ONU/Manuel Elias. Una amplia visión de la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre una resolución que autoriza la creación de una Junta de Paz y una Fuerza Internacional de Estabilización en Gaza.

Norma Reyes, noviembre 30 de 2025

Con el llamado plan de Paz para Gaza presentado por Trump en septiembre de 2025 y ratificado por el Consejo de Seguridad de la ONU el 17 de noviembre de 2025, el avance colonizador del sionismo se refuerza. El objetivo de este plan no es otro que concluir por vías diplomáticas lo que el sionismo ha impuesto mediante décadas de limpieza étnica.

Continúa la limpieza étnica

A pesar de las conversaciones en curso sobre el plan de paz para Gaza, continúan los bombardeos y los disparos en la Franja. Source: https://news.un.org/feed/view/es/story/2025/10/1540531

A mediados de octubre, y llamando a los defensores de la causa palestina a no confiar en las supuestas bondades del plan, nuestra organización declaraba lo siguiente:

“La confusión comenzó el 10 de octubre, cuando los dirigentes de Hamás, la Yihad Islámica y el Frente Popular para la Liberación de Palestina (PC), no solo firmaron la “propuesta” de Trump, sino que alabaron a sus autores. Todo sin aclarar que se trataba de un plan impuesto, pues éste se establece sobre el genocidio de más de 69.000 palestinos -entre ellos 19.000 niños, 1.722 trabajadores de la salud y cientos de periodistas- y más de 169.000 heridos. Esto sin contar los prisioneros en las cárceles de Israel ni la situación de una población sitiada y sometida al hambre extrema y a la destrucción frenética de Gaza”.

“Atrapada entre la espada del genocidio y la pared del plan de Trump-Netanyahu y apoyándose, en ese más que justo sentimiento de desesperación de la población palestina, la dirección de Hamás y las demás facciones firmaron la primera fase del nefasto “Plan de Paz”. [1]

Han transcurrido dos meses desde que el plan de sometimiento fue presentado y la realidad permite corroborar que contradictoriamente, éste fue resultado de las multitudinarias movilizaciones que se han dado en el mundo, sobre todo en las grandes potencias, a favor del pueblo palestino y su derecho a existir con libertad, obligando al gobierno imperialista de EE.UU, en apoyo al gobierno nazi-sionista de Israel, a lanzar dicha maniobra para bajar la tensión mundial que produjo esta oleada de rechazo al sionismo.

La falacia que promovieron la mayoría de los gobiernos del mundo, incluidos los gobiernos “progresistas” como el de Petro, que celebraron este aberrante plan presentándolo como una “solución definitiva” al sufrimiento del pueblo palestino ha quedado evidente, pues el genocidio continúa.

Con múltiples argumentos, Israel sigue recurriendo a sus métodos nazis para atacar al pueblo palestino: francotiradores disparando a civiles, ataques con artillería a las pocas casas que quedan en pie y a campamentos de refugiados, incursiones con vehículos militares a zonas de cultivo y viviendas, demolición de casas y estructuras civiles, entre otros. Desde el anuncio del supuesto alto al fuego en octubre de 2025, ya van más de 300 asesinados y 700 heridos palestinos.

También siguen restringiendo deliberadamente la movilidad de la población, al mantener cerrado el cruce de Rafah, con lo que miles de heridos no han podido ser evacuados para recibir atención médica adecuada fuera de la franja.

Y aún más aberrante es que se siga impidiendo el ingreso de camiones con alimentos, medicinas, equipos de saneamiento, material para reconstrucción de la infraestructura, viviendas prefabricadas que permitirían aliviar un poco las condiciones infrahumanas en las que vive la población, etc. Con las inundaciones por la temporada de lluvias iniciada, la situación se agrava. Así lo relató un habitante de Gaza al portal infobae:

“Este sufrimiento, esta lluvia y las depresiones meteorológicas ni siquiera han comenzado todavía. Sólo es el comienzo del invierno y ya estamos inundados y humillados. No hemos recibido tiendas de campaña ni lonas. La lona tiene dos años y la tienda también. Están completamente gastadas. No hay tiendas nuevas, nadie viene a ver cómo estamos y nos estamos ahogando. Incluso el invierno (la lluvia) hemos empezado a odiarlo. El invierno (la lluvia) solía ser una bendición para nosotros, pero ahora se ha convertido en un mal para nosotros”.

Por otro lado, el ejército sionista continúa la ofensiva militar iniciada desde inicios de 2025 al norte de Cisjordania, con bombardeos a la infraestructura, asesinatos de pobladores, asedio por tierra y aire y desplazamientos continuos. Según la narrativa de los medios israelíes, el objetivo es “actuar proactivamente” para impedir que “el terrorismo eche raíces” en esta región.

La destrucción de los cultivos de aceitunas se ha convertido en una práctica habitual, cuyo impacto en la comunidad rural palestina, que depende de la cosecha de los olivos es devastador.

Además de esto, “los asentamientos ilegales también están siendo legalizados por Israel y creciendo a un ritmo acelerado. El primer ministro Benjamín Netanyahu dijo en septiembre que Israel había “duplicado los asentamientos judíos” en la Ribera Occidental –considerados ilegales según el derecho internacional– y que “continuará por este camino”. Con la atención puesta en Gaza, el Gobierno de Trump no ha hecho casi nada para frenar estos movimientos. Los palestinos, a su vez, dicen que se sienten impotentes ante tal agresión.[2]

En conclusión, aunque inicialmente hubo un respiro para el pueblo de Gaza, que recibió con júbilo la noticia, pues ello representaba un mínimo alivio en sus abatidas vidas para obtener comida, medicamentos, paz, educación, etc., fue correcto el llamado de nuestra organización no confiar en el plan porque es una imposición alcanzada sobre dos años de exterminio, bombardeos, hambre, desplazamientos y asedio constantes. Además, porque esto NO significa la finalización de la ocupación y la colonización de Palestina, que es la razón fundamental del problema, con lo cual, no está garantizado un futuro de paz para los palestinos.

Una vez más la ONU avala la colonización y el genocidio

El 17 de noviembre de 2025, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el “plan de Paz” presentado por Trump. Parafraseando al marxista argentino Nahuel Moreno, con esta acción se puede ver que “la ONU y sus organismos especializados son cómplices del imperialismo; es decir, son una mascarada diplomática para legitimar las políticas de las grandes potencias”.

Esta institución imperialista, en la que un sector de la socialdemocracia confía, por ser supuestamente garante de la “democracia” y defensora de los “derechos humanos”, en 1947 votó la partición de Palestina y con ello avaló la colonización y el genocidio. En 1948 fue fundado el estado de Israel, cuya existencia fue legitimada gracias a esta actuación de la ONU el año anterior. Ello le dio un barniz legal a la ocupación y permitió la Nakba o gran catástrofe, limpieza étnica que diezmó al pueblo palestino y permitió a Israel avanzar en el robo de tierras a los palestinos.

Con el respaldo al plan de paz de Trump, que reafirma la ocupación sionista, queda evidente que el reconocimiento de Palestina como Estado, ratificado por muchos gobiernos en la última asamblea de la ONU de septiembre de 2025, fue un hecho meramente formal y consecuencia de las multitudinarias movilizaciones que se dieron a nivel mundial en los últimos meses. Con ese reconocimiento no se pretendía ni de lejos otorgar al pueblo palestino su derecho a la autodeterminación nacional y a elegir sus propias autoridades políticas, civiles y militares; los gobiernos que hicieron este reconocimiento lo hicieron para acomodarse ante la situación y bajar la presión que ejercía las movilizaciones reclamando el fin del genocidio y rechazando a Israel.

Por su parte Rusia y China, considerados por muchos oportunistas como gobiernos a los que hay que apoyar por que se oponen a EE. UU., se abstuvieron de respaldar el plan de Trump para Gaza. Esta posición aparenta ser de rechazo, pero realmente no lo es.

Estos dos países tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad, con lo que podrían haber vetado la resolución y obstaculizar los planes de Trump y Netanyahu para Palestina.

Pero al no usar su poder de veto y abstenerse, permitieron que el plan se aprobara y con ello dieron aval al mismo. Es decir, se pusieron en contra del pueblo palestino.

Mientras tanto, algunos gobiernos árabes y musulmanes exigieron el aval de la ONU para participar en la Fuerza Internacional de Estabilización en Gaza (FIS) que se encargará de la estabilización del territorio, según lo indica el plan de Trump. Con esto, una vez más traicionan la lucha del pueblo palestino por su derecho a la autodeterminación. Para estas monarquías lo que les preocupa es que sus inversiones no se vean en riesgo y por eso el acuerdo tuvo que ser aprobado primero por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Violación del principio de autodeterminación del pueblo palestino

En concreto, el plan es una violación al derecho de autodeterminación nacional del pueblo palestino por las siguientes razones:

“Las condiciones necesarias para una vía factible hacia la libre determinación y la condición de Estado de Palestina”, están sujetas a imposiciones como la reconstrucción de Gaza y a la reforma de la Autoridad Nacional Palestina que gobierna actualmente Cisjordania.

Se les impone el gobierno o “Junta de Paz”, que se encargará administrar y coordinar la financiación para la reurbanización de Gaza, es decir, se encargará de garantizar ganancias a los empresarios que ya manifestaron su interés en participar de este lucrativo negocio. 

Se les impone también el tipo de ejército o “Fuerza Internacional de Estabilización (FIS), en el que participarán “fuerzas aportadas por los estados participantes”. Su rol principal es asegurar mediante la fuerza si es necesario, las inversiones privadas de los potentados.

Una paz impuesta por el imperialismo

En nuestra declaración de octubre de 2025, rechazando el plan de Trump, planteábamos, entre otras cosas, que el acuerdo aparte de desconocer por completo los derechos nacionales del pueblo palestino tiene una serie de exigencias e imposiciones para los gazatíes, mientras que al ocupante sionista no se le exige el desarme, ni que rinda cuentas por este nuevo holocaustro, legitimando la ocupación del territorio palestino; es decir, la impunidad completa para que continúe con su política. Con esto también se ratifica el papel del sionismo israelí como gendarme en la región de los intereses de las potencias imperialistas.

“Para la entidad sionista, responsable desde 1947 de masacres, expulsiones, bombardeos y limpieza étnica sistemática, no hay límites ni exigencias. El plan nada dice sobre la ocupación colonial, ni sobre el genocidio, ni sobre las víctimas que ha provocado. Legitima la ocupación y deja impune el genocidio. Ratifica la historia de humillaciones que comenzó con los británicos en 1917 y viene en curso desde 1947, con el aval de la ONU”.

“El resultado es claro: Palestina queda más débil y dependiente, mientras Israel se fortalece y se blinda”.

Todas estas condiciones impuestas a los palestinos por Trump, Netanyahu y los gobiernos que avalan el “plan de paz”, están al servicio de los negocios de los potentados y gobiernos que ya manifestaron su interés en participar de la reconstrucción de Gaza.

Por eso en dicho plan se “exhorta al Banco Mundial y a otras instituciones financieras a que faciliten y proporcionen recursos financieros para apoyar la reconstrucción y el desarrollo de Gaza”. Con esto, la población palestina queda presa del capital financiero internacional. La sobreexplotación de los trabajadores garantizará la riqueza de los inversionistas.

Todo lo anterior nos permite reiterar que el verdadero objetivo de esta “paz” impuesta por el imperialismo y el sionismo a los palestinos es la profundización de la colonización de Palestina y por eso nuestro llamado a rechazarlo y denunciarlo.

Es posible detener al sionismo

Getty Images. Movilización pro-Palestina en Turín, Italia

Contrario a lo que la mayoría de los gobiernos pregonan, el plan de Paz de Trump para Gaza no es una solución al problema. Mientras el ocupante sionista siga existiendo, continuará la agresión contra los palestinos.

Sin embargo y a pesar de los avances, el triunfo de este macabro plan de paz no está garantizado; dependerá, entre otras cosas, de la lucha de los trabajadores y el pueblo pobre en los países. Por eso es necesario mantener y ampliar la solidaridad internacional, siguiendo el ejemplo de las recientes huelgas y movilizaciones realizadas en Italia, España y otros países.

Como también continuar con las movilizaciones masivas de denuncia al genocida Israel y repudio al plan de Trump. Como demostraron los estibadores de los puertos italianos y españoles, la acción de la clase obrera es muy importante. Por eso es clave que se amplíe y que las masivas movilizaciones tiendan lazos con los trabajadores, que, con sus métodos de lucha como la huelga, el paro, la toma de fábricas, entre otros, han logrado importantes conquistas.

Por tanto, siguen vigentes las propuestas de lucha y movilización expresadas en nuestra reciente declaración rechazando el plan de Trump para Palestina:

“Reagrupar y reorganizar la lucha exige una reflexión profunda sobre los métodos y las políticas que han guiado hasta ahora a las direcciones de la resistencia y de la Autoridad Palestina —especialmente desde los nefastos acuerdos de Oslo—. Es necesario recuperar las lecciones de la Intifada como experiencia de insurrección popular masiva. Protagonizada por jóvenes, las mujeres, la población y la clase trabajadora, que demostró el método más eficaz para poner en jaque, tanto a las fuerzas sionistas como a los intereses imperialistas y a sus aliados locales”.

“Esa reflexión podría llevar a los palestinos a reconocer la ineficiencia de una estrategia basada en acciones de grupos que, aunque valientes son elitistas y menosprecian la importancia de la acción revolucionaria de masas. A volver la mirada al pueblo palestino, a su heroísmo y a su voluntad de no renunciar a su identidad nacional y a su causa. A organizar, cuando corresponda, una acción de masas, armada y combativa, una nueva Intifada, orientada por un programa claro que no renuncie a la erradicación definitiva de la entidad sionista, a la soberanía palestina sobre su territorio y al derecho de retorno de su pueblo”.

La realidad exige hoy más que nunca la movilización consecuente por una Palestina laica, democrática y no racista, sin discriminación por motivos religiosos o étnicos. Solo así podrá abrirse paso la liberación definitiva del pueblo palestino y de los pueblos de la región, bajo un gobierno liderado por la clase trabajadora”.

¡ABAJO EL PLAN DE «PAZ» de TRUMP – NETANYAHU!

¡PALESTINA RESISTE… LA SOLIDARIDAD EXISTE!

¡VIVA PALESTINA LIBRE DESDE EL RIO HASTA EL MAR!

¡POR UNA PALESTINA LAICA, DEMOCRÁTICA Y NO RACISTA!


[1] DECLARACIÓN DE OPCIÓN MARXISTA INTERNACIONAL. El Plan de “paz” de Trump-Netanyahu para Gaza: UNA IMPOSICIÓN INFAME. https://opcionmarxistainternacional.com/declaracion-el-plan-de-paz-de-trump-netanyahu-para-gaza-una-imposicion-infame/

[2] Golpizas brutales, olivos moribundos: así afecta la violencia en la Ribera Occidental a la cosecha de aceitunas de palestinos. En: https://cnnespanol.cnn.com/2025/11/07/mundo/violencia-ribera-occidental-cosecha-aceitunas-trax

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