Sobre el indudable triunfo electoral de Lula en Brasil, la derrota de Bolsonaro y su posterior fuga bajo el amparo de Trump y Estados Unidos, publicamos, previa autorización de ellos, el análisis de los compañeros del Secretariado del Movimiento por un Partido Revolucionario (MPR) de Brasil, organización integrante de la corriente internacional Comité Internacional por la Reconstrucción (CIR).

Publicamos este texto porque ofrece una perspectiva de clase frente al resultado electoral, en medio de la avalancha de mensajes y videos de la llamada «izquierda progresista», que presentan el triunfo de Lula como una “victoria contundente del pueblo y de los trabajadores” contra la extrema derecha.

El artículo cuestiona precisamente esa interpretación y, de hecho, refuta la idea de que los trabajadores deban limitar su papel político a marchar detrás del bloque o «campo» electoral burgués presentado como progresista, como única vía para enfrentar electoralmente al bloque burgués reaccionario de la extrema derecha, al que se califica de «fascista» sin mayor rigor.

El artículo fue publicado originalmente el 26 de octubre de 2026, en el sitio:  https://cir-internacional.org/es/gana-lula-pero-los-trabajadores-pierden/  


 

BRASIL: Sobre el resultado electoral

Gana Lula, pero los trabajadores pierden

Por: Secretariado del MPR

Lula ganó las elecciones con una ventaja de más de 4 millones de votos sobre Flávio Bolsonaro, en una remontada inédita en la historia de las contiendas electorales de segunda vuelta. En total, su votación aumentó en más de 10 millones de votos entre la primera y la segunda vuelta, principalmente entre quienes no habían votado o quienes votaron en blanco o nulo en la primera vuelta.

Fue una victoria electoral indiscutible. Pero toda la izquierda, con pocas excepciones, afirma que fue una victoria de la clase trabajadora y del pueblo porque el bolsonarismo fue derrotado. La izquierda mundial también sostiene que fue una derrota del imperialismo y del gobierno de Trump. ¿Es esto cierto?

No cabe duda de que, si Flávio Bolsonaro hubiera resultado victorioso, habría sido una derrota para los trabajadores. Pero ¿acaso la victoria de Lula significa una victoria del pueblo? De ninguna manera. Antes de las elecciones, ¿quién era el principal enemigo de la clase trabajadora y del pueblo? El gobierno burgués de turno, es decir, Lula. ¿Quién ganó la segunda vuelta? El mismo gobierno capitalista de Lula, que fue reelegido, obtuvo su cuarto mandato y salió más fortalecido.

Tampoco fue una victoria contra Trump y el imperialismo. Aunque Trump prefiriera a Flávio, la victoria de Lula no constituye un triunfo de la soberanía nacional, ya que Lula ha mantenido la relación de subordinación de Brasil respecto al imperialismo estadounidense y ya ha demostrado que desea conservar las mejores relaciones con Trump.

¿Cómo logró Lula esta victoria después de ser derrotado en la primera vuelta? Gracias a la movilización de millones de trabajadores, sectores populares y, principalmente, jóvenes, que salieron en defensa de la democracia, motivados por el miedo a un supuesto fascismo representado por Flávio Bolsonaro, a la supuesta amenaza de un golpe de Estado y a posibles ataques contra los programas sociales.

La izquierda reformista y burguesa de todo el mundo difundió la idea de que la elección de Lula sería la última barrera contra el fascismo y la ultraderecha a nivel mundial. Se instaló la falsa noción de que sería posible derrotar pacíficamente al supuesto fascismo mediante el voto.

Esa supuesta amenaza fascista fue una mentira que tenía como único propósito infundir miedo y llevar al pueblo a votar por Lula. Si el fascismo realmente existiera, la tarea consistiría en armar a la clase obrera para enfrentar una guerra civil, y no en movilizarse para reelegir a un gobierno que ya viene atacando al pueblo con políticas neoliberales y un marco fiscal orientado a seguir pagando la deuda pública a los banqueros.

La realidad es que había dos candidatos burgueses. ¿Quién ganó? El gobierno capitalista, burgués y proimperialista de Lula; del mismo modo que su adversario, Flávio, también era capitalista, reaccionario y burgués. Por ello, no había alternativa para los trabajadores y la opción correcta era el voto nulo.

La postura de toda la izquierda fue apoyar al gobierno, que seguirá garantizando la explotación de los trabajadores y de los sectores oprimidos. Esta nueva gestión del gobierno de Lula promete ser aún más burguesa y neoliberal que la actual. Por eso, busca prioritariamente acuerdos con los empresarios y, nuevamente, con los partidos del centro.

La política de las organizaciones de izquierda, supuestamente «independientes», consistió en optar por convertirse en un vagón más en el tren de Lula. El PSTU, que nunca antes había apoyado explícitamente a un gobierno burgués, en esta ocasión convocó y participó activamente en los actos de Lula, defendió incondicionalmente la reelección del gobierno capitalista y celebró su victoria como una victoria del pueblo. Y ahora, afirma que la primera tarea, durante el nuevo mandato de Lula, es enfrentar la amenaza inexistente de un golpe por parte del bolsonarismo, y no al gobierno.

La perspectiva del MPR es opuesta: alertar a la clase trabajadora para que se prepare y se organice a fin de resistir los futuros ataques del gobierno, y llamar a la vanguardia de la clase trabajadora a construir un partido revolucionario independiente y de oposición al gobierno, como alternativa a toda la izquierda burguesa, reformista y centrista que, vergonzosamente, se ha «lulizado».

São Paulo, 26 de octubre de 2026

Secretariado del MPR

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