realizables, se convierten en discursos contestatarios para hacer política interna de tinte electoral hacia sus seguidores, más que en intenciones de liberar al país del sometimiento a EEUU u otras potencias. 

Más allá de discursos críticos que aparentan ser progresivos y antiimperialistas o decir que la Visa no es necesaria, incluso para la Canciller, hasta ahora no asume acciones prácticas que apunten a enfrentar con medidas concretas las agresiones del imperialismo contra el país, como deberían ser:

  • Romper con la política antinarcóticos impuesta por EE. UU.
  • Romper con todos los acuerdos militares que someten al país 
  • Retirar a Colombia de la OTAN, asociación militar imperialista más poderosa para agredir a los   países no afines.
  • Convocar a la unificación de los llamados gobiernos ‘progresistas’ de América latina para enfrentar unidos la amenaza imperialista en el Caribe contra Venezuela y Colombia.
  • Tomar medidas prácticas para impedir el saqueo de nuestros recursos naturales por las trasnacionales de esas potencias
  • Tomar medidas económicas contra las trasnacionales de EE.UU., en suelo colombiano
  • Llamar a luchar por la completa soberanía del país y por la segunda independencia de América Latina. 

Nuestro rechazo total a la política antinarcóticos de EE. UU.

Históricamente está demostrado que el prohibicionismo ha fracasado. Es un gran negocio capitalista, y el interés del imperialismo no es acabarlo sino controlarlo y mantener su ilegalidad, para acceder totalmente a sus enormes ganancias. Tal como sucedió con el consumo del tabaco, el licor y la marihuana. Por lo mismo, sus discursos moralistas son demagógicos para ocultar su verdadero objetivo. La mayoría de los millones de muertos que se producen con esa política, los colocan los campesinos, los sectores populares más pobres de las semicolonias, quienes son utilizados como raspachines, mulas, jíbaros, sicarios o trabajadores. Por tal motivo, como revolucionarios rechazamos y combatimos dichas políticas.

La lucha contra el narcotráfico se enmarca dentro de la lucha contra el capitalismo y todas las lacras que este genera, en su búsqueda permanente de ganancias.

Como política opuesta a la falsa moral burguesa de atacar la producción y no el consumo, nosotros proponemos acciones concretas de inversión social que den posibilidades de empleo con salarios justos, salud, educación; propaganda permanente para el no consumo, dirigida a la juventud y los sectores populares, y su legalización; con ella se ataca la raíz del problema que está   en sus enormes ganancias, como sucede con cualquier mercancía.

Esta política de legalización bajaría los costos, afectando el negocio, generaría impuestos para invertir en nuevas oportunidades, y deberá ir acompañada de intensas campañas contra el consumo y nuevas oportunidades en los aspectos ya mencionados, en una sociedad donde la riqueza se distribuya de forma equitativa entre todos los integrantes de la misma, de acuerdo al trabajo y al esfuerzo realizado. 

El consumo de narcóticos es una enfermedad y como tal debe ser tratada. Es una salida falsa que  este sistema les ofrece a las personas carentes de oportunidades o afectadas por las deformaciones del mismo, que ven en los mismos un “escape” a los enormes problemas y profundas crisis que les genera; que no les da salidas  positivas a los mismos, a través de la cultura, el deporte, la educación, la salud, la vivienda, trabajo digno, la recreación, etc. Es decir las posibilidades de  realización  personal que una sociedad completamente diferente, gobernada por los trabajadores y sus organizaciones  les podría  ofrecer a toda la población. Esa sociedad no puede ser el capitalismo, en el cual priman el interés por las ganancias individuales en detrimento del bienestar colectivo.

Unidad de acción frente a la ofensiva colonizadora de Donald de Trump

Resulta fundamental que los pueblos de América Latina se pronuncien con firmeza contra esta operación y contra las intenciones de desconocer al gobierno de Gustavo Petro, Nicolás Maduro, y el ataque a la soberanía colombiana.

Hacemos un llamado a la más amplia movilización unitaria de los pueblos de América Latina, sin distinción alguna. Es vital retomar la experiencia de la respuesta latinoamericana frente a la agresión inglesa en las Malvinas, como ejemplo de resistencia común ante la injerencia extranjera. (También puede ver: ¡Urge la más amplia y unitaria movilización antiimperialista en América Latina!)

Solo mediante esta unidad será posible enfrentar con éxito cualquier intento estadounidense de atacar a Colombia y Venezuela y detener la presión que hoy se ejerce en la región, exigiendo el retiro inmediato del operativo desplegado por Estados Unidos en las proximidades de las costas caribeñas.

Es imperioso que tanto Gustavo Petro como los otros mandatarios de la región considerados “de izquierda”, pasen de las declaraciones a la acción solidaria con Colombia y Venezuela.

Dichas acciones se deben concretar en movilizaciones continentales con todos los sectores que estén por defender la soberanía nacional de todos los países, por el derecho a decidir libremente sus destinos, sus gobiernos, sus leyes y sus relaciones internacionales. 

Ningún país extranjero tiene el derecho de imponer decisiones que deben ser soberanas de sus pueblos.

Por una salida obrera y antiimperialista

Las direcciones sindicales y de la izquierda, deben retomar las banderas de lucha contra la opresión extranjera, colocarse al frente de la organización de los trabajadores y sectores populares para impulsar una respuesta amplia de movilización en defensa de la soberanía nacional, contra las políticas de dominación del imperialismo en Colombia y América latina.

Se requiere un cambio revolucionario hacia un socialismo con democracia obrera, dirigido por las organizaciones de las mayorías obreras y populares, cuyo objetivo fundamental sea la derrota del imperialismo y el crecimiento económico de toda la sociedad y no el enriquecimiento individual de unas minorías, en detrimento de las enormes mayorías. 


[1] La «lista OFAC Colombia» oficialmente llamada «Lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas» (Lista SDN), contiene nombres de personas y entidades asociadas con actividades ilegales como el narcotráfico, terrorismo o lavado de dinero. 

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