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Toño Ruíz. 04  de octubre del 2026

El imperialismo oculta sus objetivos peculiares -la conquista de colonias, mercados, fuentes de materia prima y esferas de influencia- con ideas tales como «la salvaguarda de la paz contra los agresores», «la defensa de la patria», «la defensa de la democra­cia», etcétera.[1]

Algunos hechos:

  • El 8 y el 10 de septiembre Marco Rubio visitó Colombia Ecuador y Perú.
  • Antes, el 3 de enero EEUU-Trump violó la soberanía de Venezuela y pudo secuestrar a Maduro, con la complicidad de los militares y cúpula chavista que convirtió luego en entrega del petróleo y demás recursos, como régimen lacayo de sus intereses imperiales. Precedido por los ataques a las lanchas …
  • Desde el 29 de enero de 2026, EE.UU. incrementó su bloqueo contra Cuba con uno energético
  • Atacó e insultó a Petro y lo obligó a viajar para comprometerse en la lucha contra el narcotráfico, la realización tranquila de las elecciones y en dejar de hacer rabietas por X.
  • El 28 de febrero junto con Israel, le declaró la guerra y atacó Irán asesinando a varios de sus líderes.

Visitas, ataques militares, guerras e injerencia violatoria de la soberanía de muchos países más débiles y dependientes, presentados como “la salvaguarda de la seguridad; de la paz; la defensa de la democra­cia” 

¿Cómo denominar esta política? El avance de la ofensiva colonizadora de Trump.

Imagen tomada de: https://misiones.cubaminrex.cu/es/articulo/puede-triunfar-la-doctrina-monroe-en-el-siglo-xxi-0

 “En su segundo mandato Donald Trump pretende aplicar de nuevo y con mayor rigurosidad, sus fracasadas políticas arancelarias del primer mandato y de hacer a EE.UU. grande otra vez, bajo la sigla (MAGA). Se supone que, con ese mismo propósito, amenaza militarmente a Irán, en asocio con Israel, su “gendarme” en la región”.[2]

“…Trump da manotazos desesperados para restaurar la hegemonía que Estados Unidos ostentó en el sistema imperialista mundial desde el final de la Primera Guerra Mundial; para asegurarse la mayor tajada en el feroz reparto de territorios, avances tecnológicos, recursos y mercados, que hoy es presa de una feroz disputa a escala global, entre las potencias imperialistas”.[3]

Los hechos de la realidad mundial indican claramente que el imperialismo yanqui y sus monopolios siguen siendo hegemónicos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.  Sin embargo, desde antes de la crisis económica del 2008, esta potencia viene sufriendo un declive relativo de su hegemonía frente a otros competidores como China. Para tratar de revertir esa situación, Trump ha utilizado el proteccionismo agresivo como un «arma de coacción económica”, e impone aranceles donde puede, principalmente en los países semicoloniales. “Con estos últimos su política va más allá de los aranceles, se trata de una ofensiva colonizadora.”[4]

“Cuando el mercado interno se satura y las ganancias caen, las potencias imperialistas necesitan exportar capitales y subyugar nuevos territorios”[5].

Dos hechos destacados de la ofensiva colonizadora de Trump.

  • La intervención militar de Trump en Venezuela, que culminó con el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa por parte de fuerzas estadounidenses, es un hecho que muchos explican como una reedición de la llamada ‘Doctrina Monroe’, (América para los americanos), la que Trump suele llamar: “Doctrina Donroe”, adaptación personal para la imposición de su política exterior, caracterizada por el dominio hegemónico, con acciones de intervención directa, como en este caso. Es una decisión abierta del gobierno de Trump de imponer su control político con el beneplácito del gobierno de Delsy Rodríguez, quien le entregó mayores recursos naturales estratégicos (el petróleo, el gas, minerales valiosos), además de los ya cedidos antes al imperialismo Yanqui, europeo, ruso y chino.

“El ataque militar contra Venezuela violando abiertamente su soberanía, y el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, no dejan lugar a dudas. Son actos abiertamente criminales de Washington, frente a los cuales lo hecho por el chavismo o el castrismo objetivamente palidece”.[6]

“La Doctrina Monroe convierte a América Latina en el «patio trasero» de Washington, negando la autodeterminación real del sur global. Si un gobierno de la región intenta socializar sus recursos nacionales o divergir del modelo capitalista, la doctrina justifica la intervención (mediante golpes de Estado, sanciones económicas o invasiones directas) para realinear el territorio al capital transnacional”.[7]

  • El asedio y asfixia del imperialismo yanki a Cuba, es un agresivo plan para restaurar el capitalismo en la isla, que ha avanzado a pasos agigantados, con la aprobación solapada del gobierno burocrático castrista, dando un salto para convertir la isla en una semicolonia, totalmente al servicio de los intereses de EE.UU. Es el ataque de la superpotencia contra la soberanía de un país más débil frente al poder de la potencia del norte de américa, pero lo peor es que afecta directamente al empobrecido pueblo, que ha padecido en carne propia las consecuencias de esta política criminal, pero además que ha estado sometido por muchos años por un régimen antidemocrático, represivo y burocrático.

“Este cerco criminal pretende estrangular a Cuba y está llevando la ya dura realidad del pueblo cubano al límite: más apagones, más escasez, más miseria y más hambre, junto a la ausencia total de libertades democráticas”[8].

¿Es solo contra Cuba y Venezuela?

Imagen tomada de: https://www.facebook.com/watch/?v=1381391567440904.

Las políticas injerencistas de Trump no se limitan a Venezuela o a Cuba. Hay otros hechos internacionales que muestran la existencia de importantes contradicciones entre los imperialismos.

  • La amenaza de anexión del territorio de Groenlandia, una isla bajo el dominio del imperialismo danés. (Ya hay un acuerdo firmado). “Tras tensiones y anuncios de acuerdos sobre seguridad y el incremento de presencia militar estadounidense en la base de Pituffik, el gobierno danés y las autoridades groenlandesas han adoptado una postura cautelosamente optimista”.[9]
  • Sobre Canadá ha dicho que debería ser el estado número 51 de EE.UU. ”El gobierno canadiense reconoció que, ante declaraciones de esta naturaleza, la administración tiene la responsabilidad de evaluar planes de contingencia y analizar escenarios de riesgo extremo en las relaciones bilaterales”.[10]
  • Trump ha cuestionado públicamente la influencia de China en los puertos aledaños al Canal de Panamá generando roces diplomáticos al sugerir un mayor protagonismo o control estratégico de Washington sobre la ruta.
  • El conflicto entre Taiwán y China también ha sido escenario en la lucha interimperialista. Taiwán no es solo una isla en disputa histórica; es el epicentro de la producción global de semiconductores (microchips). EE. UU. utiliza a Taiwán como un eslabón fundamental de la «primera cadena de islas» para contener la expansión comercial y militar de China en el Pacífico, que China reclama como parte de su territorio.
  • En América Latina interviene militarmente asesinando supuestos narcotraficantes en embarcaciones en el mar Pacífico y el Atlántico. Todo argumentado en,  “El combate al narcotráfico,  la migración o aplicación de  sanciones por trabajo forzoso”[11].
  • Firma de Tratados de “Libre” Comercio (TLC) con países de américa latina. “Los TLC operan eliminando los aranceles de manera asimétrica. Esto destruye la incipiente industria local o la agricultura de subsistencia en las semicolonias, forzándolas a especializarse únicamente en la exportación de bienes primarios o en procesos de ensamblaje de bajo valor agregado (maquilas). De este modo, se perpetúa el intercambio desigual, donde las semicolonias exportan cada vez más horas de trabajo incorporadas en sus productos a cambio de bienes de alta tecnología”.[12]
  • Impone nuevos aranceles a más de 180 países, incluidos unos 17 de América Latina.
  • Interviene políticamente,  de forma abierta en los procesos de las elecciones burguesas de la región.[13]

En esencia se trata de las políticas coloniales sostenidas por años por EE.UU. ante el mundo y en particular contra América Latina, que se imponen bajo el eufemismo o excusa “justificada” de “combatir el narcotráfico” y “restaurar la democracia”.

Se configura así una avanzada en flagrante violación a la soberanía y autodeterminación de los pueblos. Ya hasta el propio derecho internacional burgués es papel mojado. Los aparatos creados por el propio imperialismo, (La ONU, La OEA, La CPI, La OMS o La OTAN) que en la mayoría de los casos no funcionan ni para defender su propia democracia burguesa[14] son cuestionadas por Trump:

 “La postura de Donald Trump hacia los organismos multilaterales como la ONU, la OTAN, la OMS y la OEA se basa en su doctrina ideológica de «Estados Unidos Primero» (America First), el nacionalismo económico y un profundo escepticismo hacia el globalismo. Su gobierno percibe que estas instituciones erosionan la soberanía nacional, representan un gasto desproporcionado para los contribuyentes estadounidenses y son ineficaces para resolver crisis reales.”[15]

“La ONU y sus organismos especializados son cómplices del imperialismo. No son neutrales: encubren las intervenciones, los golpes militares y hasta los genocidios. Son una mascarada diplomática para legitimar las políticas de las grandes potencias.”[16]

“Estamos viendo, una vez más, el mismo patrón de siempre: agresiones, invasiones y abusos por parte de Estados Unidos, que ahora lleva adelante sin ninguna hipocresía. [17]

“Es una ofensiva global y colonial en expansión, cuyo objetivo fundamental es apropiarse de territorios, en la que Estados Unidos, busca dividir y subyugar a cualquier gobierno que se resista a su dominación imperialista.[18]

El avance en la lucha por el reparto de zonas de influencia durante un segundo gobierno de D. Trump no puede caracterizarse como escaramuzas por una simple «pelea comercial».  El comercio es solo la manifestación superficial de las contradicciones, mucho más profundas y estructurales del capitalismo imperialista. Son… “Los intentos de los países imperialistas (como el fascismo en Alemania o el New Deal en EE. UU.) de resolver sus crisis cerrando sus economías mediante aranceles asfixiantes. Trotsky definió este proteccionismo extremo como una «locura destructiva» que, lejos de sanar la economía, destruía la división internacional del trabajo. Concluyó que las barreras comerciales forzaban a las potencias a una asfixia interna cuya única válvula de escape era la preparación acelerada para una nueva guerra mundial con el fin de expandir violentamente sus mercados.”[19]

¿Por qué avanza el Imperialismo yanqui?

Imagen tomada de: «@TrumpWarRoom».

En el contexto de la pugna por la hegemonía mundial entre Estados Unidos y China principalmente, pero también con otras potencias, como Rusia y la Unión Europea[20], históricamente el imperialismo yanqui y actualmente, la administración de Trump ve a América Latina como su «patio trasero» histórico. El avance injerencista busca desplazar, si es necesario por la fuerza la competencia de estos rivales, de tal manera que solo la potencia gringa pueda super explotar la fuerza laboral en este territorio.

Lo que se observa hoy es una región convertida en un tablero de disputas interimperialistas, donde la clase trabajadora latinoamericana continúa sufriendo las consecuencias de la superexplotación y el despojo de sus bienes comunes para sostener la tasa de ganancia del capitalismo mundial.

Pero este relativo avance injerencista no se explica por la fortaleza individual de Trump. Toda esta realidad tiene una relación directa, estructural con la dinámica de la luchas de clases. La región no ha sido ajena a procesos en los que las masas explotadas movilizadas, han protagonizado levantamientos y estallidos sociales de resistencia a la aplicación de los planes de ajuste exigidos por el imperialismo. Estos fenómenos no son eventos aislados del descontento de los de abajo, sino la manifestación inevitable del antagonismo entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Sin embargo, estos procesos retrocedieron y el imperialismo y sus planes han avanzado. ¿Por qué?   

Porque cuenta con el favor de la dirigencia enquistada en las organizaciones políticas y sociales: los oportunistas, revisionistas, social demócratas, progresistas y sus gobiernos frentepopulistas de conciliación de clases, cuyo papel es desmovilizar y desviar las luchas y los estallidos sociales que ha habido en diferentes países.

Esa es la razón por la que actualmente la mayoría de los gobiernos burgueses de América Latina son de derecha o ultraderecha, ese proceso fue pavimentado por los fracasos de los gobiernos burgueses reformistas, “progresistas” o socialistas del siglo XXI o de la «centroizquierda» latinoamericana, quienes apoyados por esas direcciones traicionaron e incumplieron sus promesas de “cambio”, que finalmente se  convirtieron en humo.

Estos gobiernos fieles representantes de las burguesías socialdemócratas, pagaron cumplidamente la deuda externa al FMI, aplicaron los planes imperialistas en la región, permitieron mayor enriquecimiento de las burguesías, pero lo más grave: desarmaron políticamente a un importante sector de los trabajadores y sectores populares haciéndolos retroceder en su conciencia y en sus luchas.

“Los gobiernos progresistas que abrazaron el caudillismo, la polarización y el desprecio por el pluralismo, que de transformadores derivaron en autoritarismos, ayudaron a legitimar esas mismas armas para sus adversarios”[21]

“Los gobiernos progresistas que abrazaron el caudillismo, la polarización y el desprecio por el pluralismo, que de transformadores derivaron en autoritarismos, ayudaron a legitimar esas mismas armas para sus adversarios”[22]

En consecuencia, en: Argentina, Ecuador, Chile, Bolivia, Colombia, Perú, Honduras, Paraguay, Panamá, Costa Rica, El Salvador, Guyana, Venezuela, Trinidad y Tobago, Bahamas, Belice y Jamaica, triunfaron programas y propuestas políticas claramente proimperialistas, hecho que le ha permitido a EE.UU. ese importante avance injerencista político y militar en América Latina.

Imagen tomada de “Infobase” Colombia.

En ese marco favorable es que Trump se fortalece en la región y con el apoyo de la mayoría de estos gobiernos, crea el llamado:

El Escudo de las Américas (Shield of The Americas)

El argumento  según Washington, es enfrentar el narcotráfico, el crimen organizado transnacional y el terrorismo no como simples delitos comunes, sino como amenazas directas a la seguridad nacional del hemisferio occidental que requieren el uso coordinado de inteligencia y fuerza militar (incluso letal),[23] además  “es una coalición militar, política y de seguridad multinacional impulsada por el gobierno de Estados Unidos —bajo la presidencia de Donald Trump— para combatir de forma coordinada el narcotráfico, el crimen organizado transnacional y la migración irregular en el hemisferio occidental”[24]

¿Realmente es así?

El eje central del Escudo de las Américas es la restauración y defensa de la hegemonía geopolítica, económica y militar norteamericana en el hemisferio occidental, es un aparato de coerción político-militar diseñado y dirigido por el imperialismo estadounidense para salvaguardar sus intereses económicos, asegurar el control de recursos estratégicos en su periferia histórica y blindar el dominio de la burguesía transnacional frente al avance de capitales concurrentes, pretende contrarrestar la creciente influencia económica y geopolítica de China en América Latina. Es la apertura descarada y sin condiciones de los gobiernos lacayos para la intervención militar yanqui en la región. Estas élites prefieren ceder soberanía nacional e integrar sus ejércitos a la órbita del Imperialismo a cambio de apoyo político, legitimación y protección de sus propios intereses de clase frente a posibles descontentos populares y hasta proyectos de “izquierda” regionales.

«Escudo de las Américas» funciona como una actualización militar de la Doctrina Monroe (lo que analistas denominan el «Corolario Trump»). Su fin real es blindar el «patio trasero» de Washington, subordinando los aparatos represivos estatales de América Latina a las necesidades del Pentágono y a los intereses estadounidenses[25].

“El «Escudo» busca forzar una ruptura de las burguesías latinoamericanas con el capital chino para asegurar el control estadounidense sobre minerales estratégicos (como el litio y el cobre) vitales para las industrias del norte”.[26]

La crisis económica del 2008 y la guerra de rapiña.

La crisis económica mundial abierta en el 2008, aún no superada, no fue un fallo accidental del sistema imperialista sino, una manifestación de las crisis cíclicas de sobreproducción y la caída tendencial de la tasa de ganancia inherentes al capitalismo.

Para salvar sus ganancias, los gobiernos imperialistas aplican un plan de “salvamento” que consiste en descargar el costo de la crisis a la clase trabajadora interna y a la de los países semicoloniales, con medidas de ajuste con recortes presupuestales, disminución de gastos estatales, implementación de reformas fiscales, despido de trabajadores, reforzamiento de la represión, entre otros. Es decir, frente a la crisis la “solución”, es su ya conocida receta: Socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias.

Adicionalmente, en el marco de la crisis económica del capitalismo, se produce una intensa lucha por la apropiación de los mercados que se conoce como, una guerra de rapiña, impulsada por la necesidad de supervivencia del capital financiero. En esta guerra, para evitar que la tasa de ganancia siga cayendo, el imperialismo intensifica la disputa por apoderarse de nuevos mercados,  zonas de influencia y arrebatárselos a la competencia. Esta lucha interimperialista por el reparto trasciende las fronteras nacionales, por eso la exportación de capitales y el control de materias primas se convierten más que nunca en una necesidad. Surge entonces la confrontación geopolítica que se manifiesta con guerras comerciales, imposición de aranceles, devaluaciones de las monedas y en última instancia, el uso del poder militar para someter, si es necesario, por la fuerza a otros países.

Trump y sus dificultades, por qué?

Imagen tomada de: https://www.audacy.com/wccoradio/news/local/thousands-at-no-kings-rallies.

Como hemos analizado, durante su segundo mandato, Trump ha profundizado y ampliado sus políticas injerencistas en el planeta. Eso ha producido un desequilibrio coyuntural en la correlación de fuerzas en el marco de la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía, que hoy es favorable al imperialismo y la contrarrevolución,

Sin embargo, el imperialismo no puede hacer lo que quiere, sino lo que puede.

A pesar del desequilibrio en la correlación de fuerzas entre explotadores y explotados, no quiere decir que la lucha y la movilización de masas se haya detenido. Afortunadamente se han dado y siguen ocurriendo hechos, que así lo corroboran, importantes luchas de resistencia contra el imperialismo y sus políticas en todo el planeta.  Es lo que nuestra corriente revolucionaria ha llamado: “Un horizonte de puños levantados”. La lucha y la movilización de los de abajo sigue presente en el escenario de las contradicciones en el mundo con hechos y acciones de masas muy importantes. Los movimientos populares y antiimperialistas han intensificado sus jornadas de resistencia tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Veamos algunos hechos:

  • En ese marco se da la resistencia contra las guerras en el Medio Oriente e Irán. La guerra declarada contra irán en asocio con el nazi sionismo israelí que ha profundizado la crisis energética mundial, que Trump dijo ganar en pocas semanas, pero que al día de hoy se encuentra en la sin salida por la resistencia del régimen iraní.
  • Ocupaciones universitarias y manifestaciones: Estudiantes y organizaciones antibelicistas han ocupado campus y edificios gubernamentales. Un hito destacado ocurrió en abril de 2026 en el edificio de oficinas Cannon del Congreso de EE. UU., donde veteranos de guerra y familiares de militares fueron arrestados tras tomar la rotonda para exigir el fin de la intervención en Irán.
  • Oposición a las deportaciones masivas y la persecución de migrantes. La implementación de la agenda de expulsiones y el despliegue de cuerpos de seguridad fronterizos e internos abrieron un frente central de lucha de clases y defensa de los derechos humanos.
  • Las Huelgas y disturbios urbanos en ciudades con gran población oprimida y migrante, como Los Ángeles y Minneapolis, han sido escenarios de masivas marchas y choques contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Guardia Nacional. Las movilizaciones se radicalizaron en 2026 tras la muerte de civiles y ciudadanos estadounidenses a manos de agentes fronterizos en Minnesota y Texas.
  • Rechazo a las agresiones en América Latina y el Caribe.
  • Protestas internacionales: Tras las incursiones y detenciones en Venezuela a inicios de 2026, movimientos sociales en Nueva York (Times Square) y en diversas capitales europeas se movilizaron en repudio al intervencionismo estadounidense.
  • Rechazo contra las presiones arancelarias y el saqueo de recursos estratégicos («transición ecológica tutelada») mantiene alertas a los sectores campesinos y obreros en diferentes países del planeta.[27]

“Las protestas contra Trump se han extendido a Berlín, París, Londres, Puerto Rico, entre otros lugares. Este hecho, sin duda positivo, fortalece la lucha y constituye un ejemplo a seguir para otras regiones.”[28]

Todas estas acciones de masas, en contra de las lesivas políticas internas y externas del imperialismo yanqui, además, indican un alto descontento entre los votantes y el  riesgo de que pierda las elecciones burguesas del parlamento en noviembre de este año.[29]

La Urgencia de la Lucha Antimperialista

“…la única respuesta posible frente a esta ofensiva es la movilización unitaria y antiimperialista de las masas trabajadoras, de los sectores oprimidos y de todos aquellos que se reclaman democráticos, para enfrentar el avance de este proyecto autoritario y colonizador y defender las conquistas arrancadas en el pasado mediante la lucha.”[30]

Son necesarias y urgentes las tareas de organización y movilización de la clase obrera, los sectores populares y trabajadores en general, contra el avance de la injerencia del imperialismo y contra los planes de ajuste y miseria de los gobiernos burgueses en todos los países del continente, que son sus representantes y agentes directos.

La defensa de las libertades democráticas, el rechazo a la militarización y la solidaridad con los pueblos oprimidos de América Latina y todo el planeta, en especial con el pueblo palestino víctima del genocidio,  forman parte de un mismo combate que une la lucha democrática contra la ofensiva global del imperialismo.
Como militantes socialistas y revolucionarios, reiteramos  que ante este escenario, también es una tarea histórica ineludible que las direcciones sindicales, partidos de izquierda y movimientos populares rompan con el reformismo conciliador y asuman una postura de combate. Debemos apoyarnos en las huelgas, luchas y movilizaciones que surgen y surgirán, para señalar la urgencia del combate consecuente al imperialismo al compás de la lucha por revolucionar completamente esta sociedad.

Por la segunda independencia

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En los países semicolonias de América Latina es urgente la lucha de liberación nacional y democrática contra el imperialismo. En estos países la segunda independencia representa la necesidad de conquistar la emancipación económica y política real para los de abajo frente al imperialismo. Es una tarea que las burguesías nacionales son incapaces de realizar. Como la dominación ya no se ejerce mediante virreyes, sino a través de mecanismos económicos como la deuda externa, el control político e ideológico y de los recursos naturales y el poder económico de las transnacionales, liberarse de este yugo imperialista es una «tarea democrática-burguesa» inconclusa. Corresponde entonces, a las direcciones de las organizaciones de los trabajadores y las masas asumir la tarea de enfrentar el ataque de Trump. Es una obligación moral de los que dicen defender a los de abajo. Es su responsabilidad la organización y el llamado a la movilización antimperialista y la lucha por la segunda independencia  de América Latina, que es una tarea urgente e imprescindible. 

Frente al avance del bonapartismo y la reacción, la única salida es la unidad, la lucha y la movilización continental de las masas trabajadoras en el mundo y por la segunda independencia de América Latina. Solo así será posible frenar esta ofensiva mundial y abrir el camino hacia la verdadera libertad: un estado de los trabajadores con democracia obrera.

Contra la ofensiva interna y externa del gobierno imperialista de Donald Trump: ¡UNIDAD DE ACCIÓN PARA LA DEFENSA DE LAS LIBERTADES DEMOCRÁTICAS!

¡Que las direcciones sindicales de EE.UU. y América Latina convoquen a jornadas continentales de protesta contra el recorte de derechos y libertades democráticas!

Un solo grito continental: ¡No a la intervención política y militar de Estados Unidos! ¡Fuera yanquis de América Latina y el Caribe!

¡Ni Trump ni Netanyahu: ¡Palestina será libre desde el río hasta el mar!

Trump ¡Manos fuera de América Latina!

Por la solidaridad y la lucha antiimperialista.

Defensa de la soberanía nacional.


[1] León Trotsky. Escritos (1938-1939). Análisis sobre la inminencia de la Segunda Guerra Mundial y el rol de las potencias imperialistas.

[2] https://opcionmarxistainternacional.com/la-ofensiva-colonizadora-de-donald-trump-ee-uu/.

[3] https://opcionmarxistainternacional.com/ee-uu-al-grito-de-ice-out-la-indignacion-contra-trump/.

[4] Ídem.

[5] Vladimir Lenin. El imperialismo, fase superior del capitalismo.

[6] https://opcionmarxistainternacional.com/un-solo-grito-continental-alto-al-cerco-criminal-de-trump-contra-cuba/.

[7] https://www.bbc.com/mundo/articles/c3g23990xn7o,

[8] https://opcionmarxistainternacional.com/un-solo-grito-continental-alto-al-cerco-criminal-de-trump-contra-cuba/.

[9] https://apnews.com/article/trump-groenlancia-ejercito-dinamarca-eeuu-7196c8870389de94824e29e0d3c475ef.

[10] https://www.facebook.com/teleSUR/posts/-canad%C3%A1-analiz%C3%B3-riesgos-de-seguridad-ante-declaraciones-de-donald-trump%EF%B8%8F-el-prim/1622679229901107/.

[11] https://elpais.com/internacional/2026-07-24/las-claves-de-los-nuevos-aranceles-de-trump-que-suponen-a-que-paises-afectan-y-cuando-entran-en-vigor.html.

[12] https://www.marxists.org/archive/marx/works/1888/free-trade/.

[13] https://cnnespanol.cnn.com/2026/07/17/latinoamerica/trump-injerencia-elecciones-america-latina-brasil-orix.

[14] https://elpais.com/opinion/2026-09-22/salvar-a-la-onu.html?ssm=whatsapp_CC.

[15] https://www.youtube.com/watch?v=269XwxWeA1k&t=4s.

[16] https://opcionmarxistainternacional.com/no-kings-trump-y-su-guerra-contra-las-libertades-democraticas/.

[17] Ídem

[18] Ídem

[19] Trotsky, L. (1934). Nacionalismo de contenido económico y libre cambio. publicado en la revista The Fourth International.

[20] Vladimir Lenin. El imperialismo, fase superior del capitalismo. “Capitulo VI, El reparto del mundo entre las grandes potencias”.

[21] https://elpais.com/ideas/2026-08-09/america-reaccionaria-el-laboratorio-mundial-de-las-derechas.html

[22] https://elpais.com/ideas/2026-08-09/america-reaccionaria-el-laboratorio-mundial-de-las-derechas.html

[23] https://www.youtube.com/watch?v=yoW80cLSBSU&t=16s.

[24] https://es.wikipedia.org/wiki/Escudo_de_las_Am%C3%A9ricas.

[25] https://www.youtube.com/shorts/bjtnsOCKUbI

[26] https://www.csis.org/analysis/shield-americas-gathering-and-new-strategy-counter-china-western-hemisphere

[27] https://en.wikipedia.org/wiki/Protests_against_the_second_Trump_administration.

[28] https://opcionmarxistainternacional.com/protestas-contra-trump-un-pulso-importante-para-los-oprimidos/.

[29] https://www.youtube.com/shorts/ul8A7i0xSlQ.

[30] https://opcionmarxistainternacional.com/no-kings-trump-y-su-guerra-contra-las-libertades-democraticas/.

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