
Por: Irene Idris – 04 octubre 2026
El sábado 3 de octubre de 2026, Madrid fue escenario de una apoteósica movilización por el derecho a la vivienda y contra la especulación inmobiliaria de los “verdaderos invasores”.
Coreando consignas como «¡Ahora toca huelga general!», “Derecho a techo”, «¡Tenemos las llaves de todo Madrid!», “Fuera rentistas de nuestros barrios”, “Rescatan al banquero desahucian al obrero”, “Esto es lucha de clases no podemos hacer las paces”, cerca de 500.000 manifestantes, según cifras del Sindicato de Inquilinas (os) organizador de la movilización, confluyeron en la plaza de Cibeles.
Video: Miles de personas llenan la plaza de Cibeles en Madrid en una manifestación histórica por la vivienda
Maricarmen: la chispa que encendió la movilización
El detonante de esta importante movilización social fue el desahucio de María del Carmen Abascal, conocida como Maricarmen, una mujer de 87 años que llevaba aproximadamente siete décadas viviendo como inquilina en el barrio de Retiro, en Madrid.
Su desalojo, ocurrido el 23 de septiembre de 2026, provocó una ola de indignación y solidaridad que trascendió su caso particular y volvió a poner sobre la mesa la especulación inmobiliaria, los desahucios y la imposibilidad de millones de personas de acceder a una vivienda digna.
«Lo vemos y lo vivimos cada día: trabajadores que ya no pueden permitirse vivir en la ciudad que ellos mismos construyen; jóvenes para quienes independizarse y salir de la casa de sus padres no es una posibilidad; inquilinos que se ven obligados a marcharse de sus barrios tras procesos de rehabilitación; y edificios vacíos mientras hay personas durmiendo en la calle. El mercado actual de la vivienda está anteponiendo los beneficios a las personas y al planeta», denuncian los convocantes.[1]
La presión social contribuyó a que el Gobierno aprobara dos reales decretos-ley con medidas de protección a los inquilinos y frente a los desahucios, conocidos como el «Decreto Maricarmen». Sin embargo, ambos fueron rechazados por el Congreso el 2 de octubre, lo que dio un nuevo impulso a las movilizaciones, contra el gobierno “progresista” de Pedro Sánchez y contra los partidos de ultraderecha, el Partido Popular (PP) y Vox, que votaron en contra de los decretos.
Un primer gran triunfo.
Aunque no es una solución general al problema de la vivienda, la solidaridad y movilización multitudinaria obligó a un acuerdo entre la empresa propietaria y Maricarmen para regresar a su vivienda, con un alquiler limitado al 30 % de sus ingresos y un máximo de 500 euros mensuales, según informó Associated Press.
Un movimiento que expresa un enorme descontento social
Este gran movimiento es el resultado de una combinación de factores económicos, sociales y políticos que han deteriorado las condiciones de vida de la clase trabajadora y frustrado las expectativas de la juventud.
Así lo señala un artículo de La Nación, publicado el 3 de octubre de 2026, que recoge las conclusiones de un informe de FRANET, la red de investigación de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea:
“Es el resultado de una combinación de múltiples factores económicos, sociales e institucionales que se refuerzan mutuamente: por un lado, el fuerte aumento de los precios de la vivienda y el crecimiento exponencial de los alquileres turísticos de corta duración han reducido drásticamente la oferta disponible en el mercado residencial convencional”.
“Por otro, existe un descenso crónico y progresivo de la inversión en vivienda pública y una insuficiencia de las políticas de apoyo financiero vigentes desde hace tiempo», añade”.[2]
Ese descontento generado por el fuerte aumento de los precios de la vivienda y el crecimiento exponencial de los alquileres turísticos de corta duración, así como los abusos de los grandes pulpos financieros que se lucran de la especulación inmobiliaria, está más allá de las fronteras de España pues recorre como plaga toda Europa y, con sus diferencias, expresa una enfermedad global que se expande también por América Latina, afectando al conjunto de la clase trabajadora.
Esta crisis por la vivienda es lo visible de la protesta. Detrás de ella hay un gigantesco malestar con la carestía de la vida, la desigualdad social, insuficientes servicios públicos, la corrupción y la incertidumbre con el futuro. En pocas palabras con el sistema. Son los síntomas y prueba más de la incapacidad de este sistema en solucionar necesidades y derechos básicos de amplias capas de la sociedad, como una vivienda digna, ni siquiera en los países industrializados.
Video: Cómo pasó España del boom inmobiliario a una crisis de vivienda | BBC Mundo
El llamado a la huelga general
Valeria Racú, portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, declaró en una rueda de prensa: “La acampada sigue adelante y ahora queremos rescatar una herramienta histórica de la clase trabajadora: la huelga general”.[3]
El llamado a una Huelga General plantea la necesidad de superar las movilizaciones puntuales y recuperar una herramienta histórica de lucha de la clase trabajadora: la acción solidaria colectiva capaz de paralizar labores y las actividades económicas para enfrentar los intereses de la oligarquía financiera (Fondos Biutre), que sostiene y se beneficia del actual modelo de vivienda. Así mismo, va directo contra el del sistema imperialista, raíz de la precaria situación de vida de la clase obrera y de la juventud pobre.
¿Qué dice el Sindicato de Inquilinos?
De acuerdo con el Sindicato de Inquilinos:
“Los alquileres asfixian a millones de personas mientras rentistas, bancos y fondos buitre se enriquecen con nuestro esfuerzo. Los gobiernos, lejos de frenar esta injusticia, protegen el negocio de la vivienda y no garantizan el acceso a un hogar digno. Nuestra única salida es organizarnos y luchar”.
Asimismo, el sindicato plantea:
“El problema de la vivienda no se resolverá con reformas superficiales. Necesitamos una bajada radical de los alquileres y acabar con el modelo que hace de la vivienda una mercancía. La especulación inmobiliaria y el modelo turístico extractivista expulsan a las trabajadoras de sus barrios, destruyen comunidades y encarecen el acceso a la vivienda. Las personas migrantes, las mujeres, las personas con identidades de género diversas, la juventud y las personas mayores sufren con mayor intensidad la violencia inmobiliaria».
Igualmente, el Sindicato afirma que “Frente a esta situación, la respuesta es la organización y la movilización para conquistar las siguientes reivindicaciones:
- Reducción de los alquileres en un 50 %.
- Expropiación de los fondos de inversión y de las viviendas vacías.
- Recuperación de los pisos destinados a alquiler turístico y temporal.
- Contratos de alquiler indefinidos.
- Desarticulación de los grupos de desokupación.
- Fin de todos los desahucios.
- Fin de la compra especulativa de viviendas.
- Ampliación del parque público de vivienda y disolución de la Sareb[4]
Esta apoteósica respuesta masiva de la clase trabajadora, la juventud y la población en España frente a los abusos de los grandes propietarios de la vivienda, acompañada del llamado a organizar una Huelga General, coincide con las protestas estudiantiles en París y otras ciudades de Francia, que exigen mejorar las condiciones de las instituciones educativas y rechazan los recortes al presupuesto destinado a la educación. Estas protestas se producen en medio de un creciente malestar social contra el gobierno de Macron; y, aunque, con marcadas diferencias se dan en paralelo a las protestas realizadas en Argentina contra el “paquetazo” del gobierno ultraderechista de Milei.
A la vez, los miles que toman las calles o plazas en Europa y sus logros, marcan el camino y los métodos de lucha masivos y decididos, para enfrentar de manera exitosa los abusos y las políticas de hambre de los gobiernos capitalistas a ambos lados del Atlántico.
[1] Piqué, Elisabetta. «La crisis de la vivienda, un fantasma que recorre Europa y amenaza con ser cada vez más explosivo». La Nación, 3 de octubre de 2026.
[2] FRANET, red de investigación de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Informe sobre la crisis de vivienda y las personas sin hogar.
[3] Lourdes Barragán. de miles de personas inundan las calles de Madrid por la vivienda: “¡Ahora toca huelga general!”
El Diario.es. 3 de octubre 2026.
[4] Sindicato de Inquilinas. «Nuestra lucha: ¿Qué queremos?».
https://inquilinato.org/nuestra-lucha/que-queremos/











