
Una nueva oleada de intensas protestas recorre Europa. La inflación, la pérdida de poder adquisitivo, los bajos salarios, el desempleo, las dificultades para acceder a una vivienda, el deterioro de la educación pública junto con los recortes al presupuesto educativo, el encarecimiento de los combustibles en el contexto de las guerras en Irán y Ucrania son algunos de los principales motivos de estas luchas que sacuden a numerosos países del continente. Como señala la prensa internacional “la protesta social expresa la exigencia de respuestas a las necesidades económicas y sociales, así como el rechazo al aumento del costo de vida, las medidas de austeridad y los ajustes que golpean los salarios y las pensiones” [1].
Los propios trabajadores lo resumen con una frase contundente: “El salario no alcanza para llegar a fin de mes”. Por su parte, el líder estudiantil francés, Jamal Santos, afirmó en una entrevista televisiva: “Nos manifestamos principalmente para mostrar nuestro descontento por el alto costo de vida y el precio de la gasolina, que ha llegado a los 2,50 euros, una cifra enorme”.
Más allá de las imágenes de destrozos, enfrentamientos con la policía y saqueos -que tanto destacan las redes sociales y los grandes medios- son acciones que sacan a la luz la profunda indignación y frustración de la juventud, de la clase trabajadora y los sectores populares, ante la asfixiante realidad que significan a las políticas de ajuste económico y social de los distintos gobiernos. Se trata de protestas y acciones, más que justas, de quienes salen a las calles para responder a los ataques de los gobiernos, defender sus condiciones materiales de vida y de trabajo así como para defenderse de la represión.
Como advierte un análisis publicado en la prensa “el malestar va mucho más allá de una coyuntura desfavorable: el llamado contrato social, que sustentó décadas de progreso, ha perdido su significado para generaciones enteras. Hoy, acceder a una vivienda digna, obtener un salario suficiente o tener la esperanza de un futuro mejor se ha convertido en una meta casi inalcanzable”. [2]
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Una protesta que se extiende por Europa
Aunque las movilizaciones presentan ritmos, magnitudes, protagonistas y reivindicaciones diferentes según cada país, las protestas se extienden por España, Francia, Bélgica, Grecia, Portugal, Alemania, Países Bajos, Austria, Suiza, Italia y Albania, entre otros.
Las luchas comienzan en una ciudad o alrededor de una reivindicación concreta, pero rápidamente adquieren alcance nacional, cruzan fronteras e incorporan a nuevos sectores sociales. No se trata, por tanto, de conflictos aislados, sino de un proceso de movilización que abarca buena parte de Europa y refleja un profundo malestar social.
En España, la lucha por el derecho a la vivienda se ha articulado con las reivindicaciones de docentes y estudiantes. En este contexto, se ha convocado una Huelga General para el 11 de noviembre, impulsada por las centrales sindicales Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT), en coordinación con los sindicatos de inquilinos y estudiantes.
Video: Multitudinarias movilizaciones en España: hacia una Huelga General
En Francia, las movilizaciones comenzaron con los estudiantes de secundaria y se extendieron rápidamente a las universidades y a sectores de la clase obrera, incluidos los Chalecos Amarillos. Al mismo tiempo, se ampliaron las reivindicaciones. Miles de estudiantes reclaman nombramiento de profesores, presupuesto para la educación y protestan por el mal estado de las aulas. Junto a ellos, se movilizan trabajadores de distintos sectores por el alto costo de la vida; exigen empleo, aumentos salariales, rechazan la reforma pensional. Trabajadores, estudiantes, docentes, se unen para reclamar mayores recursos para la educación, la salud y la seguridad social.
Como escribió un periodista, “algo debe andar muy mal en el modelo francés para que los hijos de los manifestantes de hace tres décadas estén en las calles exigiendo las mismas cosas que sus padres”. Y, es verdad, algo anda muy mal. Y, no solo en Francia sino en este sistema capitalista.
Video: Estudiantes de la Sorbona interpretan la Marsella y La Internacional en medio de las protestas.
Manifestación de este martes en Rennes, al oeste de Francia. Educación a mediodía. (AP Photo/Jeremias Gonzalez). Fuente: El País de España.
En Bélgica, decenas de miles de trabajadores y estudiantes participaron en una jornada de huelga nacional contra el denominado plan de austeridad. Los estudiantes también rechazaron el aumento de las matrículas universitarias y las medidas que dificultan el acceso a la educación superior. Fuente
En Italia, las protestas se extendieron por ciudades como Milán, Roma y Bolonia, con la participación de estudiantes, trabajadores, agricultores y camioneros. Además, se anunció una huelga general para el 20 de noviembre.
En Portugal, inspirados por las luchas de España y Francia y afectados por problemas similares, distintos sectores sociales salieron a las calles para denunciar la crisis de la vivienda y el encarecimiento del costo de vida.
En Albania, las protestas sacudieron Tirana, la capital del país. A las demandas contra la corrupción y el alto costo de vida se sumaron las reivindicaciones estudiantiles y la exigencia de dimisión del primer ministro.
En Grecia, los maestros de primaria protagonizaron una huelga de 24 horas, a la que se sumaron paros de docentes de secundaria y manifestaciones universitarias. Entre sus principales demandas figuraron una mayor financiación de la educación pública y medidas para enfrentar el aumento de los alquileres.
Video: Grecia: miles colapsan las calles de Atenas.
En Alemania, durante septiembre y octubre los trabajadores vienen realizando multitudinarias marchas en Berlín y varias ciudades de ese país en contra de la reforma al sistema de pensiones y en defensa de sus conquistas laborales y sociales. Así mismo, los estudiantes, la juventud, y amplios sectores de la población se manifiestan contra el rearme militar, la prestación del servicio militar y contra la ultraderecha.
Del descontento social a la Huelga General
Las protestas no se limitan a exigir soluciones inmediatas a problemas específicos. Además de cuestionar las políticas económicas y sociales de los gobiernos, denuncian el militarismo y el avance de la extrema derecha (en algunos casos de rasgos semi fascistas) y expresan su solidaridad con Gaza. Como advierte la prensa, “los disturbios son apenas la manifestación más visible de una crisis que lleva tiempo gestándose en distintos sectores…” [3].
En este escenario cobra fuerza la recuperación de un método de lucha fundamental: la Huelga General, entendida como una movilización unitaria de los trabajadores y otros sectores populares para enfrentar las políticas de ajuste gubernamentales favorables a los intereses capitalistas. Su alcance debe ir más allá de las manifestaciones callejeras e incorporar la paralización de labores o actividades tanto en el sector público como en la producción, involucrando al conjunto de la clase obrera y enfrentando también la represión estatal.
Video: Huelga General: entrevista a dirigente del sindicato co.bas Madrid
Estamos presenciando la destrucción del llamado “estado de bienestar” europeo y una erosión mayúscula de los cimientos sociales y políticos de algunas de las principales potencias imperialistas europeas. Un proceso que puede tener repercusiones sobre los gobiernos de las potencias capitalistas de todo el mundo.
El contenido de estas luchas apunta, objetivamente, contra las bases de un sistema económico y social, decadente, completamente incapaz de satisfacer las necesidades más elementales de los trabajadores y las mayorías populares. La crisis demuestra que las promesas de prosperidad no resuelven problemas tan básicos como tener un salario suficiente para tener una vivienda, un empleo, servicio de salud, acceso a la educación gratuita de calidad y con instalaciones en buen estado. y condiciones de vida estables, puna vida digna,
Estas movilizaciones también ponen en evidencia la trampa que significan las ilusiones reformistas que presentan al capitalismo como un sistema susceptible de humanizarse mediante reformas parciales y saca a la luz que el capitalismo atraviesa una profunda decadencia y su dinámica de explotación, desigualdad y destrucción ambiental representa una seria amenaza para la humanidad y la naturaleza.
Por eso, resulta fundamental desarrollar la solidaridad internacional con estas luchas, promover su extensión a otros continentes y a nuestros propios países, y sería deseable que se coordinaran las acciones contra los planes de ajuste de los gobiernos europeos, que avanzan en paralelo con la ofensiva reaccionaria impulsada por el gobierno de Donald Trump. Al mismo tiempo, es urgente plantear una perspectiva política que no se limite a resistir los ataques, sino que proponga profundizar la movilización en busca de superar el sistema capitalista y construir una sociedad en la que los trabajadores ejerzan el poder político y dirijan la economía. Que se postulen como clase dominante de la sociedad.
La nueva oleada de lucha de clases en Europa, la incorporación de nuevos sectores de trabajadores asalariados y jóvenes a la gran tradición de lucha y organización del proletariado europeo, así como los llamados a realizar Huelgas Generales en varios países durante noviembre, abren una nueva fase de luchas de clase, muy positiva. Este escenario pone en dificultades a las corrientes reformistas ‘progresistas’ que se empeñarán en canalizar el descontento hacia salidas electorales compatibles con el sistema y evitar que las movilizaciones amenacen los intereses capitalistas.
Al mismo tiempo, estas luchas crean condiciones favorables para impulsar una perspectiva revolucionaria: fortalecer la organización independiente de los trabajadores, unificar las reivindicaciones y levantar propuestas políticas que busquen extender y profundizar la movilización de forma permanente, con el propósito de avanzar hacia una transformación profunda y radical de la sociedad.
Compartimos imágenes de esta rica realidad:
Miles de personas participan en una manifestación por el derecho a la vivienda en la plaza de Cibeles de Madrid. Jaime Villanueva. Fuente foto: El País de España.

Manifestantes recorren las inmediaciones de la estación de Atocha en Madrid. Daniel Gonzalez (EFE). El País de España.

Manifestación por protestas por la vivienda en Santander, este sábado. Pedro Puente Hoyos (EFE). El País de España.

Manifestantes saltan las vallas de una tienda fnac en París.Stephane Mahe (REUTERS)

Bélgica. (11-10-2026) Imagen: Nicolás Maeterlinck/Belga/AFP. Fuente foto: DW.

[1] The New York Times. “Un otoño de descontento: Francia está en medio de protestas y caos”.
[2] https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgzQhWxbwwMJtMwdXQklfvmxGZVjw
[3] https://www.eltiempo.com/mundo/europa/protestas-en-francia-del-malestar-en-los-colegios-al-regreso-de-los-chalecos-amarillos-y-la-crisis-del-estado-de-bienestar-3594468










